El salón de la Asamblea General de la ONU empezó a vaciarse este jueves en el momento en que Benjamin Netanyahu se preparaba para tomar la palabra. Abucheado, el primer ministro israelí llamó "cobardes morales" a los diplomáticos que abandonaban a toda prisa la sala y comenzó a arremeter, uno a uno, contra los enemigos reales e imaginarios del Estado hebreo.
El primer líder en encajar los golpes retóricos de Bibi fue el presidente sirio, Ahmed Al-Shaara. Netanyahu esfumó de un plumazo las pocas esperanzas que el propio Al-Shaara pudiera albergar sobre una eventual retirada militar israelí de los Altos del Golán al afirmar que "los judíos" pueblan este territorio sirio "desde los tiempos de Moisés".
Otro de los señalados fue el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, quien quiso detenerlo en cuanto pusiera un pie en la ciudad. "Intentó impedir que viniera aquí, intentó silenciarme, pero no puede silenciarme, no puede silenciar la verdad", reafirmó Bibi, quien aseguró que "muchos judíos ya no se sienten seguros en Nueva York" desde que es alcalde.
Major walkout ahead of Netanyahu's UN speech: pic.twitter.com/peLfMwG6UH
— Haaretz.com (@haaretzcom) September 24, 2026
Consciente del posible plantón que finalmente le dieron hasta 77 delegaciones, Netanyahu trufó de aliados las galerías superiores de la sala para hacer ruido durante su intervención. Allí arriba ocuparon un asiento privilegiado el abogado Alan Dershowitz y el presentador de radio Sid Rosenberg, que tildó a Mamdani de "cucaracha terrorista islámica".
El nivel de la espantada sorprendió al secretario general de la ONU, Mark Rutte, entrevistado en Fox News: "Siempre es relevante escuchar lo que el primer ministro israelí tiene que decir ante la Asamblea General de la ONU. Así que creo que es sensato que la gente escuche, y después pueden seguir estando en desacuerdo, pero ¿por qué abandonar la sala?", se preguntó.
Catar fue otro de los vilipendiados. Netanyahu acusó al Emirato de gastar miles de millones de dólares para "difundir mentiras" sobre Israel mediante la financiación de universidades en Estados Unidos y medios como Al Jazeera. "Lavan el cerebro a las mentes jóvenes para que odien a Israel, odien a Estados Unidos, odien a Occidente", denunció.
No se libró de la quema Recep Tayyip Erdoğan. Bibi llamó "tirano" al presidente turco y le acusó de matar a miles de kurdos, de ocupar de forma ilegal el norte de Chipre, de amenazar a Grecia y de encarcelar a periodistas. "Cada día pide la destrucción de Israel", insistió Netanyahu.
Pillaron hasta Francia y el Reino Unido. "Acusan a Israel —al pequeño Israel— de colonialismo. ¿Y quién nos acusa? Entre ellos, gente de Reino Unido y Francia. Por el amor de Dios, ellos son quienes inventaron el término, sus colonias sostuvieron todo el planeta. ¿El colonialismo? ¡Vamos, por favor!", apostilló Bibi.
Tampoco se olvidó el primer ministro israelí de los manifestantes que protestaban afuera durante su intervención. "¿Dónde estaban cuando los tiranos iraníes masacraron y mutilaron a decenas de miles de civiles iraníes desarmados? Cuando masacraron y mutilaron a miles de sus propios ciudadanos, ¿dónde estaban?", les espetó.
El único que recibió los elogios de Netanyahu fue el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a quien agradeció los ataques conjuntos en Irán. "En esta batalla contra los bárbaros, no hemos tenido un socio mejor que el presidente Trump", expresó.
No dudó Bibi en reivindicar su guerra contra la República Islámica, que desembocó en el cierre del estrecho de Ormuz. "Destruir las instalaciones nucleares de Irán fue difícil, pero para mí fue una de las decisiones más fáciles que he tenido que tomar como primer ministro. Si no lo hubiera hecho, estaríamos muertos", insistió.
