Publicada
Las claves

El programa de Cooperación en Investigación Científica y Desarrollo en Tecnologías Estratégicas, más conocido como Coincidente, tiene como objetivo aprovechar las tecnologías desarrolladas en el ámbito civil que puedan ser de aplicación en proyectos de interés para el Ministerio de Defensa.

Entre los objetivos de la nueva remesa de proyectos se encuentra la aplicación de la inteligencia artificial para optimizar las comunicaciones tácticas y la generación de conocimiento en el entorno electromagnético.

Según explican desde el mismo Ministerio, la complejidad del espectro electromagnético está marcada por la proliferación de sistemas emisores, la congestión del espectro y la aparición de amenazas electrónicas cada vez más sofisticadas.

Lo que "exige un desarrollo de capacidades avanzadas que permitan garantizar comunicaciones tácticas resilientes, adaptativas y eficientes".

Al mismo tiempo, explican, las radios definidas por software, los sensores distribuidos, los nodos de red tácticas y los sistemas de guerra electrónica "proporcionan grandes volúmenes de datos".

El análisis de estos datos "puede transformar de manera significativa la capacidad de las Fuerzas Armadas para comprender, monitorizar y explotar el dominio electromagnético".

Con este escenario identificado por parte del Ministerio de Defensa, la inteligencia artificial "ofrece nuevas oportunidades para mejorar de forma sustancial la calidad, robustez y autonomía de los sistemas de comunicaciones tácticas, así como para generar conocimiento dinámico y accionable del entorno electromagnético".

Esto último es clave para el "apoyo de la toma de decisiones y la conducción de operaciones multidominio".

Aplicaciones con IA

El objetivo del Ministerio con este programa Coincidente es impulsar el desarrollo de soluciones basadas en IA capaces de optimizar el rendimiento de las comunicaciones tácticas y de proporcionar mayor comprensión situacional del espectro electromagnético.

Con ello, se pretende contribuir a la "protección y superioridad de la información de las unidades desplegadas".

En cuanto a las comunicaciones tácticas, la compañía que se haga con este programa deberá mejorar la resiliencia y el rendimiento, incluyendo la selección automática de canales, mitigación de interferencias, adaptación de parámetros de transmisión o la priorización del tráfico.

Por otro lado, también deberá generar y analizar conocimientos del dominio electromagnético "mediante algoritmos de IA orientados a la detección, identificación y clasificación de emisiones".

Otras tareas relacionadas serán la "construcción de mapas del espectro dinámicos, fusión multisensor, análisis de patrones anómalos y reconocimiento temprano de perturbaciones".

Los proyectos deberán abordar el desarrollo de "algoritmos de apoyo a la guerra electrónica defensiva, capaces de identificar indicios de acciones hostiles, anticipar perturbaciones y proponer automáticamente acciones correctivas o contramedidas defensivas".

En este aspecto, el Ministerio de Defensa se encuentra trabajando en el programa Santiago II para el desarrollo de sistemas y herramientas de guerra electrónica.

"Solamente se considerarán aquellas líneas de trabajo compatibles con un uso responsable y ético de la IA", explican. Y las propuestas presentadas deberán "justificar de forma clara el origen de los datos utilizados y demostrar su disponibilidad para las actividades previstas".

El Ministerio de Defensa "valorará positivamente" aquellas propuestas que ya cuenten con algún usuario final dentro de las Fuerzas Armadas.

Integración con sistemas

Una de las prioridades establecidas por el Ministerio de Defensa para este proyecto es la "integración modular en sistemas y plataformas de defensa".

Los desarrollos de IA fruto de la adjudicación del programa Coincidente se incorporarán a sistemas ya presentes como las radios definidas por software, sensores electromagnéticos, nodos de red táctica, cargas útiles embarcadas o sistemas de mando y control, "garantizando interfaces abiertas que faciliten su incorporación futura en arquitecturas operativas".

También se contempla su integración en sensores y capacidades de guerra electrónica, sensores o plataformas no tripuladas existentes y futuras.

Asimismo, explican desde el Ministerio, "se promueve el diseño de capacidades que refuercen la autonomía táctica, reduzcan la carga cognitiva de los operadores y aceleren los ciclos de detección-decisión-acción en contextos operativos multidominio".

Esta tecnología, por tanto, favorecerá el desarrollo y la mejora de sistemas que permitan a las unidades actuar con mayor agilidad, resiliencia y eficacia incluso en entornos de espectro altamente disputado o degradado.

El límite económico máximo que aportará el Ministerio de Defensa a cada proyecto será de 805.785 euros.