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Una vez resuelto el programa de submarinos de Polonia y tras decantarse el Gobierno portugués, según la prensa local, por las fragatas Fremm de Fincantieri, ahora la atención de la industria naval se ha posado en Suecia.

Estocolmo tiene previsto incorporar, de cara a la próxima década, los mayores buques de guerra de su historia. La denominada clase Luleå estará compuesta por hasta cuatro fragatas.

Se prevé que el Gobierno sueco tome una decisión sobre el diseño de sus futuros navíos en los primeros compases de este curso, por lo que la resolución del proceso se encuentra en su fase final.

Ante esta perspectiva, los principales constructores navales de Europa ya han comenzado a mover fichas para hacerse con el contrato, valorado en unos 5.000 millones de euros.

La francesa Naval Group, por ejemplo, ha cerrado esta semana un acuerdo con el astillero local Oresund Drydocks con el fin de desarrollar un centro de mantenimiento para buques en Suecia en caso de que el país nórdico seleccione las embarcaciones de la compañía gala.

La empresa ofrece a la Marina Sueca su Fragata de Defensa e Intervención (FDI), un buque de superficie de última generación. Actualmente, las FDI son operadas por la Marina Nacional de Francia y la Marina griega, que han adquirido cinco y cuatro navíos, respectivamente.

"Naval Group se asocia con un socio industrial de confianza para el mantenimiento y el servicio de la FDI en Suecia con el objetivo de optimizar la disponibilidad de la flota y garantizar la sostenibilidad a largo plazo, facilitando a la vez la transferencia de conocimiento y tecnología", han señalado desde la compañía a través de un comunicado.

Fragata FDI de Francia Marine Nationale

La alianza entre ambos astilleros se ha materializado durante la escala en Suecia de la fragata 'Amiral Ronarc'h', la primera FDI de Francia, con el propósito de que las autoridades nórdicas pudiesen comprobar en primera persona las capacidades de la industria naval francesa.

Por su parte, la principal empresa de defensa de Suecia, Saab, también ha buscado aliarse con una empresa de otro país para presentarse a la contienda. De este modo, su oferta se basa en la Arrowhead 120, diseñada por la británica Babcock.

Esta propuesta se sustenta en un modelo de cooperación estrecha y equitativa entre ambas compañías. En este sentido, Saab aporta una capacidad técnica y un peso político que refuerzan la propuesta, especialmente en lo relativo a asegurar una amplia participación de la industria nacional y a mantener el control soberano sobre los procesos clave.

En caso de obtener el contrato, la construcción de los cascos de las fragatas se desarrollará en los astilleros de Babcock en Rosyth, Escocia, mientras que la fabricación de buena parte de la superestructura se llevará a cabo en las instalaciones que Saab posee en Karlskrona, en el sur de Suecia.

Ilustración de una fragata Arrowhead 120 junto a una corbeta clase Visby de Suecia Saab

Posteriormente, las secciones elaboradas en Suecia serán trasladadas al Reino Unido para su integración con el casco, antes de que el buque, ya completamente ensamblado, sea trasladado nuevamente al país nórdico para realizar el equipamiento, la integración final del sistema de combate y la fase de aceptación.

Este reparto, según han explicado desde las empresas, responde tanto a criterios logísticos y de capacitación del personal, como a la necesidad de mantener un ritmo de producción eficiente dentro del programa.

La oferta de Navantia

El astillero público español también ha presentado su oferta a las autoridades suecas. Navantia promueve su fragata ligera Alpha 4000 como la embarcación que mejor se ajusta a las necesidades de la Marina sueca.

En este sentido, el pasado diciembre, la empresa llevó a cabo un encuentro en Suecia con la industria local. Durante esa cita, Navantia rubricó una carta de intención con los astilleros Stockholm Repairyard y Oresund Drydocks para explorar la colaboración conjunta dentro del proyecto.

Asimismo, la compañía naval española cuenta con una amplia experiencia en la integración de sistemas fabricados por Saab en sus navíos; por ejemplo, en los dos buques logísticos entregados a la Marina Real Australiana en 2020 y 2021.

A finales de enero, Navantía aprovechó la visita a Estocolmo de la fragata 'Almirante Juan de Borbón' (F-102) de la Armada, que ejerce actualmente como buque insignia del Grupo Marítimo Permanente de la OTAN en el norte de Europa (SNMG-1), para presumir de sus productos ante el Gobierno sueco.

La empresa detalló entonces que su oferta supone la construcción de cuatro buques -los dos primeros a entregar en 2030 y los dos restantes en 2031- "totalmente adaptados a los requisitos suecos e interoperables en un contexto OTAN, con un apoyo al ciclo de vida que garantiza su disponibilidad".

"Navantia está en posición de ser un socio fiable para Suecia, proporcionando una capacidad naval rápidamente operativa, totalmente en línea con los requisitos suecos, junto con un apoyo al ciclo de vida mejorado con tecnologías digitales de última generación y una estrecha participación de la industria sueca", señaló en aquella ocasión el presidente de la compañía, Ricardo Domínguez.