La Armada española proyectará este verano una de sus imágenes más ambiciosas en el escenario naval internacional. La fragata ‘Álvaro de Bazán’ (F-101) ha iniciado este 12 de mayo desde Ferrol un despliegue de 165 días que la llevará a cruzar el Atlántico y el Pacífico para integrarse, por primera vez, en dos de los ejercicios navales más avanzados y exigentes del mundo: RIMPAC y Pacific Dragon.
La misión, que superará las 24.000 millas náuticas y contemplará el tránsito por el Canal de Panamá, supondrá además un importante salto cualitativo para la Armada, al asumir la fragata española un papel de liderazgo operativo dentro de un entorno multinacional dominado por la Marina de Estados Unidos y sus principales aliados en el Indo-Pacífico.
Durante el despliegue, el buque español desarrollará ejercicios avanzados de defensa aérea y antimisil, vigilancia marítima y operaciones conjuntas junto a fuerzas navales de países aliados y socios estratégicos.
Uno de los hitos más relevantes será su participación en el ejercicio Pacific Dragon (PAC DRAGON), especializado en defensa antimisil balístico. Allí, la ‘Álvaro de Bazán’ actuará como buque de mando, embarcando al comandante del Destroyer Squadron 31 de la Marina estadounidense y a su estado mayor.
Una responsabilidad que, según destaca el comandante de la fragata, el capitán de fragata Álvaro Zaragoza, supone “prestigio profesional y credibilidad”, además de evidenciar “madurez tecnológica con un sistema de combate probado y capaz; interoperabilidad demostrada; influencia estratégica y experiencia de alto valor”.
La designación de un buque español para desempeñar este cometido en un entorno liderado por Estados Unidos refuerza también el reconocimiento internacional alcanzado por las fragatas F-100, consideradas entre las plataformas de combate antiaéreo más avanzadas de Europa gracias a su integración del sistema AEGIS y sus capacidades de defensa aérea.
El despliegue tendrá además un marcado componente estratégico para España. “La seguridad y los intereses de España no se defienden únicamente en el entorno inmediato de nuestras aguas de soberanía”, subraya Zaragoza.
El Comandante de la F-101, el capitán de fragata Álvaro Zaragoza saluda a parte de la tripulación.
El comandante recuerda que España es un país “profundamente dependiente del comercio marítimo y de las cadenas logísticas globales”, lo que obliga a mantener capacidad de actuación también en escenarios alejados como el Indo-Pacífico.
La presencia de la fragata española en RIMPAC tendrá igualmente un importante valor político y militar. El ejercicio, organizado por la Flota del Pacífico de Estados Unidos, celebrará este año su trigésima edición coincidiendo con el 250 aniversario de la independencia estadounidense y reunirá a cerca de una treintena de países en el mayor ejercicio marítimo internacional del mundo.
Las maniobras incluirán operaciones navales, aéreas y anfibias de elevada complejidad, dentro de una estructura de mando multinacional diseñada para reforzar la cooperación y la confianza mutua entre marinas aliadas y amigas.
Meses de preparación
Detrás de esta misión se encuentran también meses de intensa preparación. La dotación de la F-101, formada por 191 militares —29 de ellos mujeres—, ha completado un exigente periodo de adiestramiento y calificación operativa tras una fase de mantenimiento integral del buque.
Parte de la tripulación de la fragata "Álvaro de Bazán"
En los últimos meses, la fragata ya había participado en diferentes actividades avanzadas, entre ellas la integración con el grupo de combate aeronaval francés liderado por el portaaviones ‘Charles de Gaulle’ durante operaciones en el Mediterráneo y el Golfo de Vizcaya.
La fase final de preparación culminó el pasado marzo en Rota, donde la ‘Álvaro de Bazán’ superó una exigente evaluación operativa centrada especialmente en capacidades de guerra antiaérea, una de las principales especialidades de la serie F-100 y uno de los elementos clave de su próximo despliegue en el Pacífico.
