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Las claves

Alemania sopesa adquirir una participación minoritaria en KNDS, el consorcio franco-alemán que fabrica los carros de combate Leopard, con el objetivo de preservar su influencia estratégica ante la inminente salida a bolsa del grupo, valorado en unos 20.000 millones de euros.

Según avanzó la agencia Reuters, el Ejecutivo alemán estudia adquirir al menos un 25,1% del capital, lo que le otorgaría una minoría de bloqueo en uno de los campeones europeos de la defensa terrestre nacido de la fusión de Krauss-Maffei Wegmann (KMW) y Nexter Systems.

Las negociaciones siguen abiertas y, por ahora, no está claro si la operación se cerrará antes de la oferta pública inicial o se integrará en la propia colocación, que una de las fuentes sitúa entre junio y julio.

Además, las formaciones que sustentan la coalición de Gobierno en Berlín tampoco han alcanzado todavía un consenso sobre la conveniencia ni sobre el perímetro exacto de la inversión estatal, señalan las mismas fuentes.

La eventual entrada del Estado alemán en el capital de KNDS persigue un doble objetivo: evitar una fragmentación accionarial tras la salida a bolsa y garantizar capacidad de supervisión sobre la producción de carros de combate y sistemas de artillería en pleno rearme europeo.

Blindaje industrial

Con una valoración en torno a los 20.000 millones, la OPV podría situarse entre las mayores del año en Europa y colocar al grupo entre las diez principales compañías de defensa del continente, en un sector que vive un auge de la demanda inversora desde la invasión rusa de Ucrania en 2022.

Aunque la cifra proyectada queda lejos de los aproximadamente 74.000 millones de euros de capitalización bursátil de Rheinmetall, primer productor europeo de munición, supera con holgura los alrededor de 5.750 millones de Renk, el proveedor alemán clave de soluciones de movilidad y propulsión para vehículos y plataformas militares.

Más allá del suministro de armamento a Kiev, los gobiernos europeos han acelerado sus planes para reforzar su autonomía estratégica, en un contexto de incertidumbre transatlántica y de debate sobre el compromiso del presidente estadounidense Donald Trump con la seguridad del continente.

Cooperación franco-alemana

El consejero delegado de KNDS, Jean-Paul Alary, ya avanzó en septiembre que el grupo había mantenido contactos con el Gobierno alemán sobre la posibilidad de que este tomara una minoría de bloqueo.

El Ministerio de Defensa germano, por su parte, ha reiterado que las conversaciones siguen en marcha y que la prioridad pasa por salvaguardar los intereses industriales y estratégicos del país, en línea con las declaraciones del titular de la cartera, Boris Pistorius.

KNDS está hoy participada al 50% por el Estado francés y al 50% por los propietarios familiares de la histórica Krauss-Maffei Wegmann, que han puesto a la venta su participación.

La fusión de KMW con la francesa Nexter dio origen a un grupo considerado pilar de la cooperación industrial en defensa entre las dos mayores economías de la Unión Europea, y pieza central de proyectos como el futuro carro de combate europeo.

Si Berlín acaba tomando una participación relevante, reforzará su capacidad de influencia sobre un consorcio que simboliza la arquitectura de defensa compartida entre Francia y Alemania.

La operación se produciría, además, tras el exitoso debut bursátil de Czechoslovak Group, que en enero levantó en torno a 3.800 millones de euros y vio cómo sus acciones se disparaban en su primera sesión, confirmando el renovado atractivo del sector defensa en los parqués europeos.