Y.R. - Agencias
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Las claves

El ministro francés Philippe Baptiste advirtió que, si la Unión Europea quiere tomarse en serio su defensa, debe dejar de depender de misiles, cazas y tecnología militar estadounidense, -especialmente satélites- y avanzar hacia una “Ley de Compra Europea” que priorice la industria del continente.

“El mundo ha cambiado drásticamente y nuestro principal aliado se ha vuelto altamente impredecible”, afirmó el ministro francés de Educación Superior e Investigación, sumándose así a las crecientes voces que piden una mayor autonomía frente a la política exterior del presidente estadounidense, Donald Trump.

Necesitamos un acceso autónomo al espacio. Es un cambio radical respecto a cómo hemos actuado hasta ahora. Tenemos que diseñar constelaciones europeas de satélites, lo que significa que no haya un ‘interruptor’ estadounidense”, señaló a la prensa en los márgenes de una conferencia espacial europea en Bruselas, según Reuters.

En el terreno espacial, la Unión Europea ha recurrido a SpaceX, la empresa de Elon Musk, para poner en órbita satélites clave como los del sistema Galileo, que ofrece servicios de geolocalización europeos independientes del GPS estadounidense.

Y aquí recordó además el episodio de la guerra en Ucrania, cuando Musk desconectó su red satelital Starlink, lo que interrumpió una contraofensiva de las fuerzas de Kyiv.

“Necesitamos constelaciones libres de ITAR”, añadió Baptiste, en referencia a la estricta normativa estadounidense sobre tráfico internacional de armas (ITAR) que regula la exportación de componentes. “Coincido con Alemania: es muy urgente y no podemos esperar diez años.”

Un esfuerzo a escala europea

Ante el retraso del bloque en el desarrollo de satélites en órbita baja (LEO), Philippe Baptiste instó a coordinar los esfuerzos a escala europea, al considerar “sin sentido” que países como Francia, Alemania o Italia impulsen sistemas por separado.

Explicó que los satélites LEO son clave para la defensa en tiempo real, ya que los ubicados en órbitas más altas registran mayores retrasos en las comunicaciones.

“Hoy hay países que han convertido sus satélites en armas. No es ciencia ficción: ya existe. Nuestra industria necesita cooperar mejor”, advirtió.

China, Rusia y Estados Unidos ya han demostrado tener armas antisatélite y naves espaciales maniobrables, lo que genera preocupación ante la posibilidad de que, en caso de conflicto, un ataque pueda interrumpir la navegación GPS o cortar canales de comunicación.

El nuevo lanzador europeo Ariane 6 completó su primera misión el año pasado tras años de retrasos. Francia presiona ahora por una regulación internacional de los satélites en órbita baja ante el creciente riesgo de colisiones y la saturación del espectro de frecuencias.

“Necesitamos abrir un diálogo entre los grandes actores: nosotros, Estados Unidos y China”, dijo Baptiste. “Allá arriba está demasiado lleno. No hay alternativa… Cuando se produzca una colisión con un satélite chino —sea o no ‘América Primero’—, habrá una colisión.”

Predominio EEUU

La amenaza del predominio estadounidense ha impulsado la consolidación de las empresas espaciales europeas. El año pasado, Airbus, Thales y Leonardo —las mayores firmas satelitales del continente— anunciaron una fusión valorada en 7 000 millones de dólares para competir con SpaceX y Starlink.

La operación motivó que las alemanas Rheinmetall y OHB iniciaran conversaciones para presentar una oferta conjunta en un proyecto satelital destinado a las fuerzas armadas de Alemania.