Saltó la sorpresa en Nueva York. Pese a que nadie contaba con una reunión entre Estados Unidos e Irán en el marco de la Asamblea de las Naciones Unidas, el presidente Donald Trump anunció en redes sociales que las delegaciones de ambos países se habían reunido durante tres horas.
Una reunión "positiva", según el magnate neoyorquino, que apenas minutos antes hablaba ante el mundo de la posible destrucción del país.
Según el portal Axios, los ubicuos Steve Witkoff y Jared Kushner habrían representado a EEUU y el ministro de Asuntos Exteriores, Abás Araqchi, al régimen iraní. Por su parte, los medios estatales iraníes aseguran que fue Witkoff quien propuso la reunión y que se le trasladaron "las condiciones estrictas" para reabrir Ormuz.
Estas condiciones consistirían en el levantamiento inmediato del bloqueo naval a los cargamentos iraníes, la devolución inmediata de los bienes congelados en el extranjero y el final del conflicto en todos los frentes de "resistencia". En otras palabras, que les dejen seguir imponiendo su tiranía con tranquilidad como en los pasados 47 años.
El encuentro llegó después de que, en la mañana del martes, Trump planteara públicamente el siguiente dilema respecto a Irán: "¿Se alcanzará un acuerdo con Irán que les permita reconstruirse y crear un país mucho más grande de lo que nunca fue, quizá uno de los más grandes de Oriente Próximo o incluso del mundo?... ¿O aniquilo a la República Islámica y lo hago rápido, sin darles nunca la oportunidad de volver a matar y destruir a personas y países? ¿Los mando al infierno sin posibilidad de supervivencia ni esperanza de grandeza futura para las siguientes generaciones?".
Trump ya había usado el mismo verbo el jueves pasado, en una entrevista telefónica con Barak Ravid, de Axios: "Tengo una gran decisión por delante. ¿Quiero entrar y aniquilarlos (en referencia al régimen) o no? Es una gran decisión. Conmigo puede pasar cualquier cosa".
El 7 de abril, horas antes de que expirara su ultimátum sobre Ormuz, ya había escrito en Truth Social algo parecido: "Una civilización entera morirá esta noche, para no volver jamás". Aquello terminó a las pocas horas en un alto el fuego de dos semanas. En 2017, desde esa misma tribuna, había amenazado con "destruir totalmente" Corea del Norte.
Siete días para Ormuz
Teherán llevaba tiempo dando vueltas a la idea de una reunión en Nueva York. Según Reuters, habría puesto la pasada semana sobre la mesa la reapertura del estrecho de Ormuz en un plazo de siete días a cambio de que Estados Unidos relajara la presión militar y levantara el bloqueo de los puertos iraníes.
Embarcaciones en el estrecho de Ormuz.
La propuesta, que se entregó a Washington el 16 de septiembre a través de mediadores, exigía que la Casa Blanca anunciara oficialmente su voluntad de resolver el conflicto por la vía diplomática y acordara un calendario.
"La Asamblea General de la ONU es una oportunidad de oro para que Estados Unidos vuelva a la diplomacia", añadían las fuentes iraníes.
Lo que nunca ha estado en consideración es un encuentro directo entre Masud Pezeshkian y Trump. De hecho, no constaba ninguna reunión cara a cara entre ambos países desde julio, cuando se vino abajo el acuerdo provisional de Versalles.
El secretario de Estado, Marco Rubio, insistió este martes en que Trump estaba abierto a verse "con él o con cualquiera", aunque recordó que quien decide en Irán es el líder supremo, "un clérigo chií radical".
Desde la tribuna, sin embargo, Trump no se mostró precisamente dialogante: "Hago un llamamiento a todas las naciones para que ayuden a imponer el completo aislamiento económico de Irán", afirmó. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, anunció que se cerrará el espacio aéreo a todas las aerolíneas iraníes desde este miércoles.
Mohammad Baqer Qalibaf, presidente del Parlamento de Irán.
A falta de saber sobre qué hablaron las delegaciones, hay que recordar que la posición de los moderados en Irán no es fácil. El diputado Mohamed Rostami calificó este martes de inaceptable cualquier negociación directa con Trump por ser "el asesino de nuestro líder mártir".
El presidente del parlamento, Mohamed Baqer Qalibaf —el interlocutor que Trump señaló por su nombre a finales de marzo y jefe de la delegación iraní en anteriores negociaciones—, señaló que "Trump debe entender que no puede imponer su poder al pueblo iraní y a sus fuerzas armadas".
El portavoz de la Guardia Revolucionaria, Hosein Mohebbi, fue más allá: "Si se produce una nueva agresión, sin duda cambiaremos el armamento y la geografía de la guerra".
El ala dura del régimen, en definitiva, sigue desafiante, y su programa nuclear, fuera del alcance de los inspectores.
El OIEA reconoció en su informe del 1 de septiembre que no tiene acceso a las instalaciones atacadas ni puede verificar que no se haya desviado material nuclear, y su Junta de Gobernadores aprobó el día 9 una resolución que insta a Teherán a cooperar.
Antes de los bombardeos de junio de 2025, Irán acumulaba 440,9 kilos de uranio enriquecido al 60%. El Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés) detectó este mes en la montaña Pickaxe, junto a Natanz, la mayor actividad de construcción de su historia, aunque no pudo confirmar que estuviera albergando centrifugadoras.
La guerra se libra en el surtidor
Los estadounidenses, mientras tanto, siguen dando la espalda a la guerra. Según una encuesta de CNN y SSRS publicada este martes, el 71% desaprueba la gestión de Trump en política exterior, el peor dato de sus dos mandatos, y el 76% considera que la guerra no ha compensado al país ni en vidas ni en dinero.
Para hacerse una idea, esa cifra nunca pasó del 56% en la invasión de Irak por parte de George W. Bush.
El galón de gasolina normal (en torno a los cuatro litros) se paga hoy a una media de 4,47 dólares, según la AAA, frente a los 4,33 de hace una semana y los 3,18 de hace un año. El diésel marcó este martes su máximo histórico: 6,53 dólares por galón.
Dicho esto, el problema de fondo sigue siendo precisamente Ormuz. La semana pasada no cruzaron el estrecho más de 20 barcos ningún día, según MarineTraffic, frente a los 125 grandes buques comerciales diarios de antes de la guerra.
Además, el bloqueo estadounidense de los puertos iraníes ha obligado ya a desviar su rumbo a 110 barcos, según el Mando Central.
A eso se suma el conflicto del mar Rojo. Los hutíes declararon en julio el bloqueo de los barcos vinculados a Arabia Saudí, este mes han hecho retroceder a las fuerzas del gobierno yemení respaldado por Riad a lo largo de la costa y de Bab el-Mandeb, y ahora buscan las alturas de los montes Kahboub.
El oleoducto Este-Oeste saudí, la vía para esquivar Ormuz, quedó parado el 11 de septiembre tras varios ataques que Riad atribuye a aliados de Irán en Irak.
Barcos cerca de las costas de Bab al-Mandeb, Yemen.
Arabia Saudí, arrastrada cada vez más a la guerra, ha pedido reiteradamente a Estados Unidos que vuelva a bombardear a los hutíes. Trump llegó a desconvocar un ataque en el último momento, con las bombas ya cargadas en los aviones, según The New York Times.
Preguntado por esa contención, Rubio respondió que, "en última instancia, si llega el caso, Estados Unidos siempre estará del lado de Arabia Saudí y la apoyará, porque tenemos un acuerdo con ellos para hacerlo", pero se trata de "un conflicto muy peligroso y complejo que viene de lejos".
A última hora del martes, Trump tenía agendada una reunión con los seis estados del Golfo Pérsico, a los que sin duda informará sobre cualquier posible progreso en la negociación en Irán.
Un recado para Zelenski… y otro para Putin
Trump quiso mandar recados también para la otra gran guerra abierta.
El lunes, en su red social, le escribió a Vladímir Putin que "esta ridícula e interminable guerra con Ucrania debe terminar" porque "el mundo entero sufre mientras 25.000 personas, en su mayoría soldados, mueren cada mes", y lamentó que buena parte de las refinerías de diésel rusas hayan quedado, "al menos temporalmente", fuera de servicio tras los ataques ucranianos.
Ya en la tribuna, auguró que la guerra terminaría "más rápido de lo que la gente cree". La semana pasada firmó la ley de sanciones contra Rusia que impulsó el fallecido senador Lindsey Graham, con la correspondiente amenaza de fuertes aranceles a los grandes compradores de energía rusa.
El diésel es precisamente el terreno en el que la Casa Blanca ha buscado un culpable alternativo.
Trump says Putin is “willing” to meet Zelensky and wants the Ukraine conflict to be resolved, although he stopped short of saying the Russian president would attend the G20 summit in Miami. Zelensky has already said he would be prepared to meet Putin there.
— Brian McDonald (@BrianMcDonaldIE) September 22, 2026
“[Putin] will meet,… pic.twitter.com/GPHh6ndpIA
Bessent atribuyó a comienzos de mes la subida de los combustibles a la decisión de Ucrania de "volar activos energéticos rusos", argumento que repitió el secretario de Transporte, Sean Duffy, y que el propio Trump dirigió contra Volodímir Zelenski durante su visita a Irlanda la semana pasada.
Zelenski respondió el lunes en X que "efectivamente, esta guerra rusa contra Ucrania y contra el sentido común debe terminar".
Los dos presidentes se reunieron este martes en Nueva York, la víspera de que Trump reciba en la Casa Blanca a Xi Jinping, primer comprador mundial de crudo ruso. Según el líder ucraniano, y pese a los continuos mensajes de las últimas semanas, Trump no habría solicitado que cesaran los ataques sobre infraestructuras energéticas rusas.
De hecho, Ucrania atacó con drones una importante refinería en las afueras de Moscú el pasado domingo y repitió ataque en la madrugada del lunes al marte sobre Bashneft-Ufa, en Bashkortostán, a unos 1.300 kilómetros de la frontera, y Kuibyshev, en Samara, a unos 910 kilómetros.
Pese a las evidentes dificultades de Rusia para proteger su propio espacio aéreo, Zelenski afirmó este martes ante Trump su voluntad de aceptar "cualquier tipo de alto el fuego energético". Según The Kiev Independent, tres de las seis mayores refinerías de diésel de Rusia han reducido o parado su producción en septiembre tras los ataques.
