España, Francia y Reino Unido combatirán en más de una oportunidad en el futuro. Si bien los tres países, aliados en el marco de la OTAN, no se enfrentarán en el campo de batalla, sí lo harán -previsiblemente, en repetidas ocasiones- en el mercado internacional con el propósito de hacerse con la mayor cantidad de contratos en beneficio de las fragatas actualmente en desarrollo por sus respectivas industrias navales.
De esta manera, la F-110 diseñada por Navantia y los buques FDI y Type 26 desarrollados por la francesa Naval Group y la británica BAE Systems, respectivamente, se verán las caras (o las proas) en muchas ocasiones de cara a los próximos años para competir en más de un programa naval, ya sea en Europa o en otras partes del mundo.
Por el momento, es la embarcación gala la que lleva la delantera, tanto a nivel industrial como comercial. La Marine Nationale de Francia opera ya la primera de sus fragatas FDI, la Amiral Ronarc'h (D660), mientras que Naval Group puso a flote el segundo buque de la clase, la Amiral Louzeau (D661), días atrás. En total, la fuerza naval francesa incorporará cinco de estos navíos.
Asimismo, el astillero galo ya ha conseguido dos clientes internacionales: Grecia, que ha adquirido cuatro unidades y ya ha recibido la primera; y Suecia, que hace dos semanas escogió el diseño francés para dotar de tres fragatas a su marina. De hecho, Estocolmo seleccionó la oferta de Naval Group por sobre la propuesta realizada por Navantia.
Las FDI, concebidas como sucesoras de las fragatas FREMM, son buques multipropósito capaces de operar con eficacia en todos los dominios del combate marítimo: antiaéreo, antisubmarino, antisuperficie y asimétrico. Su diseño modular y su arquitectura digital garantizan la adaptabilidad a cualquier tipo de misión, ya sea en solitario o integrada en una fuerza multinacional, según asegura su fabricante.
Fragata FDI de Francia
Este grado de versatilidad convierte a las FDI en una herramienta eficaz para la gestión de amenazas modernas, incluyendo submarinos de última generación, misiles supersónicos, ciberataques y operaciones asimétricas en entornos de alta complejidad.
En el plano técnico, todas las fragatas FDI cuentan con un desplazamiento de 4.500 toneladas, una eslora de 122 metros y una manga de 18 metros. Puede alcanzar una velocidad máxima de 27 nudos y dispone de una autonomía de 45 días, lo que le permite afrontar misiones prolongadas sin necesidad de apoyo inmediato.
Su capacidad de alojamiento permite operar con 125 tripulantes y transportar además a 28 pasajeros, cifra que ilustra su flexibilidad en misiones diversas, desde operaciones de combate hasta acciones humanitarias o de cooperación internacional.
En cuanto a su armamento, cada fragata estará equipada con misiles antisuperficie Exocet MM40 B3C y antiaéreos Aster. Asimismo, contará con torpedos antisubmarinos MU90 y un radar Seafire desarrollado por la empresa Thales. A su vez, pueden alojar un helicóptero de hasta diez toneladas, como los NH90 de Airbus, y un vehículo aéreo no tripulado de hasta 700 kilogramos.
Las fragatas británicas
Por su parte, la Type 26, diseñada por BAE Systems, no está operativa en ninguno de los cuatro países que han optado por modernizar su flota naval con ella. De los ocho navíos encargados porla Marina Real Británica solo dos han sido botados y se prevé que el primero de ellos, el HMS Glasgow, entre en servicio el próximo año.
De igual manera, las seis embarcaciones contratadas por Australia (clase Hunter) y las tres solicitadas por Canadá (clase Rio) no estarán operativas hasta iniciada la próxima década.
También Noruega, en septiembre de 2025, escogió la fragata británica para reemplazar sus buques de la clase Fridtjof Nansen, construidos por Navantia en base al diseño de las F-100 en la primera década de este siglo. Oslo adquirirá cinco embarcaciones a BAE Systems.
El acuerdo alcanzado con la industria británica, según detalló en su momento el Gobierno noruego, no solo incluye la adquisición de las embarcaciones, sino también su mantenimiento, desarrollo continuo y mejoras del diseño a lo largo de toda su vida útil.
Fragata Type 26
Las Type 26 son buques de guerra diseñados específicamente para detectar, rastrear y combatir submarinos, pero al mismo tiempo es capaz de ejecutar misiones de defensa aérea, misiones de ataque de superficie y de propósito general.
Los buques pueden desplazar 6.900 toneladas, tienen una eslora de 149,9 metros y una manga de 20,8 m. Dotados con una tecnología de propulsión que minimiza el ruido, están especialmente construidos para misiones donde es fundamental mantener una baja emisión acústica, lo que resulta ideal para la detección de sumergibles en las profundidades del Atlántico Norte.
Cada buque está equipado con el sistema de defensa aérea Sea Ceptor, un cañón naval de 127 mm y cuenta con espacio adaptable para instalar distintos tipos de misiles según los requerimientos.
Su diseño incluye una amplia cubierta de vuelo y un hangar para operar helicópteros y vehículos aéreos no tripulados, junto con una bahía de misión versátil que permite transportar equipos modulares, tales como sistemas de protección contra minas o materiales para fuerzas especiales.
Las F-110 de la Armada
Navantia avanza a pasos agigantados con la construcción de las cinco fragatas F-110. En septiembre del año pasado realizó la botadura del primer buque, la F-111 Bonifaz, y el próximo octubre planea hacer lo propio con la segunda unidad. La tercera se encuentra en un avanzado estado de construcción, mientras que los trabajos sobre la cuarta comenzarán antes del verano.
Las F-110 se conciben como buques de escolta polivalentes, con gran capacidad de combate antisubmarino, antisuperficie y antiaéreo, plenamente interoperables con otras fuerzas navales.
Botadura de la fragata F-110 Bonifaz de la Armada
Cada embarcación presenta 145 metros de eslora, una manga de 18,6 metros y un desplazamiento a plena carga de unas 6.200 toneladas. La dotación será de 150 personas con capacidad para alojar a 37 adicionales, una velocidad máxima superior a 26 nudos, una velocidad de crucero que supera los 17 nudos y una autonomía de más de 4.100 millas náuticas a 15 nudos.
El diseño de las fragatas ha incorporado soluciones y tecnologías innovadoras que las sitúan a la vanguardia mundial de su clase. Destaca en este sentido el concepto de Gemelo Digital, una réplica virtual del buque que se alimenta en tiempo real de la información registrada por sensores distribuidos por todas las plataformas de la nave y que permite optimizar mantenimiento, consumos y eficiencia operativa.
En materia de armamento, cada unidad dispone de un lanzador vertical de misiles MK-41 con 16 celdas, un cañón de 127 milímetros con capacidad para utilizar munición de alcance extendido, dos lanzadores cuádruples de misiles NSM, dos tubos dobles lanzatorpedos, dos cañones automáticos de 30 mm, cuatro ametralladoras pesadas de 12,7 mm y un sistema Nixie de contramedidas.
Dentro de los sistemas de detección y de guerra destacan el radar SPY-7 de Lockheed Martin, capaz de ofrecer una cobertura de detección y seguimiento excepcional; la suite de sonares integrada por el sonar remolcado Captas-4 y el sonar de casco BlueMaster UMS 4110 de Thales; y el radar multifunción en banda X junto con la suite de Guerra Electrónica desarrollada por Indra.
Los buques cuentan también con uno de los elementos más avanzados de su diseño: el Espacio Multimisón, un área de más de 170 metros cuadrados con acceso por popa y costado. El mismo puede acoger un segundo helicóptero, vehículos no tripulados, embarcaciones RHIB, contenedores de diverso tipo y módulos de misión específicos, dotando al buque de una flexibilidad operativa sin precedentes en la Armada española.
