Y. Rodriguez - Agencias
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Las claves

El canciller alemán, Friedrich Merz, ha reconocido este jueves que en el proyecto para el futuro avión de combate europeo FCAS, en el que participan España, Francia y Alemania, persisten las diferencias entre Berlín y París, aunque hay un intenso diálogo y espera que se tomen decisiones en unas semanas.



"Hay diferentes ideas respecto a la fabricación de los aviones. Tratamos de solucionarlo", dijo Merz en una rueda de prensa en Berlín junto a la primera ministra de Lituania, Inga Ruginienė, ante quien el líder germano se mostró confiado en que se resuelvan las diferencias que complican el avance del proyecto.

Eso sí, Merz ha garantizado la "creación de sistemas de defensa conjuntos", aunque "aún está por verse si se traducirá en la fabricación de aviones comunes".

Según informó EFE, el consejero delegado de Airbus Defence, Michael Schoellhorn, señaló en declaraciones publicadas hoy por Politico que una posible solución al conflicto pasaría por romper la colaboración con la firma francesa Dassault.

Esta empresa había manifestado su intención de asumir el 80 % del proyecto, pese a que el acuerdo del FCAS contempla una participación equitativa de Francia, Alemania y España, a través de Indra.



"Es mejor separar nuestros caminos en el avión de combate", apuntó Schoellhorn, quien también se mostró abierto en unas declaraciones al medio digital Euroactiv a la posibilidad de que hubiera una solución por la que Francia y Alemania crearan dos aviones por separado.



En este contexto, Merz señaló que, en cualquier caso, en "la UE, en la parte europea de la OTAN, queremos cooperar de forma más estrecha para la fabricación de equipos militares".



"Sin embargo, en este momento estamos comprobando dónde encajan realmente las especificaciones y los requisitos", agregó al ser preguntado junto a Ruginienė sobre el FCAS.