El ex alto representante de la UE para Asuntos Exteriores, Josep Borrell, advirtió este martes de que Estados Unidos carece de capacidad militar real para reabrir por la fuerza el estrecho de Ormuz si Irán mantiene el bloqueo. “Ormuz no se puede abrir por la fuerza”, afirmó con rotundidad.
A su juicio, una operación de este tipo exigiría un despliegue “gigantesco”, vulnerable y difícil de sostener. “Es una operación compleja… abrir Ormuz está fuera de las capacidades militares de Estados Unidos”, insistió.
El ex jefe de la diplomacia europea subrayó en el II Encuentro de Geopolítica del IESE que cualquier intento de reapertura implicaría controlar ambas orillas del estrecho, un reto de enorme complejidad incluso para el Ejército estadounidense. “Para abrir un estrecho —lo saben muy bien nuestros militares— hace falta controlar las dos orillas”.
Borrell advirtió además de que Irán podría bloquear completamente el paso mediante minas navales, obligando a desarrollar operaciones especializadas de desminado y protección naval.
“Se trata de un estrecho minado… para desminarlo hacen falta dragaminas”, señaló. Y recordó que “Estados Unidos no tiene dragaminas”. “Y aunque los tuviera —debe tener tres o cuatro operativos—, mandarlos allí exigiría una enorme protección naval y aérea”.
Por ello, defendió que Washington no tiene otra alternativa que negociar con Teherán. “Lo tiene que conseguir mediante negociación”, aseguró.
Y remató su análisis con una advertencia estratégica especialmente significativa. “Ahora Irán tiene la carta por la mano”, afirmó.
“Trump se ha metido”
Borrell responsabilizó directamente al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, de haber empujado a Washington hacia la confrontación con Irán. Y señaló algo que vienen apuntando muchos analistas: “Netanyahu llevaba 20 años intentando convencer a un presidente de Estados Unidos para que bombardeara Irán. Y al final lo ha conseguido”, aseguró.
Según explicó, los propios mandos militares estadounidenses habían advertido previamente a Donald Trump de las consecuencias estratégicas de una escalada con Teherán y del posible cierre de Ormuz. “Los militares ya habían advertido claramente a Trump de que Irán cerraría Ormuz”, aseguró.
Josep Borrell, presidente de CIDOB y ex alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad de la Comisión Europea junto a Santiago Álvarez de Mon.
A su juicio, la Administración estadounidense “se ha metido en un lío del que no sabe cómo salir”. Es más, defendió que la ofensiva no ha debilitado al régimen iraní, sino que ha terminado reforzándolo políticamente.
“El régimen de los ayatolás estaba agónico (…) y Trump le ha reavivado”, sostuvo. “No solamente no lo ha liquidado, sino que le ha dado más fuerza”.
Riesgo para la seguridad energética y alimentaria
El ex alto representante alertó además de que el cierre prolongado del estrecho amenaza con desencadenar una crisis global mucho más grave que una simple subida del precio del petróleo. “Estamos jugando con fuego”, afirmó. “Si no se abre Ormuz pronto, tenemos un problema mayor”.
Borrell insistió en que el petróleo afecta a toda la cadena económica mundial y no solo al mercado energético. “El petróleo no es solamente un combustible”, explicó. “Está en la producción de alimentos, en la producción de minerales. El nitrógeno y el azufre vienen del petróleo”.
A partir de ahí, advirtió de un posible efecto dominó sobre la seguridad alimentaria mundial. “Si no hay fertilizantes, no se siembra; si no se siembra, no hay cosecha; y si no hay cosecha, no habrá comida”, aseguró.
Según detalló, numerosos países africanos y del sudeste asiático dependen críticamente de fertilizantes fabricados a partir de productos derivados del petróleo que atraviesa el estrecho de Ormuz.
Ucrania: “Biden daba; Trump vende”
Durante su intervención, Borrell también abordó la situación militar en Ucrania, alertó del deterioro del equilibrio estratégico global y de la dependencia europea de Washington. En este contexto recordó que “El 90% de los misiles antiaéreos provienen de Estados Unidos”.
El ex alto representante recordó que Europa ha destinado ya más de 200.000 millones de euros a sostener el esfuerzo militar y económico ucraniano, además de otros 90.000 millones en ayudas financieras. Y resumió el cambio político en Washington con una frase que provocó murmullos entre el público. “Biden daba. Trump vende. Nosotros pagamos”
Borrell advirtió de que Ucrania depende no solo del armamento estadounidense, sino también de la inteligencia satelital norteamericana. Y aquí advirtió de que “Si Trump decidiera mañana cortar la información que llega de los satélites americanos que guían a los ucranianos, Ucrania estaría ciega”, aseguró.
“Europa tiene que aprender el lenguaje del poder”
En el plano estratégico, Borrell insistió en que Europa sigue sin adaptarse plenamente a un mundo dominado por la competición militar y geopolítica. “Europa tiene que aprender a usar el lenguaje del poder”, afirmó.
El ex alto representante defendió que la verdadera garantía de seguridad europea sigue siendo la OTAN y no las actuales estructuras de defensa de la Unión Europea.
Al comparar el artículo 5 de la OTAN con el artículo 42.7 del Tratado de la UE, recordó que la Alianza Atlántica dispone de estructuras militares reales que Europa todavía no ha construido. “La OTAN tiene mando, estructuras integradas y doctrina”, explicó.
En cambio, sobre la cláusula europea de defensa mutua, advirtió de que “no es operativa”. “No define quién moviliza ni quién manda”, resumió.
Borrell alertó además sobre el deterioro del vínculo transatlántico y sobre el auge de liderazgos con visión “neoimperial” del mundo. Comparó directamente a Trump y a Vladimir Putin. “Putin y Trump tienen características psicológicas parecidas”, afirmó. “Con la diferencia de que Putin es mucho más listo que Trump”.
Según Borrell, ambos líderes están acostumbrados a “un gran lenguaje del poder”, en contraste con una Europa que, a su juicio, sigue sin adaptarse a la nueva lógica geopolítica internacional.
