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Con el programa Santiago II en pleno desarrollo por parte del Ministerio de Defensa, las capacidades de inteligencia de señales de las Fuerzas Armadas necesitan incorporar tecnología que cubra esta necesidad en el corto plazo.

Es ahí donde entran en juego los nuevos pod SOAR que el Ejército del Aire y del Espacio recibió el año pasado para llevar a cabo su integración a bordo de los drones Predator de la talaverana Ala 23.

Tras unos meses de pruebas en tierra firme, el pasado 8 de febrero levantó el vuelo por primera vez uno de estos Predator equipado con el pod bajo sus alas.

El SOAR (Scalable Open Architecture Reconnaissance) es un sistema diseñado por la estadounidense L3Harris para llevar a cabo inteligencia de señales (SIGINT) desde plataformas aéreas y es considerado como uno de los más avanzados de su categoría.

Este primer vuelo, señalan desde el Ejército del Aire y del Espacio, se "enmarca dentro del proceso de integración de esta nueva capacidad que se está llevando a cabo en las instalaciones del Ala 23 durante los meses de enero y febrero", situadas en la Base Aérea de Talavera la Real (Badajoz).

El proceso de integración al que hacen referencia incluye el retrofit de los cuatro drones NR.05 —como se les conoce internamente— que componen la totalidad de la flota.

También son necesarios una serie de vuelos de validación y de comprobación de las funcionalidades del propio pod SOAR.

Durante esta primera misión, se han validado la compatibilidad aerodinámica y las características de vuelo del Predator cuando lleva el pod bajo el ala.

Asimismo, "también se han probado los sistemas de enlace de datos del pod y se ha comprobado el funcionamiento de los sistemas de misión del elemento terrestre".

Tal y como explican desde el Ejército del Aire, todo ello "como preámbulo de los siguientes vuelos del proceso, que incluirán pruebas específicas de las capacidades de inteligencia electrónica (ELINT) e inteligencia de comunicaciones (COMINT)".

Cuando este proceso de integración se finalice, el Ala 23 "reforzará su posición como unidad de referencia en el empleo de Sistemas Aéreos Remotamente Tripulados", indican desde el Ejército del Aire.

Dron Predator B Ejército del Aire y del Espacio

Junto al CINTAER en Torrejón, proporcionará un abanico cada vez más amplio de capacidades de inteligencia, vigilancia y reconocimiento a las Fuerzas Armadas españolas. Aspectos que describen como "fundamentales en los procesos de decisión de las operaciones militares en los niveles estratégico, operacional y táctico".

ISR y SIGINT

El SOAR "es un contenedor de misión de arquitectura abierta que potenciará de manera exponencial la capacidad de recolección de inteligencia del Ejército del Aire y del Espacio".

Uno de los aspectos a los que apuntan desde la rama aérea es que este sistema permite a los Predator y a los equipos de Procesamiento, Explotación y Diseminación (PED) del Centro de Inteligencia y Targeting Aeroespacial (CINTAER) de una "enorme versatilidad en misiones" de inteligencia, vigilancia y reconocimiento.

Este modelo de dron, fabricado por General Atomics, incluye de fábrica una serie de sensores electroópticos capaces de tomar imágenes para la recolección de inteligencia de imágenes (IMINT).

Ahora, con la integración del añadido SOAR, el CINTAER contará igualmente con inteligencia de señales tanto en la disciplina ELINT como COMINT.

"Las misiones de recolección de inteligencia que se asignan al NR.05 son planeadas conjuntamente por el personal del Ala 23 y del CINTAER", afirman desde el Ejército del Aire y del Espacio.

El Ala pacense proporciona la tripulación operativa que pilota la aeronave y opera los sensores electroópticos y el radar de apertura sintética. Al mismo tiempo, el personal de CINTAER proporciona el equipo de Procesamiento, Explotación y Diseminación.

Según explican, en el caso del SOAR, los especialistas del CINTAER en análisis de señales serán los "encargados de operar los sensores ELINT y COMINT del pod de forma remota desde sus instalaciones en la Base Aérea de Torrejón".

Asimismo, el personal ubicado en la base madrileña también realizará el procesado y la explotación de la información recopilada por los equipos a bordo, así como la difusión de los productos de inteligencia resultantes del análisis.