El Ejército de Israel reconoció este miércoles por primera vez que sus militares abrieron fuego contra el vehículo en el que viajaba la niña Hind Rajab, de cinco años, en Gaza en enero de 2024.
Unos hechos por los que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han anunciado la apertura de una investigación penal.
"Las conclusiones de la investigación indican que las tropas de las FDI dispararon contra un vehículo que se acercaba a ellas", señala un informe de las fuerzas armadas sobre este y otros cuatro ataques que trascendieron internacionalmente y que identifica el coche como el de los familiares de la pequeña, los Hamada.
Previamente, el Ejército había afirmado que, según sus primeras investigaciones, no había tropas en la zona del ataque contra la niña y su familia.
A raíz de un reporte elaborado por el Mecanismo de Investigación y Evaluación del Estado Mayor (FFAM) de Israel, el informe explica que la Fiscalía Militar ordenó abrir una investigación penal a la luz de estos hallazgos, que llevará a cabo la División de Investigación Criminal de la Policía Militar.
Durante la ofensiva israelí en respuesta al ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, Hind Rajab permaneció atrapada en un coche durante horas, suplicando durante horas a los servicios de rescate palestinos por teléfono móvil que le enviaran ayuda, mientras su tía, su tío y tres primos ya yacían muertos junto a ella.
La niña permaneció más de tres horas al teléfono hasta que se perdió la conexión.
Pese a la coordinación alegada por las fuerzas armadas, cuando la ambulancia de la Media Luna Roja llegó a socorrerlas, se disparó un misil contra el vehículo, matando a dos paramédicos.
Doce días después, se recuperaron de la zona los cuerpos de la niña, sus familiares y los dos paramédicos.
El coche, un Kia Picanto, tenía un total de 335 agujeros de bala, según el estudio de Forensic Architecture.
El desgarrador caso de esta pequeña fue llevado a la gran pantalla por la directora tunecina Kaouther Ben Hania en la película docudrama La voz de Hind Rajab.
El filme, que entrelaza la recreación dramática de los operadores de emergencia con las desgarradoras grabaciones reales de la niña pidiendo auxilio, causó un profundo impacto en la crítica internacional y cosechó importantes reconocimientos, como el León de Plata en el Festival de Cine de Venecia, el Premio del Público en el Festival de San Sebastián y una nominación al Oscar a la Mejor Película Internacional.
El ataque a World Central Kitchen
Por otro lado, la Fiscalía Militar tomó decisiones este miércoles sobre otros cuatro ataques, entre ellos el bombardeo contra un convoy de World Central Kitchen (WCK), la ONG del chef español José Andrés, en abril de 2024 en el que murieron siete trabajadores.
En este caso, la Fiscalía concluye que el ataque no constituye un delito penal por lo que decidió no abrir una investigación penal ni tomar más medidas contra los involucrados más allá de las ya ejecutadas.
El ataque contra el convoy humanitario de la ONG estadounidense se cobró la vida de siete de sus empleados: el palestino Saifeddin Ayad Abutaha, la australiana Lalzawmi Frankcom, el polaco Damian Soból, el canadiense-estadounidense Jacob Flickinger y los británicos John Chapman, James Henderson y James Kirby.
Aunque iba perfectamente identificado, el convoy de WCK recibió el impacto de tres misiles disparados por un dron.
Poco después del ataque, las FDI reconocieron su error al disparar al convoy y la organización del chef español, que aún tiene presencia en Gaza y sirve allí cientos de miles de comidas diarias, indicó entonces que las fuerzas armadas israelíes "no pueden investigar de manera creíble su propio fracaso" en la Franja.
Según el Ejército israelí, las tropas atacaron el convoy de la ONG porque creyeron, erróneamente, que dentro había "operativos militares de Hamás", al confundir con miembros de este grupo terrorista a personas desarmadas que habían subido a los vehículos.
Las fuerzas armadas israelíes afirman que intentaron contactar durante media hora con representantes de WCK para verificar su impresión de que dentro del convoy había personas que no eran miembros de la ONG, unos intentos que resultaron "infructuosos".
Tras el ataque, se abrió una investigación militar que resultó en la destitución de dos oficiales y la amonestación de otros tres, y luego se mandó el caso a la Fiscalía Militar.
Ésta concluyó que, a pesar de "las graves deficiencias en el proceso que condujo a la evaluación de que operativos de Hamás viajaban en los vehículos", no había lugar a abrir una investigación penal contra los militares.
"No existe sospecha razonable de conducta delictiva que justifique la apertura de una investigación penal o la adopción de medidas adicionales contra cualquiera de los involucrados en el incidente, más allá de las descritas anteriormente", dice el Ejército.
