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Las claves

El auge de la inversión en defensa tanto a nivel nacional como europeo, en el marco del Plan ReArmar Europa con una dotación de 800.000 millones de euros, está impulsando una transformación profunda en la industria del metal.

Esta renovación, vinculada al objetivo de reforzar la autonomía estratégica española y europea en materia de seguridad y defensa, está generando una fuerte demanda de profesionales con formación técnica y de Formación Profesional (FP), un perfil cada vez más valorado tanto por grandes corporaciones como por pymes del sector.

Según la Fundación del Metal para la Formación -integrada por Confemetal, CCOO Industria y UGT FICA- la llegada de nuevos programas europeos y nacionales en materia militar está multiplicando las oportunidades laborales en sectores estratégicos.

Con motivo de la celebración de AULA, evento que arranca este miércoles 11 en IFEMA, la entidad ha presentado los perfiles más demandados por la industria de defensa, destacando especialmente los de Técnico Superior en Sistemas Electrotécnicos y Automatizados y Técnico de Mecanizado.

El primero de ellos se centra en la instalación, programación y mantenimiento de sistemas eléctricos y de control, tanto en plataformas terrestres, navales o industriales. Mientras que el segundo desempeña un papel esencial en la fabricación de componentes de precisión para vehículos blindados, sistemas balísticos y drones.

En ambos casos, se trata de especialidades con alta empleabilidad y salarios competitivos, especialmente dentro del marco de la FP Dual.

Las grandes empresas del sector de defensa ya han interiorizado la importancia de la Formación Profesional, destacan desde la Fundación del Metal. En la actualidad, más del 30% de sus plantillas provienen de FP, y en algunos casos esa proporción supera el 50%.

Trabajos en el astillero de Navantia Navantia

Esta tendencia se apoya en el modelo FP Dual, que combina enseñanza teórica en el aula con prácticas remuneradas en empresas del sector.

Según datos del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes, las tasas de inserción laboral de los estudiantes que cursan FP Dual superan en cuatro puntos porcentuales en grado medio y ocho puntos en grado superior a las de la FP convencional.

En el caso de la defensa y el metal, estos índices pueden ser incluso mayores, dada la urgencia por cubrir vacantes cualificadas.

Cabe destacar que la industria de defensa española, compuesta por unas 580 empresas, genera actualmente 33.000 empleos directos, a los que hay que sumar decenas de miles de puestos indirectos vinculados a la cadena de suministro.

Aunque el 75% de la facturación se concentra en grandes compañías, las pymes desempeñan un papel decisivo en la innovación, el mantenimiento y la fabricación de componentes especializados.

Si se amplía la mirada a la totalidad del ecosistema -incluyendo defensa, seguridad, aeronáutica y espacio-, los datos de TEDAE elevan el número de empleos por encima de 75.000, con Madrid, Andalucía y País Vasco como las regiones más destacadas, concentrando cerca del 80% de la facturación nacional.

Déficit de talento

Más allá de la defensa, la llamada "familia del metal", que engloba sectores como la automoción, la siderurgia o la aeronáutica, afronta un déficit estructural de talento. En total, las empresas del metal en España necesitarán cubrir más de 350.000 puestos de trabajo en los próximos años.

Este desafío supone tanto un reto de competitividad como una gran oportunidad de inserción laboral para los jóvenes que opten por la FP técnica.

Los datos acompañan esa tendencia: el salario medio de un trabajador del metal supera los 2.000 euros netos mensuales, con cláusulas de revisión salarial acordes al IPC, garantizando el mantenimiento del poder adquisitivo.

Además, la negociación colectiva del sector incluye seguros de vida, coberturas de incapacidad y complementos de jubilación, lo que consolida un marco de estabilidad y atractivo profesional.

En 2025, los salarios en la industria del metal crecieron un 2,6%, y el número de afiliados a la Seguridad Social se incrementó un 1,6%, alcanzando más de 826.000 cotizantes. Estas cifras confirman la solidez de un sector que combina buenas condiciones laborales con innovación tecnológica y proyección a largo plazo.

Para Héctor Aguirre, coordinador gerente de la Fundación del Metal para la Formación, el reto principal no está solo en generar empleo, sino en derribar los estereotipos asociados al trabajo industrial. "Los jóvenes no asocian ciertos sectores con la industria del metal, como la defensa o el espacio, cuando en realidad se trata de ámbitos punteros donde se trabaja con tecnología de vanguardia", asegura.