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Las claves

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, aterrizó este jueves en Estados Unidos para una breve visita de apenas unas horas. Llegó a bordo del avión oficial, el Ala de Sión, a un aeropuerto militar de Nueva Jersey, en lugar de al civil de JFK, a unas dos horas de la sede de Naciones Unidas.

Su gabinete justificó la brevedad del viaje por lo "apretado" de la agenda y por la necesidad de regresar a Israel antes del inicio este viernes del Sucot, la Fiesta de los Tabernáculos. Algunos medios israelíes también apuntan, sin especificar, a razones de seguridad.

Y es que Nueva York no es terreno amigo. Zohran Mamdani, alcalde de la ciudad, prometió en campaña que detendría a Netanyahu si pisaba la ciudad, en cumplimiento de la orden de arresto de la Corte Penal Internacional (CPI).

Más tarde admitió que carecía de autoridad para hacerlo, porque la detención en sí depende de las fuerzas federales controladas por la Administración Trump, pero esta semana ha vuelto a la carga y le ha llamado "el arquitecto de un horrible genocidio contra los palestinos".

Netanyahu le contestó con un vídeo en el que anunciaba que viajaba a Nueva York "para decir la verdad sobre nuestros heroicos soldados" y "para decir la verdad sobre ti".

Como es habitual, Bibi acusó al alcalde de apoyar a Hamás, acusación que no se sostiene por ningún lado, y volvió a reprocharle su intento de "silenciarle" desde la tribuna de oradores, asegurando que "muchos judíos no se sienten seguros" en Nueva York por su culpa.

El embajador israelí ante la ONU, Danny Danon, fue más allá y pidió la detención de Mamdani por incitar al odio contra la comunidad judía de la ciudad.

Pedro Sánchez y Zohran Mamdani conversan en Gracie House. Reuters

Por si eso fuera poco, el Gobierno israelí ha pagado 500 vallas publicitarias y decenas de camiones por todo Manhattan con mensajes a favor de Israel y contra Irán, con lemas como "La libertad no se defiende sola. Estados Unidos e Israel, juntos contra el terror".

En la calle, las protestas contra la visita comenzaron por la mañana en Union Square. "La ONU acoge a un criminal de guerra", resumía Sonya Meyerson-Knox, de la organización judía antisionista Jewish Voice for Peace.

La ausencia de Abás… y de Trump

Quien no está en Nueva York es el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abás, que tuvo que intervenir por videoconferencia desde Ramala después de que la Administración Trump le negara el visado, a él y a su delegación, por segundo año consecutivo.

Tampoco está el propio Trump, reunido en Washington con el presidente chino, Xi Jinping, en la que es su primera visita de Estado a la capital estadounidense en casi una década.

La agenda de Netanyahu no incluye ningún encuentro con el presidente ni con ningún otro alto cargo estadounidense. Danon le quita importancia: "Netanyahu se ha reunido con él ocho veces desde que volvió al cargo, más que ningún otro líder mundial. Se vieron hace dos meses y hablan todo el tiempo".

Nimrod Goren, presidente del centro de estudios israelí Mitvim, especializado en política exterior, no está tan convencido. La ausencia de cualquier encuentro con el presidente a un mes de las elecciones, sostiene, indica que Trump mantiene las distancias y resultará negativa para la campaña de Netanyahu.

El último viaje del primer ministro a Estados Unidos fue a finales de julio, cuando visitó Washington para su primera reunión presencial con Trump desde el inicio de la guerra con Irán, el 28 de febrero.

Israel celebra elecciones generales el 27 de octubre y los sondeos de esta semana mantienen a Netanyahu en segundo puesto.

Gadi Eisenkot, en el acto de lanzamiento de la campaña electoral de Yashar, su nuevo partido político. Amir Cohen Reuters

La encuesta de Canal 12 publicada el martes, elaborada por el instituto Midgam, sitúa como primera fuerza a Yashar, el partido del exjefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot, con 23 escaños, frente a los 20 del Likud y los 13 de Beyajad, la lista de Naftali Bennett.

El bloque de Eisenkot sumaría 54 diputados y la actual coalición, 50, lejos ambos de los 61 de la mayoría absoluta, y la oposición seguiría sin poder gobernar sin los partidos árabes, que obtienen 12. El sondeo de Canal 13 del miércoles estrecha la distancia entre bloques a 52 contra 51, pero deja al Likud en 18 escaños.

Ataques contra Turquía, Catar, Siria… y Europa

De ahí que su discurso ante las Naciones Unidas fuera especialmente agresivo. Tuvo para todos. Netanyahu subió al atril entre los aplausos de sus seguidores en la tribuna y la salida de numerosos diplomáticos árabes, a los que invitó a marcharse como "cobardes morales".

Arrancó con Irán: destruir sus instalaciones nucleares, dijo, fue "una de las decisiones más fáciles" de su mandato, porque "si no lo hubiera hecho, estaríamos muertos". A Reino Unido y Francia, que acusan a Israel de colonialismo, les recordó su propio pasado colonial.

El presidente sirio, Ahmed al Sharaa. Reuters

No se detuvo ahí: al presidente sirio, Ahmed al Sharaa, que exige la retirada israelí de la zona de separación, le replicó que los Altos del Golán ya estaban en manos judías en tiempos bíblicos.

A Catar le acusó de gastar miles de millones en universidades estadounidenses y en medios como Al Jazeera para difundir mentiras sobre Israel. Y de Recep Tayyip Erdogan, al que llamó "tirano", dijo que pretende gobernar Jerusalén: "No, señor, no lo hará. Es nuestra ciudad".

En una referencia que recuerda a los movimientos populistas de ultraderecha, Netanyahu advirtió a los líderes de Europa occidental de la necesidad de elegir entre "sus hermanos demócratas o los Hermanos Musulmanes".

Limitó la violencia de los colonos en Cisjordania a "un puñado de delincuentes juveniles" y agradeció a Trump su "liderazgo audaz" frente a "los bárbaros".

Como último golpe de efecto, dejó un terminal de Starlink a la delegación iraní para que, cuando "inevitablemente deserten", puedan contarlo en las redes. "El régimen asesino de Teherán —afirmó— será derrocado por sus mentiras, por su corrupción y por su crueldad".

Esa apuesta por la caída del régimen, mientras Steve Witkoff y Jared Kushner negocian con Abás Araqchi, es el meollo de todos sus problemas recientes con Trump.

Netanyahu se opuso al alto el fuego provisional de sesenta días pactado en junio en Islamabad, que acabó viniéndose abajo. Poco después, en agosto, rechazó también el documento de quince puntos de la Junta de Paz impulsada por Trump y advirtió de que las FDI no se retirarían "hasta que Hamás estuviera totalmente desarmada".

Reavivando los "Acuerdos de Isaac"

Tal vez para paliar la sensación de aislamiento, Netanyahu dedicó buena parte de sus pocas horas en Nueva York a América Latina. En primer lugar, se reunió con el presidente argentino, Javier Milei, y después, en un encuentro conjunto, con el boliviano Rodrigo Paz, el paraguayo Santiago Peña, el panameño José Raúl Mulino y el vicepresidente colombiano, José Manuel Restrepo.

Completaron la agenda el presidente de Etiopía y los primeros ministros de Grecia, Papúa Nueva Guinea y Eslovenia, cuyo nuevo Gobierno, encabezado por Janez Janša, levantó en junio el embargo de armas y la prohibición de entrada a Netanyahu.

Milei visita este martes el Muro de las Lamentaciones, el lugar de oración más sagrado del judaísmo. Reuters

En la lista no figura ningún mandatario árabe.

Milei es el principal socio del Gobierno israelí. En abril, durante su tercera visita al Estado judío, firmó con Netanyahu los llamados Acuerdos de Isaac, un marco de cooperación en seguridad y tecnología inspirado en los Acuerdos de Abraham y abierto, según la declaración conjunta, a "naciones afines" de Latinoamérica.

Argentina ha declarado organización terrorista a la Guardia Revolucionaria iraní y ha expulsado al encargado de negocios de Teherán.

Con todo, el traslado de la embajada a Jerusalén, prometido ante la Knéset para este año, sigue pendiente, y los Acuerdos de Isaac, pese a la resolución de apoyo firmada en junio por congresistas de doce países latinoamericanos, siguen teniendo a Argentina como único miembro.

Ahora bien, Netanyahu confía en que, pronto, Colombia siga los pasos de Milei. Gustavo Petro rompió relaciones con Israel el 1 de mayo de 2024, pero Abelardo de la Espriella, que asumió la presidencia el 7 de agosto, las restableció en su primera semana de mandato.

El nuevo presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella. Camilo Moreno Europa Press

Además, reconoció la soberanía israelí sobre los Altos del Golán —segundo país en hacerlo, tras Estados Unidos en 2019— y recuperó la exención recíproca de visados. También se ha comprometido a trasladar la embajada a Jerusalén, pese a las protestas de la Liga Árabe.

El presidente chileno, José Antonio Kast, también ha tenido gestos hacia Israel, con el nombramiento en junio como embajador del abogado Gabriel Zaliasnik, expresidente de la Comunidad Judía de Chile. El puesto permanecía vacante desde hace dos años por decisión de Gabriel Boric.

La ola tiene excepciones, como, por ejemplo, Brasil. Luiz Inácio Lula da Silva, que abrió el martes el debate general de la Asamblea, habló del "genocidio cometido por el Gobierno de Netanyahu contra mujeres y niños en Gaza" a menos de dos semanas de las elecciones del 4 de octubre.

Israel ya le declaró persona non grata en 2024.

Tampoco los nuevos amigos son todos iguales: Kast no figuraba en la agenda de este jueves, Ecuador ha abierto en Jerusalén una oficina de innovación y no una embajada como tal, y el nuevo Gobierno peruano ha atendido llamadas de responsables israelíes sin llegar a comprometerse a nada.