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Las claves

El ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, reconoció que la cancelación del despliegue en suelo germano de misiles de crucero estadounidenses Tomahawk deja a Alemania ante un “vacío de capacidades” para el que aún no se ha encontrado solución.

Pistorius recordó que el despliegue de Tomahawk —misiles de crucero de largo alcance fabricados actualmente por la estadounidense Raytheon, filial de RTX— fue acordado en 2024 entre el expresidente Joe Biden y el excanciller Olaf Scholz, dentro del marco de la estrategia de refuerzo de la disuasión convencional frente a Rusia en el flanco oriental de la OTAN.

Ese despliegue de Tomahawk, sistemas de ataque con capacidad de impacto de precisión a decenas de cientos de kilómetros, estaba concebido como un refuerzo puntual de la capacidad disuasoria frente a Moscú, en paralelo al desarrollo lento pero constante de programas europeos de armas de largo alcance.

El ministro subrayó que, en la lógica original, se trataba de “una solución puente temporal” hasta que los países europeos pudieran cerrar por sí mismos el vacío en capacidades de fuego profundo, sin depender de sistemas de origen estadounidense.

“Que esto ahora posiblemente no vaya a ocurrir en la forma que esperábamos hasta ahora vuelve a abrir ese vacío de capacidad y tenemos que mirar cómo podemos cerrarlo, cómo podemos compensarlo”, advirtió.

Sistemas DPS

En este contexto, el titular de Defensa señaló que Alemania trabaja desde 2023 junto al Reino Unido en el desarrollo de sistemas DPS —siglas en inglés de Ataques Profundos de Precisión—, una iniciativa a la que también se sumará Francia, dentro de la OTAN.

“Al mismo tiempo necesitamos un instrumento, con ayuda de los estadounidenses o por otra vía, para cerrar el vacío de capacidades de esa solución temporal lo antes posible. Para ello hay ideas, pero todavía no existe una solución”, subrayó.

Con un alcance que oscila entre los 500‑600 km, serán capaces de golpear objetos de valor estratégico (cuarteles generales, bases logísticas, centros de mando, depósitos de armas, etc.) sin necesidad de cruzar el frente, en apoyo de la infantería y la artillería.

La llegada de los DPS permitirá a Europa tener una capacidad autónoma de fuego de largo alcance, y reducir la vulnerabilidad frente a futuras limitaciones en el suministro de sistemas como el Tomahawk.

Durante el fin de semana, el canciller alemán, Friedrich Merz, había confirmado que el despliegue acordado en 2024 no se llevará a cabo, al menos por ahora, en parte porque “los estadounidenses actualmente no tienen suficientes para sí mismos”. Y eso que están incrementando sus contratos con la industria armamentística para aumentar su producción.

Pistorius también se refirió a la retirada de 5.000 soldados estadounidenses estacionados en Alemania, aunque matizó que Berlín aún no ha recibido información oficial sobre la cifra ni sobre el calendario o las condiciones del repliegue.

Con todo, aseguró que, de materializarse, la medida “no pondría en cuestión la capacidad de disuasión de la OTAN, de eso no cabe ninguna duda”, en línea con lo expresado previamente en Atenas por el ministro alemán de Exteriores, Johann Wadephul.

El ministro de Defensa insistió en que la decisión no resulta sorprendente en sí misma, sino, en todo caso, por “el momento” en que se produce.

“Ya en 2023 señalé que como europeos en la OTAN tenemos que estar preparados para que los estadounidenses hagan menos en Europa, en la OTAN, para poder hacer más en el Indopacífico. Eso lo podía saber cualquiera que quisiera escuchar”, enfatizó.