Hace apenas siete meses, el presidente de Irán, Masud Pezeshkian, hacía vida dentro de un búnker, tratando de sobrevivir a la intensa campaña de bombardeos de Israel y de Estados Unidos, que causaron la muerte del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, y de decenas de altos cargos políticos y militares del régimen iraní.
Este miércoles, el mismo Pezeshkian que entonces luchaba por sobrevivir a la operación Furia Épica intervino en la Asamblea General de la ONU de Nueva York para defender desde la tribuna de oradores que Irán había demostrado "sistemáticamente su compromiso con la diplomacia y la mesa de negociaciones" con Estados Unidos.
De hecho, un día antes de la intervención del mandatario iraní, su ministro de Exteriores, Abás Araqchi, mantuvo en Nueva York un encuentro muy criticado por la línea dura del régimen con el enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff, y el yerno del presidente, Jared Kushner, para discutir, entre otros asuntos, la reapertura del estrecho de Ormuz.
"No puede ser que todo el mundo se beneficie del estrecho de Ormuz mientras a nosotros se nos niega el acceso al transporte marítimo a través de esta vía", lamentó Pezeshkian durante su alocución del miércoles. "El despliegue permanente de flotas hostiles y la expansión de la guerra no conducirán a la paz", remarcó.
Pezeshkian aseguró, asimismo, que la República Islámica estaba preparada "para el diálogo, la diplomacia y las negociaciones" con Estados Unidos, pero aclaró que los suyos nunca aceptarán "el lenguaje de la fuerza" que Donald Trump utilizó la víspera, cuando amenazó desde el mismo emplazamiento con "aniquilar" a Irán.
"Restablecer la confianza en el escenario mundial requiere abandonar los dobles raseros", insistió el dirigente iraní, en línea con el secretario de Estado, Marco Rubio, que reconoció este mismo miércoles desde Nueva York que, "si va a haber un acuerdo con Irán, implicará un arduo trabajo durante un período de tiempo".
Durante su discurso, Pezeshkian devolvió la acusación de terrorismo que Trump lanzó contra Irán y, mostrando una imagen del difunto ayatolá Jamenei y de las víctimas de los ataques aéreos de Estados Unidos, aseguró que habían sido en realidad los iraníes las "víctimas del terrorismo".
"Ellos asesinaron a nuestro líder sin justificación y a los estudiantes de Minab, y atacaron el pabellón deportivo de Lamerd con bombas de racimo", denunció el presidente iraní, unas declaraciones que motivaron al único miembro de la delegación estadounidense que seguía el discurso desde el interior de la sala a salir del recinto.
During Iranian President Masoud Pezeshkian’s UN address, where he erroneously claimed that Iran’s military power was “defensive,” the attending U.S. delegation walked out. pic.twitter.com/ros4EX0b9V
— OSINTdefender (@sentdefender) September 23, 2026
Hacía referencia Pezeshkian a los ataques estadounidenses del 28 de febrero contra una escuela de la localidad de Minab, en la que murieron más de 150 personas, entre ellas unos 120 niños, y contra un polideportivo de Lamerd, donde perdieron la vida 22 civiles.
Una comisión de investigación de la ONU concluyó la semana pasada que había motivos razonables para considerar que ambos bombardeos constituyeron crímenes de guerra.
