"Debemos prepararnos para un conflicto importante para 2030, partiendo de la base de que podríamos enfrentarnos a una guerra de desgaste", ha declarado Patrick Pailloux, jefe de la Direction Générale de l'Armement (DGA), el organismo responsable de los programas armamentísticos.
Una guerra de desgaste "es aquella en la que, al final, gana el bando que aún tiene municiones". Por lo que el gasto planificado irá encaminado a llenar sus arsenales y se alinea con el resto de programas como el portaviones nuclear.
Con el apoyo absoluto del Gobierno de Macron, el Ministerio de Defensa parisino está tejiendo una serie de programas entre los que destacan un nuevo misil balístico lanzado desde tierra firme, un sistema lanzador de cohetes y una nueva versión de los cazas Rafale.
Comenzando por el misil, Francia se encuentra trabajando actualmente en un sistema de lanzamiento desde la superficie que complemente a la munición balística que integra actualmente en sus submarinos.
El alcance estimado de esta nueva arma se situará en torno a los 2.500 kilómetros y cuenta con un presupuesto de 1.000 millones de euros asignados para este mismo año.
El formato elegido por Francia pasa por equipar al misil con un vehículo hipersónico de planeo (HGV o Hypersonic Glide Vehicle) con capacidad de maniobra en todas las fases del lanzamiento, incluida la terminal.
Según ha explicado Pailloux, este sistema "probablemente ofrecerá la mejor relación coste-rendimiento militar".
El objetivo publicado es tener en servicio este misil balístico en el 2035, según está publicado, y Francia no tendría "ninguna dificultad" para hacerse con esta capacidad tecnológica.
Sin embargo, el propio Pailloux reconoce que ese año ya "es tarde". La DGA planea acelerar el ritmo del desarrollo para adelantar la puesta en servicio del misil "lo más cerca del 2030 que sea posible".
Entre los mecanismos que pueden aplicar está la fabricación de una primera versión sin sistemas anti-jamming e ir añadiendo paulatinamente más capacidades en fases posteriores.
Francia cuenta con el fabricante de lanzadores espaciales ArianeGroup como referencia para este tipo de desarrollos.
Lanzamiento de prueba de un misil balístico M51 antes de entrar en servicio en submarinos nucleares franceses
La primera aproximación a la tecnología hipersónica HGV se puso a prueba en verano de 2023, cuando la compañía francesa probó con éxito el vehículo planeador V-MAX, completando así la siempre compleja maniobra de reentrada y la ejecución de maniobras a velocidades hipersónicas.
El pasado noviembre, la DGA liderada por Patrick Pailloux consiguió algunos hitos clave para este tipo de munición probando el cohete lanzador SyLEx, igualmente firmado por Ariane.
De esta forma, Francia cuenta actualmente con el vehículo planeador V-MAX —como fase hipersónica terminal del misil— y un lanzador en pleno desarrollo.
Sistema de artillería
Mientras el desarrollo del misil balístico continúa su progreso, Francia también se encuentra trabajando en la adquisición de un nuevo sistema lanzador de cohetes de artillería.
Actualmente, existen dos grupos industriales franceses compitiendo por ver quién se lleva el contrato francés: Safran y MBDA por un lado y Thales y ArianeGroup por el otro.
Entre las alternativas extranjeras también está la surcoreana Hanwha con su sistema Chunmoo, el PULS de la israelí Elbit Systems y el HIMARS de Lockheed Martin.
Lanzamiento de un cohete de artillería LRU, basado en M270, que Francia planea sustituir
"Existe una presión considerable por parte del Ejército, que considera que esta es su prioridad absoluta en caso de un enfrentamiento importante, porque tendrán que resistir durante los primeros días [de guerra]", ha apuntado Pailloux.
Se trata de "una capacidad que tienen que tener", ha proseguido, y lanza varias preguntas al aire dirigidas a las compañías aludiendo a cuánto será el coste y cómo serán los plazos de entrega.
El objetivo de París es adquirir 26 sistemas de lanzacohetes con 300 municiones y equipar gradualmente un batallón de artillería de cohetes para 2030.
Además, esta urgencia a la que se refiere Pailloux viene por la finalización de la vida útil en 2027 de los sistemas actualmente en servicio, una variante del M270.
"Nos enfrentamos ante una disyuntiva entre soberanía y rapidez, costes, plazos...", ha indicado. "Tendremos que tomar la mejor decisión, o la menos mala, en función de nuestras necesidades".
Más misiles y cazas
Según los últimos informes publicados, la DGA tiene previsto adquirir durante este año municiones por valor superior a 6.000 millones de euros, incluyendo misiles de crucero SCALP, bombas guiadas AASM, misiles antibuque Exocet, misiles de defensa aérea MICA y Mistral, y misiles aire-aire Meteor.
Dentro del mismo presupuesto se incluye la inversión de 320 millones para incrementar la capacidad de la industria de defensa francesa, algo "necesario y útil", según el propio Pailloux.
Otro de los programas más importantes que comenzará a tomar forma este año es el desarrollo del estándar F5 de caza Rafale de Dassault.
Este proyecto cuenta con un presupuesto de 3.400 millones de euros para el avión de combate, incluyendo el desarrollo de un nuevo motor de Safran más potente y algunos sensores críticos como el radar.
Asimismo, se planteará una mejora del armamento que puede integrar el Rafale F5 y la DGA pretende acelerar los trabajos de MBDA dentro del misil aire-tierra Stratus y desarrollar una nueva munición aire-aire, llamada Comet, con un alcance superior al Meteor.
