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Las claves

La relación transatlántica atraviesa uno de sus momentos más delicados desde el final de la Guerra Fría. Al menos así lo percibe el eurodiputado Nicolás Pascual, miembro de la Comisión de Seguridad y Defensa del Parlamento Europeo, quien advierte de que Europa y Estados Unidos empiezan a analizar la amenaza rusa desde perspectivas cada vez más alejadas. "Por primera vez en 80 años, la valoración de la amenaza diverge", afirmó.

El eurodiputado del Grupo Popular señaló que la guerra de Ucrania ha evidenciado una divergencia estratégica que lastra la respuesta de la OTAN. “Estados Unidos ve a Rusia como un posible socio, mientras que nosotros la consideramos una amenaza existencial”.

Esta diferencia de percepción tendría consecuencias directas sobre la cohesión estratégica de la Alianza Atlántica. Así lo aseguró Pascual durante un encuentro con periodistas especializados en Defensa, donde subrayó que "resulta extremadamente complicado diseñar una política común cuando los aliados discrepan sobre la naturaleza misma de la amenaza".

A juicio del eurodiputado, que cuenta con una amplia trayectoria en relaciones internacionales y política de defensa, esta falta de consenso explica en parte por qué la OTAN no ha sido capaz de desarrollar una estrategia política de largo plazo respecto a Rusia más allá de la gestión inmediata de la guerra en Ucrania.

Ante esta situación, Pascual defendió que la Unión Europea debe asumir un mayor protagonismo estratégico y comenzar a elaborar una posición propia. "Solo tenemos que, al menos, hacerlo en la Unión Europea, que sí tenemos un consenso estratégico", señaló.

El parlamentario popular considera que Europa llega tarde a un debate que considera imprescindible: definir qué relación quiere mantener con Rusia una vez concluya la guerra.

En su opinión, los países europeos deben decidir si apuestan por "una estrategia de contención, aislamiento, confrontación o diálogo crítico con Moscú", tal y como ocurrió durante la Guerra Fría con la política de contención frente a la Unión Soviética.

El parlamentario popular considera que Europa llega tarde a un debate que considera imprescindible: definir qué relación quiere mantener con Rusia una vez concluya la guerra. Yolanda Rodríguez

La necesidad de ese debate, argumentó, es aún más urgente ante la incertidumbre sobre el papel futuro de Estados Unidos en la seguridad europea.

"Rusia va a estar siempre ahí", afirmó gráficamente, recordando que, independientemente de la evolución de la relación transatlántica, los europeos seguirán conviviendo con una potencia vecina que considera una fuente permanente de inestabilidad.

Para Pascual, la guerra de Ucrania no solo está redefiniendo el equilibrio de fuerzas en el este de Europa, sino también obligando a replantear los fundamentos de la seguridad occidental.

Y en ese proceso, la creciente distancia entre Bruselas y Washington sobre cómo gestionar la relación con Moscú emerge como uno de los principales desafíos estratégicos para el futuro de la OTAN y de la propia Unión Europea.

Hoja de ruta europea para Ucrania

Pascual se mostró especialmente crítico con la ausencia de una propuesta europea propia para poner fin al conflicto. "Europa tiene que decidir cuál es la hoja de ruta europea, porque la americana está en cuestión. ¿Cuál es el plan de paz que propone Europa para Ucrania?", planteó.

En este sentido, lamentó que los Estados miembros no hayan sido capaces todavía de consensuar una posición común. "No sé por qué somos incapaces de articular un plan de paz conjunto de acuerdo con los ucranianos, evidentemente, con las distintas fases, con los distintos objetivos y con las distintas prioridades".

Asimismo, defendió además que la Unión Europea debe participar en cualquier negociación sobre el futuro de Ucrania.

"Evidentemente, Europa debe estar en cualquier mesa negociadora sobre el futuro de Ucrania. Porque somos actores principales, somos los socios principales actualmente de Ucrania, somos los que más fondos y ayuda financiera, incluso ya militar", aseguró.

Y añadió que "el futuro de Europa de la seguridad se decide en Ucrania".

La relación con Rusia

Más allá del conflicto actual, Pascual reclamó abrir una reflexión estratégica sobre la Rusia posterior a una eventual tregua o acuerdo de paz. "Tendríamos que empezar un debate que tampoco hemos empezado en Europa, que es qué clase de estructuras de defensa y de seguridad tenemos en Europa para el día después, cuando callen las armas".

Según argumentó el eurodiputado del Grupo Popular, la amenaza rusa no desaparecerá con el final de las hostilidades. "Sabemos que los intentos de Rusia por desestabilizar permanentemente Ucrania no van a cesar", aseguró, insistiendo en que el objetivo del Kremlin sigue siendo sustituir al Gobierno de Volodímir Zelenski por un ejecutivo afín a Moscú.

Por ello, defendió la necesidad de consensuar una estrategia a largo plazo en el seno de la OTAN y de la Unión Europea.

Amenazas híbridas

Preguntado por las amenazas híbridas rusas contra los países del flanco oriental de la OTAN, Pascual defendió que el origen del conflicto va mucho más allá de una disputa territorial. "El conflicto de Ucrania no es un conflicto territorial, no es una guerra territorial", afirmó.

Según explicó, el objetivo de Moscú era impedir que Ucrania se consolidara como un Estado democrático y económicamente exitoso integrado en las estructuras occidentales. "Rusia entró en guerra con un objetivo claro: acabar con el régimen de Zelenski, matarlo o llevarlo preso a Rusia, sustituirlo por un líder como Lukashenko y convertir a Ucrania en un Estado títere".

En este contexto, advirtió de que incluso si se alcanza una paz negociada, el Kremlin continuará intentando influir sobre el futuro del país.

"Aunque callen las armas y se acuerde una paz, intentará por todos los medios seguir desestabilizando ese país, porque no puede permitir un gobierno exitoso en Ucrania".

Mantener la ayuda a Kiev

Respecto a las amenazas rusas, incluidas las referencias periódicas al empleo de armas nucleares, Pascual consideró que forman parte de una estrategia de presión política.

"Siempre que le va mal en el campo de batalla, escala la amenaza al umbral, incluso nuclear. Lo hace Putin, lo hace Lavrov. Eso significa que están nerviosos". Por ello, instó a los aliados a mantener el apoyo a Kiev y evitar cualquier concesión derivada de la presión rusa.

"No tenemos que dejarnos impresionar por esa amenaza, sino todo lo contrario, seguir ayudando a Ucrania".

El eurodiputado concluyó defendiendo una respuesta basada en la cohesión de los aliados occidentales. "Eso nos tiene que simplemente hacer ver la importancia de la unidad en la respuesta, tener claro cómo lo vamos a responder a Putin, y realmente con unidad, con convicción y determinación y nunca con cobardía, con bilateralidad o con atajos".