La creciente tensión en el Golfo Pérsico y la incertidumbre sobre la seguridad marítima en el Estrecho de Ormuz han llevado a la Armada española a activar los primeros trabajos de planificación ante un hipotético despliegue de sus buques cazaminas en la zona.
Aunque el envío de cazaminas no está previsto “por el momento” y no existe una decisión política adoptada, fuentes de la Armada confirman a EL ESPAÑOL que se estudian los aspectos logísticos y operativos necesarios para reaccionar con rapidez si finalmente se ordenara la misión. "Algo habitual entre las Fuerzas Armadas que suelen planificar el planeamiento de escenarios, aunque estos luego no se produzcan".
El debate técnico abierto en el seno de la Armada contrasta con la posición política expresada hace apenas unos meses por la ministra de Defensa, Margarita Robles, quien descartó públicamente el envío de cazaminas españoles al Estrecho de Ormuz. Una decisión política que no ha cambiado.
Desde la Armada subrayan que “el objetivo del Almirante Jefe de Estado Mayor de la Armada (AJEMA) es alistar los barcos y tener lista la misión si el Jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD) ordenara finalmente su puesta en marcha”. No obstante, matizan que se trata de “una orden que a lo mejor no llega”.
La preocupación por la estabilidad en Ormuz —uno de los principales corredores energéticos y comerciales del planeta— ha centrado parte de los debates mantenidos estos días en Madrid durante el foro estratégico Chiefs of European Navies Meeting (CHENS’26), que ha reunido a los jefes de las marinas europeas y de la OTAN, incluidos representantes de Estados Unidos.
En ese contexto, varios países aliados han comenzado a valorar la necesidad de desplegar capacidades de guerra de minas una vez se alcance un eventual escenario de desescalada entre Estados Unidos e Irán.
Italia y Alemania figuran entre los países que ya estudian esa posibilidad. España, aunque oficialmente mantiene que no existe ninguna operación sobre la mesa, planifica esa hipotética opción a nivel técnico.
Según fuentes de la Armada consultadas por este periódico, aseguran que el AJEMA ha ordenado iniciar los trabajos preliminares para “tener lista una hipotética misión” en caso de que el Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD) requiera finalmente esas capacidades.
Planificación anticipada
Los trabajos iniciados incluyen el estudio detallado de la ruta desde la base de Cartagena hasta el Golfo Pérsico, las escalas logísticas necesarias, el combustible requerido, los posibles puertos de repostaje, las necesidades de mantenimiento y el cálculo exacto de tiempos de tránsito.
Fuentes militares insisten en que no existe ninguna orden de despliegue ni una decisión política adoptada, pero subrayan que la obligación de la Armada es anticiparse.
La complejidad del despliegue obliga a trabajar con mucha antelación. Los cazaminas españoles navegan a velocidades reducidas —en torno a diez nudos— y necesitarían cerca de un mes para alcanzar el Estrecho de Ormuz, situado a más de 3.000 millas náuticas de España.
“Son embarcaciones pequeñas que van muy despacio, por lo que habría que tenerlo todo listo por si se toma la decisión poder iniciar la misión. Hay que estar prevenidos”, señalan fuentes de la Armada.
Por el momento no existe un buque seleccionado entre los seis cazaminas de la clase Segura con los que cuenta la Armada. La elección dependería del calendario operativo de cada unidad, sus revisiones reglamentarias y su disponibilidad técnica en el momento en que pudiera adoptarse la decisión política.
“Cada barco tiene su calendario, sus paradas reglamentarias y sus revisiones, por lo que en función de la fecha que se decidiera se elegiría uno u otro buque”, explican.
Superioridad europea en guerra de minas
Si algo quedó patente durante el foro CHENS’26 celebrado en Madrid es el reconocimiento aliado a las capacidades españolas en guerra de minas. "España mantiene una de las flotillas cazaminas más avanzadas de Europa", recuerdan desde la Armada. Una capacidad que no poseen todas las marinas del continente y que se considera crítica para garantizar la libertad de navegación en escenarios de alta tensión marítima.
En concreto, se trata de la 1ª Escuadrilla de Medidas Contra Minas, con base en el Arsenal de Cartagena, está integrada por los cazaminas Segura, Sella, Tambre, Turia, Duero y Tajo, incorporados al servicio entre 1997 y 2004.
Imagen de los participantes en el foro ‘Chiefs of European Navies Meeting’ (CHENS-26).
Estas unidades están especializadas en la detección y neutralización de minas submarinas mediante sofisticados sistemas sonar, robots autónomos y equipos de buceadores especializados. Su misión principal consiste en mantener abiertos los accesos a puertos y bases navales, además de apoyar operaciones anfibias y garantizar la seguridad del tráfico marítimo.
Desde el punto de vista técnico, los buques de la clase Segura destacan por su elevada especialización. Construidos en plástico reforzado con fibra de vidrio, reducen al mínimo su firma magnética para evitar la activación de minas sensibles al metal y ofrecen una alta resistencia a explosiones submarinas.
Además, incorporan sistemas de posicionamiento dinámico y propulsores Voith Schneider, que les permiten mantenerse prácticamente inmóviles sobre un punto concreto del mar con enorme precisión, una capacidad esencial en operaciones de desminado.
