Y.R. - Agencias
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Las claves

El comisario europeo de Defensa, Andrius Kubilius, ha instado a la Unión Europea a superar las limitaciones del marco jurídico actual para afrontar los retos de seguridad del continente. Según el político lituano, la arquitectura institucional diseñada hace casi dos décadas ha quedado desbordada por la realidad geopolítica actual.

"El Tratado de Lisboa en materia de defensa, al menos en mi opinión, ya no es suficiente", afirmó Kubilius en una entrevista con el consorcio de agencias europeas ENR.

Ante este escenario, el comisario abogó por buscar alternativas legales externas: "Necesitamos explorar la posibilidad de contar con un tratado intergubernamental especial, como se hizo con Schengen, porque no podemos incorporar algunas de estas novedades al tratado vigente".

El Tratado de Lisboa se firmó el 13 de diciembre de 2007, en Lisboa, y entró en vigor el 1 de diciembre de 2009. Para el comisario de Defensa de la UE, uno de los aspectos más problemáticos es la ambigüedad del artículo 42.7, la cláusula de defensa mutua, que es el pilar de la solidaridad defensiva dentro del bloque.

A diferencia del Artículo 5 de la OTAN, el texto europeo no especifica el tipo de asistencia ni los protocolos de activación, una carencia que volvió al debate público tras el reciente ataque con drones a una base en Chipre.

Aunque la Comisión prepara una nueva Estrategia Europea de Seguridad con un lenguaje más preciso, Kubilius considera que más que leyes, se necesita operatividad.

Y, en este sentido, propone la creación de un "manual de instrucciones" que defina claramente "a quién llamar, qué puedes obtener, cómo se implementará y ejecutará esa asistencia mutua", garantizando que ningún Estado miembro se encuentre "solo buscando quién puede ayudarle".

Hacia una defensa territorial

Para el ex primer ministro lituano, el principal problema es que el Tratado de Lisboa se redactó mirando al exterior y no a las fronteras propias. Según su análisis, el texto está "orientado principalmente hacia nuestras acciones externas, no hacia la defensa territorial".

Para corregir este rumbo, Kubilius aboga por un cambio de paradigma en el mando: “un enfoque mucho más de arriba abajo” y “un liderazgo político unido a nivel superior, capaz de tomar decisiones importantes, donde las grandes preguntas se discutan de verdad y empiecen a surgir grandes respuestas”.

Una verdadera Unión de Defensa

La visión de Kubilius va más allá de la burocracia. El comisario ha propuesto formalmente la creación de una "verdadera Unión Europea de Defensa" que trascienda las fronteras de la UE e incluya a socios estratégicos como el Reino Unido, Noruega y Ucrania.

Según Kubilius, el Tratado de Lisboa se encuentra desfasado al estar "orientado principalmente hacia nuestras acciones externas, no hacia la defensa territorial".

La estructura se articularía en torno a un Consejo Europeo de Seguridad con miembros permanentes, una fuerza militar estable de hasta 100.000 efectivos y un cuartel general dedicado.

Esta ofensiva diplomática liderada por Kubilius —y respaldada por otras figuras bálticas como Kaja Kallas— consolida la defensa como la prioridad absoluta del mandato de Ursula von der Leyen, marcando un giro histórico en la naturaleza de la integración europea.