Estados Unidos denegó por segundo año consecutivo a Mahmud Abás (Safed, 90 años) el visado para viajar a Nueva York y dirigirse in situ a la Asamblea General de la ONU. Por eso, el presidente de la Autoridad Nacional Palestina pronunció este jueves su discurso por videoconferencia desde Ramala.
"Si la Autoridad Palestina quiere ser tratada como un socio, debe dejar de subvencionar el terrorismo y dejar de utilizar el teatro diplomático como sustituto de una gobernanza seria", se justificó la víspera la embajadora adjunta de Estados Unidos ante Naciones Unidas, Tammy Bruce.
Este jueves, Abás rechazó "estas medidas punitivas ilegales" y "las justificaciones en las que se basan", que a su juicio suponen "una violación de las obligaciones de Estados Unidos como país anfitrión", aunque centró su discurso en tratar de explicar por qué los palestinos atraviesan "uno de los momentos más peligrosos" de su historia.
Denunció Abu Mazén la lentitud del plan de paz de Donald Trump para Gaza y expresó su temor a que "la fase de transición" se acabe convirtiendo "en una situación permanente" en la Franja, sin "plazos concretos" ni "horizonte político y temporal claro".
"Lamentablemente, nada de eso se ha materializado sobre el terreno", manifestó. "Los asesinatos y la agresión israelíes siguen acabando con la vida de hombres, mujeres y niños en Gaza".
Se preguntó Abás "a qué espera la comunidad internacional para proteger al pueblo palestino, garantizar su permanencia en su tierra, poner fin a la ocupación israelí y aplicar la solución de dos Estados sobre la base de la legitimidad internacional".
"En la Franja de Gaza —denunció acto seguido—, nuestro pueblo está siendo sometido a manos de las fuerzas de ocupación israelíes a asesinatos, destrucción, hambruna, intentos de desplazamiento, así como a una guerra genocida que ha provocado una catástrofe humanitaria sin precedentes".
Mahmud Abás se dirige a la 81.ª Asamblea General de Naciones Unidas mediante un vídeo pregrabado.
Aseguró Abu Mazén que los gazatíes "permanecerán en su tierra" a pesar de los llamamientos a la "migración voluntaria" del Gobierno israelí. "No aceptarán el desplazamiento y no desaparecerán. Ni la ocupación militar, ni los asentamientos y la anexión, ni el terrorismo de los colonos pueden constituir una solución ni crear una seguridad duradera", declaró.
Un día antes del discurso pregrabado del presidente palestino, la Junta de Paz de Trump mantuvo una reunión "de alto nivel" en los márgenes de la Asamblea General de la ONU, en la que cifró en 71.400 millones de dólares el coste de reconstruir la Franja en la próxima década.
Los miembros del organismo, entre los que figuran el enviado especial de Trump Steve Witkoff y su yerno, Jared Kushner, presentaron un plan de seis meses para comenzar la reconstrucción del enclave palestino, aunque reconocieron que el proyecto sólo podrá comenzar "en el momento en que la financiación y el acceso lo permitan".
Campamento de refugiados palestinos en Gaza.
El caso es que sigue sin estar claro de dónde procederá la financiación de los 66 programas previstos para agilizar la reconstrucción de los hospitales, obtener generadores diésel y habilitar refugios humanitarios. Además, el comité técnico encargado de administrar el día a día en Gaza no ha sido capaz de entrar en la Franja y todavía opera desde El Cairo.
Es Abu Mazen uno de los grandes interesados en que la hoja de ruta de Trump tome forma en Gaza, porque uno de los 20 puntos del plan contempla que sea una Autoridad Palestina reformada la entidad política que asuma la gobernabilidad del enclave palestino.
El presidente palestino recordó, además, que el Gobierno israelí de Benjamin Netanyahu había impulsado el proyecto de asentamientos E1, que divide Cisjordania en norte y sur y convierte en impracticable la creación de "un Estado palestino geográficamente contiguo", algo de lo que presumió el ministro israelí de Finanzas, Bezalel Smotrich.
"Llevamos mucho tiempo advirtiendo a la comunidad internacional, a través de la Asamblea General de Naciones Unidas y del Consejo de Seguridad, de que estas políticas israelíes, que violan el derecho internacional, destruirían la solución de dos Estados, y eso es lo que está ocurriendo ahora", insistió Abás.
"Nuestra visión de la paz es clara... un Estado palestino junto al Estado de Israel; y una paz palestino-israelí que abra el camino hacia la paz", concluyó Abu Mazén, que no se olvidó de mencionar la retención por parte de Israel de más de 6.000 millones de dólares en ingresos fiscales palestinos, que el Estado hebreo recauda en nombre de Ramala y que debe transferir cada mes a la Autoridad Palestina.
