Las claves
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El anuncio de Maduro como líder terrorista por parte de Estados Unidos supone un notable incremento en la ya elevada tensión que mantienen Washington D.C. y Caracas.
El Pentágono, el Departamento de Defensa liderado por Trump, lleva ya varios meses desplegando fuerzas en el entorno del país caribeño y ejecutando operaciones contra narcolanchas.
Dentro de este despliegue a gran escala, existe una embarcación denominada MV Ocean Trader que está muy lejos en apariencia de lo que podría ser un buque militar.
El Ocean Trader es una embarcación discreta, especialmente concebida para llevar a cabo operaciones especiales, cuya posición nunca es revelada de manera oficial.
Sin embargo, gracias a las imágenes satelitales, la embarcación ha sido identificada al noroeste de San Vicente y las Granadinas llevando a cabo operaciones con un destructor perteneciente a la clase Arleigh Burke.
La mera presencia del MV Ocean Trader, situado a menos de 1.000 kilómetros de Venezuela, representa una importante presencia del grupo de operaciones especiales en el mar Caribe.
La última posición geográfica registrada del buque y su embarcación escolta sitúa a ambos al alcance inmediato de la costa venezolana y en las inmediaciones de las rutas marítimas explotadas por los narcotraficantes.
MV Ocean Trader
Uno de los aspectos relevantes del despliegue discreto estadounidense es que las dos embarcaciones se encuentran navegando sin reportar su posición a través de los canales de gestión marítima tradicionales.
Antes del mar Caribe, el MV Ocean Trader fue detectado el pasado septiembre en el mar Mediterráneo y el océano Índico, así como en las Islas Vírgenes.
Los analistas apuntan a un incremento significativo de la actividad del buque en áreas donde Estados Unidos pretende mantener flexibilidad estratégica sin una escalada de tensiones pública.
El buque discreto
La razón que más peso ha ganado en las últimas semanas sobre el despliegue del barco pasa por la necesidad del Pentágono de contar con una capacidad de proyección de fuerzas especiales en la zona.
Esto se debe a la continua presencia de embarcaciones relacionadas con el narcotráfico que se detectan en la región y a las que Estados Unidos ha declarado la guerra desde principios de septiembre, cuando ejecutó el primer ataque.
También existe otra posibilidad relacionada con el despliegue de personal especializado en evacuaciones y respuestas rápidas.
Venezuela es, en estos momentos, una zona identificada como inestable y contar con esta embarcación proporciona una mejor cobertura a EEUU.
En origen, el MV Ocean Trader fue una embarcación ferry para el transporte de personas y vehículos. Comenzó a prestar servicio en 2011 con Maersk Line, misma compañía que se hizo con el contrato del Departamento de Defensa para realizar su conversión.
El buque entró en servicio en el Comando de Transporte Marítimo Militar de Estados Unidos en 2017, momento en el que fue visto por primera vez en los mares Báltico y Mediterráneo.
Los requisitos acotados por la Navy estadounidense para la embarcación dan una pista sobre las especificaciones de la plataforma, que dispone de 45 días de autonomía y espacio para unas 200 personas, 50 de ellas de la tripulación, y el resto de operaciones especiales.
MV Ocean Trader
También dispone de varias bahías desde las que desplegar embarcaciones rápidas o hangares para helicópteros utilizados por los equipos de operaciones especiales.
Uno de los aspectos que permanecen en secreto sobre el Ocean Trader es su equipamiento para labores de inteligencia.
Se cree que la embarcación también proporciona capacidad de obtención de información y guerra electrónica.
Tiene un desplazamiento de 20.980 toneladas que se reparten en 193 metros de eslora y 26 de manga.
"Si el barco se encuentra en el Caribe y alberga a fuerzas especiales, claramente apoya la operación para interceptar los barcos del cártel", declaró el capitán de la Navy retirado Brent Sadler, a Task and Purpose.
"Sin embargo, la limitada autonomía del barco implicaría que probablemente habría otros buques rotando para reemplazarlo con el tiempo", prosiguió.
Desde el punto de vista de la doctrina, según recoge Army Recognition, el despliegue de un buque nodriza de conversión comercial emparejado con un destructor subraya la creciente dependencia de la Navy de activos marítimos irregulares y distribuidos.
A diferencia de los grupos de ataque tradicionales compuestos de portaviones o los grupos de asalto anfibio, los despliegues como el protagonizado por el Ocean Trader proporcionan sigilo, resistencia y ambigüedad operativa.
Asimismo, al navegar junto a una escolta de destructores, forman igualmente un conjunto de ataque marítimo e inserción totalmente autónomo, capaz de desplegar helicópteros y embarcaciones pequeñas, ejecutar misiones de inteligencia y mantener operaciones sin apoyo en tierra.
Esta flexibilidad refleja los conceptos en evolución de la Navy y el Comando de Operaciones Especiales sobre guerra marítima irregular y movilidad estratégica.
