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Las claves

Irán y Estados Unidos celebrarán este martes su segunda ronda de negociaciones nucleares, con la oposición de Teherán a limitar su potente programa de misiles balísticos que -según medios estadounidenses- le exige Washington, porque esta medida le privaría de su capacidad defensiva.

Esa podría ser la principal línea roja de Irán, que sí parece dispuesto a la dilución de los 440 kilos de uranio enriquecido al 60 % -cercano al nivel militar- "siempre que Washington también entable conversaciones sobre el levantamiento de las sanciones".

Así lo aseguraba este domingo el viceministro de Exteriores iraní, Mayid Tajt Ravanchi, al insistir en la oposición de su país a negociar su programa de misiles balísticos. “Cuando fuimos atacados por los israelíes y los estadounidenses (en la guerra de los 12 días en junio), fueron nuestros misiles los que nos ayudaron; ¿cómo podemos aceptar quedar privados de nuestra capacidad defensiva?”, afirmó.

Esta exigencia de Washington, viene respaldada además por el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quien recientemente afirmó que su objetivo es que Estados Unidos negocie una limitación del alcance de los misiles iraníes a 300 kilómetros, de modo que no puedan alcanzar territorio israelí.

Uno de esos misiles es el Khorramshahr 4 que tiene un alcance de 2.000 kilómetros, suficiente para alcanzar a Israel, y que tiene capacidad de transportar una ojiva de 1.500 kilogramos.

Netanyahu, que se reunió la semana pasada con el presidente estadounidense Donald Trump, aseguró también que Irán debe dejar de apoyar a milicias regionales como Hizbulá y sacar todo el uranio enriquecido del país, un escenario que tampoco contemplan en Teherán.

Las delegaciones

El ministro de Exteriores de Irán, Abás Araqchí, liderará la delegación iraní frente al equipo estadounidense, formado por el enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff, y Jared Kushner, yerno de Trump.

La cita se producirá en la embajada de Omán, con el jefe de la diplomacia omaní Badr bin Hamad al Busaidi como intermediario.

Se trata del segundo encuentro entre Teherán y Washington tras la reanudación el 6 de febrero de las negociaciones nucleares en Mascate (Omán), en el que fue su primer encuentro desde la guerra de los 12 días de junio.

Si bien Washington se decanta en este momento por agotar la vía diplomática, la reunión no viene precedida de buenas palabras.

Este mismo lunes, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, advirtió en Budapest que "Llegar a un acuerdo con Irán no es fácil", porque, según dijo, el país está gobernado por "clérigos chiítas radicales” que toman decisiones en función de la teología, y no por cálculos geopolíticos.

Más amenazas de EEUU

A ello se suman nuevas amenazas de Trump, que ha ordenado el envío de su mayor portaaviones, el USS Gerald R. Ford, a aguas de Oriente Medio, donde ya se encuentra una potente flota estadounidense para presionar a Irán.

“Si no tenemos un acuerdo, lo necesitaremos (al Ford). Si tenemos un acuerdo, se irá. Se irá muy pronto. Tenemos uno ahí fuera que acaba de llegar. Si lo necesitamos, lo usaremos. Lo tenemos listo, una fuerza muy grande”, afirmó el viernes el presidente estadounidense.

Trump además afirmó que un cambio de régimen en Irán sería "lo mejor que podría pasar", en una de sus declaraciones más claras a favor de reemplazar al líder supremo de Irán, Ali Jameneí.

El mandatario no precisó a quién le gustaría ver al frente de Irán, aunque aseguró que "hay personas" que podrían asumir el poder si se produjera una transición política, una amenaza que llega poco después de que la República Islámica viviese las protestas más violentas de su historia, con la muerte de miles de personas en la represión estatal.

En un aparente gesto de desafío, la Guardia Revolucionaria iraní realizó este lunes ejercicios navales en el estratégico estrecho de Ormuz, centrados en la “reacción rápida” frente “a conspiraciones contra la seguridad” del país.