Eric Freeman, consejero delegado de Alpha Unmanned Systems (AUS), acumula más de 27 años de experiencia en los sectores tecnológico y aeroespacial, donde ha impulsado alianzas estratégicas, abierto nuevos canales de venta y promovido startups tanto en Estados Unidos como en Europa.
En esta entrevista para el Observatorio de la Defensa de EL ESPAÑOL, analiza el momento que atraviesan las pequeñas y medianas empresas del sector y pone el foco en una idea central: España cuenta con talento, capacidad de ingeniería y empresas innovadoras preparadas para desempeñar un papel cada vez más relevante en defensa y sistemas no tripulados.
Freeman considera que el siguiente paso pasa por seguir reforzando la coordinación entre la industria y la administración, facilitar el acceso a mecanismos de apoyo y acompañar el crecimiento de las pymes en un entorno especialmente exigente en plazos, inversión y desarrollo tecnológico.
En este contexto, subraya también la importancia de apostar por soluciones UAV, como los helicópteros no tripulados que desarrolla Alpha, y defiende que los nuevos escenarios operativos demandan sistemas más económicos, más rápidos y más ágiles.
Pese a la complejidad inherente al sector, mantiene una visión claramente constructiva sobre su futuro: se trata de un ámbito exigente, pero al mismo tiempo fascinante, imprescindible y lleno de oportunidades para quienes sepan innovar y cooperar a largo plazo.
Eric Freeman, CEO de Alpha Unmanned Systems (AUS).
¿Cuál cree que debería ser el papel de iniciativas como ECUAS en el fortalecimiento del ecosistema español de defensa y sistemas no tripulados?
Pueden desempeñar un papel muy relevante para hacer crecer esta industria, que en España tiene una base tecnológica muy prometedora y un amplio recorrido por delante.
Este tipo de iniciativas ayudan a conectar empresas, instituciones, usuarios finales y centros de conocimiento, y eso resulta esencial en un sector en el que la colaboración marca la diferencia.
Además, contribuyen a que la voz de la industria, y especialmente la de las pymes innovadoras, llegue con más claridad a los espacios donde se definen prioridades, necesidades y oportunidades de desarrollo.
Desde Alpha estamos comprobando que existe interés real por avanzar. La colaboración con grandes compañías y con la Armada en ejercicios recientes confirma que hay una base sólida sobre la que seguir construyendo capacidades de alto valor añadido.
Desde su experiencia al frente de Alpha, ¿cuáles son hoy las principales barreras para que una pyme española acceda a financiación y crezca internacionalmente?
El principal reto para muchas pymes no está en la falta de talento o de innovación, sino en acompasar su crecimiento a los tiempos y exigencias de un sector muy intensivo en capital, regulación y desarrollo industrial.
Una pyme puede ser muy ágil tecnológicamente, pero al mismo tiempo necesita recursos, estabilidad y visibilidad para escalar, fabricar y abrir mercado con garantías.
Por eso es tan importante seguir acercando el mundo de la pequeña empresa al ámbito administrativo, financiero e institucional. Cuanto mejor se entiendan las necesidades y los tiempos de una pyme industrial y tecnológica, más fácil será crear mecanismos eficaces de apoyo.
La innovación, de hecho, surge con enorme frecuencia en empresas pequeñas y especializadas, que son capaces de adaptarse rápido y de aportar soluciones nuevas a necesidades muy concretas.
España tiene muy buena ingeniería aeronáutica y una gran capacidad creativa para hacer mucho con pocos recursos. El gran objetivo ahora es transformar esa fortaleza en mayor escala industrial, mayor capacidad productiva y mayor presencia internacional.
Una de sus reivindicaciones habituales es la necesidad de nuevos mecanismos de apoyo institucional. ¿Podrían funcionar fórmulas como avales del Ministerio de Defensa?
Sí, pueden ser una herramienta útil, sobre todo si se integran dentro de una visión más amplia de impulso al tejido industrial innovador.
Las fórmulas que mejor pueden funcionar a largo plazo son aquellas que combinan respaldo institucional, financiación y colaboración entre universidades, empresas pequeñas y grandes compañías. Ese tipo de consorcios puede acelerar tanto la innovación como la industrialización.
"España tiene muy buena ingeniería aeronáutica y una gran capacidad creativa para hacer mucho con pocos recursos. El gran objetivo ahora es transformar esa fortaleza en mayor escala industrial"
Para muchas pymes, contar con instrumentos que faciliten posteriormente el acceso a financiación privada sería un paso muy positivo. No se trata solo de invertir más, sino de estructurar mejor ese apoyo para que el crecimiento sea sostenible.
En nuestro caso, después de más de una década operando, exportando a 14 países y colaborando con clientes internacionales, seguimos viendo un enorme margen para que el sistema financiero reconozca mejor el potencial de este sector y lo acompañe con una visión más estratégica.
Han conseguido contratos en distintos mercados internacionales, pero competir frente a gigantes como Estados Unidos, Israel o Turquía sigue siendo complejo. ¿Puede una empresa española posicionarse internacionalmente?
Sí, puede, y además debe aspirar a hacerlo desde una fase temprana.
La tecnología española tiene capacidad para competir fuera, pero la internacionalización exige constancia, recursos y un marco de apoyo que permita a las pymes moverse con agilidad en mercados muy regulados.
Ahí hay una gran oportunidad para seguir mejorando procesos, acompañamiento e instrumentos de apoyo a la exportación. Cuando una empresa pequeña tiene claridad, previsibilidad y respaldo, puede dedicar más energía a innovar, comercializar y construir relaciones a largo plazo en el exterior.
La oportunidad existe y es real. Lo importante es que las compañías españolas puedan salir al mercado internacional con la ambición, la preparación y el soporte necesarios para consolidar posiciones en varios países a la vez.
El Alpha 900 ya opera en entornos marítimos y navales internacionales. ¿Qué oportunidades abre el acuerdo estratégico con Navantia?
Abre oportunidades muy interesantes, porque los entornos navales van a requerir cada vez más capacidades UAV y sistemas anti-UAV para vigilancia, protección y operaciones avanzadas.
La integración de este tipo de soluciones en plataformas navales puede aportar un valor operativo muy alto, y por eso la colaboración con actores como Navantia resulta especialmente relevante para acelerar conceptos, pruebas y despliegues futuros.
El Alpha 900, que ya opera en entornos marítimos y navales internacionales, es fácil de transportar, como muestra la imagen.
Nosotros ya hemos operado en distintos escenarios internacionales y también hemos participado recientemente en ejercicios junto a Airbus y la Armada en operaciones de manned-unmanned teaming, donde la coordinación entre sistemas tripulados y no tripulados demuestra todo su potencial.
Existe interés y existe capacidad. El siguiente paso es seguir generando espacios de validación y prueba que permitan convertir ese interés en programas, doctrinas y capacidades operativas cada vez más maduras.
España está incrementando el debate sobre inversión en defensa y soberanía tecnológica. ¿Dónde deberían concentrarse prioritariamente las inversiones?
En UAV y, en general, en todos los sistemas no tripulados: terrestres, marítimos y submarinos.
La combinación de robótica e inteligencia artificial va a ser esencial, y España tiene margen para posicionarse con fuerza en ese ámbito si mantiene una apuesta sostenida por el desarrollo de producto, la experimentación y la industrialización.
También es una oportunidad para equilibrar las inversiones entre capacidades ya consolidadas y otras tecnologías emergentes con un enorme potencial de crecimiento, como los sistemas no tripulados aplicados a defensa, vigilancia y seguridad.
Los conflictos actuales están mostrando que los sistemas deben ser cada vez más rápidos, más económicos y más ágiles, y eso refuerza la relevancia estratégica de este tipo de soluciones.
¿Dónde cree que existe hoy más margen de mejora?
Principalmente en todo lo relacionado con la coordinación de procesos, la anticipación y la comunicación entre los distintos actores del ecosistema.
Los ciclos de venta, las licitaciones y la gestión contractual son especialmente exigentes, sobre todo para compañías pequeñas, por lo que cualquier avance en previsibilidad, acompañamiento e intercambio de información puede tener un impacto muy positivo sobre todo el sector.
"Los ciclos de venta, las licitaciones y la gestión contractual son especialmente exigentes, sobre todo para compañías pequeñas..."
Muchas pymes están aprendiendo a moverse en un entorno administrativo muy especializado, y ahí las asociaciones sectoriales, así como el diálogo continuo con la administración, pueden ayudar enormemente a alinear expectativas y acelerar resultados.
Por eso entidades como ECUAS, TEDAE y Aesmide pueden desempeñar un papel muy valioso como puntos de encuentro entre la realidad empresarial y las prioridades institucionales.
Después de más de dos décadas trabajando en alta tecnología y emprendimiento, ¿qué consejo daría a las nuevas empresas españolas que quieren innovar en defensa y aeroespacial?
Les diría que España es un lugar fantástico para desarrollar tecnología, impulsar proyectos de I+D y construir soluciones con muchísimo valor añadido.
Es un sector complejo y exigente, sí, pero también apasionante y con una relevancia estratégica cada vez mayor. Precisamente por eso merece la pena afrontarlo con visión de largo plazo, paciencia y ambición.
A las nuevas empresas les recomendaría buscar desde el principio socios industriales, capacidad financiera, orientación internacional y una relación estrecha con el usuario final. Cuando esos elementos se combinan, las posibilidades de crecimiento aumentan de forma muy significativa.
