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Las claves

La Marina de Estados Unidos (US Navy) está decidida, desde hace varios años, a integrar el sistema de defensa aérea Patriot a bordo de sus buques de guerra.

Por esta razón el Pentágono ha incluido la compra de 405 interceptores Patriot PAC-3 MSE para su despliegue en los destructores de misiles guiados clase Arleigh Burke, los mismos que EEUU tiene desplegados en la base de Rota (Cádiz).

Esta iniciativa marca un salto cualitativo en la capacidad defensiva de la US Navy frente a amenazas aéreas y balísticas de corto y medio alcance.

La medida se inscribe dentro del proyecto del presupuesto de defensa para 2027, que asciende a 1,5 billones de dólares (1,3 billones de euros), con un notable incremento en la partida destinada a municiones.

En concreto, la suma que la Marina ha asignado a la adquisición de misiles Patriot se eleva en aproximadamente 1.600 millones de dólares (1.370 millones de euros), reflejando la creciente prioridad de la fuerza naval estadounidense por fortalecer su arquitectura de defensa antiaérea y antimisil.

El destructor 'USS Thomas Hudner' disparando un Tomahawk contra Irán. Reuters

El aumento es llamativo si se compara con el ejercicio anterior: mientras en 2026 apenas se contemplaban 12 unidades, la nueva previsión multiplica esa cifra hasta alcanzar las 405.

Durante los últimos tres años, la Marina estadounidense y Lockheed Martin han trabajado de forma conjunta para adaptar el Patriot PAC-3 MSE al entorno naval.

Estos trabajos se han centrado, principalmente, en la compatibilidad tanto con el sistema de lanzamiento vertical MK-41 de los Arleigh Burke y con el sistema de combate Aegis, corazón del control de fuego de los destructores.

Las pruebas de integración comenzaron en 2023 y culminaron en mayo de 2024. con un ensayo de lanzamiento satisfactorio. Desde entonces, los esfuerzos se han centrado en optimizar la combinación entre los sensores del buque y el misil.

En este sentido, Lockheed Martin ha asegurado recientemente que la integración técnica está prácticamente concluida y que sólo resta la adjudicación del contrato definitivo, pendiente de aprobación presupuestaria en el Congreso.

Si el presupuesto presidencial se valida sin modificaciones sustanciales, la firma podría recibir luz verde para iniciar la producción destinada a la Marina antes de que termine el año.

Impulso a los Patriot

La Marina no será la única rama militar estadounidense que adquirirá Patriot. El Ejército de EEUU ha solicitado 2.798 misiles PAC-3 MSE para reponer sus existencias y mantener operativas sus baterías desplegadas en Europa y Oriente Próximo.

En total, la adquisición de interceptores Patriot para el próximo ejercicio supera las 3.200 misiles, con un valor total cercano a los 14.000 millones de dólares (12.000 millones de euros), lo que supone multiplicar por 13 los niveles del año fiscal 2026.

El impulso al programa PAC-3 MSE responde directamente a las lecciones aprendidas en los conflictos recientes. A principios de este mes, Boeing y el Departamento de Guerra de Estados Unidos (DOW) han alcanzado un acuerdo para triplicar el ritmo de fabricación de los cabezales buscadores PAC-3.

Los cabezales desarrollados por Boeing dotan a los misiles de Lockheed Martin de la capacidad para detectar, seguir y neutralizar amenazas avanzadas, entre ellas aviones hostiles, armas hipersónicas y misiles balísticos o de crucero.

Sistemas Patriot entregados a Ucrania. Ministerio de Defensa de Alemania. Twitter

La compañía ha destinado más de 200 millones de dólares (171 millones de euros) desde 2024 a expandir la capacidad de producción de los buscadores PAC-3 en sus instalaciones de Huntsville, Alabama, donde se ha sumado una extensión de 3.250 metros cuadrados al complejo.

Este marco contractual también facilitará nuevas inversiones sin necesidad de aportes directos de capital por parte de Boeing, asegurando la estabilidad requerida para atender la demanda creciente en toda la cadena productiva.

Por su parte, Lockheed Martin, a principios de este año, acordó también con el Gobierno de EEUU a principios aumentar significativamente la producción anual de este sistema, pasando 600 a 2000 unidades en un plazo de siete años.

Este incremento en el desarrollo de los misiles está directamente relacionado al crecimiento exponencial de la demanda internacional ante el uso intensivo del Patriot en escenarios como Ucrania y el Golfo Pérsico para contrarrestar ataques de misiles y drones.