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Las claves

El secretario del Departamento de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, ha ordenado relevar al portaaviones USS Abraham Lincoln tras casi nueve meses destinado en el Golfo Pérsico. Entre los 5.000 tripulantes hay signos de agotamiento y problemas de salud mental.

Familiares y congresistas del Partido Demócrata han denunciado escasez de suministros, problemas sanitarios y una creciente crisis de salud mental en la tripulación. El Pentágono niega las acusaciones, pero ordena su reemplazo.

Ante la gravedad de la situación, el senador demócrata Richard Blumenthal envió un escrito este miércoles a Hegseth y al secretario interino de Marina, Hung Cao, exigiendo explicaciones. Blumenthal es miembro del Comité de Servicios Armados del Senado y pregunta si la Marina está preparada para sostener conflictos de larga duración.

"Se han multiplicado los informes sobre la escasez de suministros básicos, la contaminación del agua, los problemas de fontanería, el deterioro de la salud mental, los riesgos de seguridad en la cubierta y las alteraciones en el sistema de correos", escribió el senador. "Muchos de los paquetes enviados al buque permanecen extraviados en tránsito durante meses".

Blumenthal hizo referencia a situaciones similares en el pasado. El USS Gerald R. Ford estuvo casi un año navegando. Batió el récord de despliegue de un portaaviones desde la guerra de Vietnam.

Los primeros indicios documentados de problemas a bordo del USS Abraham Lincoln se hicieron públicos en abril. Se señalaron entonces problemas de abastecimiento y mala calidad de los alimentos, entre otros.

El asunto escaló a comienzos de agosto. Diversos medios relacionados con el ámbito militar recogieron protestas de familiares de tripulantes. Denunciaban las malas condiciones de vida a bordo del buque: averías en las instalaciones sanitarias, escasez de productos básicos de higiene y, sobre todo, el deterioro de la moral de la tripulación.

Tripulantes del USS Abraham Lincoln dan indicaciones a los pilotos durante operaciones en el Golfo Pérsico. Imágenes de Archivo. U.S: Navy. Reuters.

Como consecuencia de las denuncias, El secretario Hung Cao y autoridades navales organizaron este jueves reuniones con familiares de los tripulantes del Abraham Lincoln. Su contenido ha trascendido a los medios.

Según declaraciones a Stars & Stripes de testigos presentes, la esposa de un marinero relató entre sollozos que había recibido un mensaje de su marido esa misma mañana que decía "ojalá no me despierte mañana". El análisis de los comentarios en redes sociales y otros testimonios muestran que los pensamientos suicidas son comunes a bordo.

Otro senador demócrata, Rubén Gallego, escribió en redes sociales este miércoles que había solicitado permiso para que una representación del Congreso visitara el portaaviones. Pretende comprobar las condiciones de vida y el estado de la moral a bordo.

"Yo sí he servido en activo, no como Donald Trump", escribió el senador, quien combatió en Irak con los marines. "La forma en la que trata a nuestros soldados en esta guerra ilegal no solo es repugnante, es peligrosa", añadió.

El Navy Times relató el miércoles el caso de Annabelle Loma, cuyo marido sirve en el portaaviones. "Tiene miedo", declaró. "Está quemado, pero no se atreve a hacer nada porque teme arruinar su carrera tras 13 años en la Marina. Es injusto. No hay derecho", añadió.

Loma contó que en el barco hay un 'defensor del tripulante'. Su marido recurrió a él, pero no ha tenido noticias en semanas.

María Rodríguez, esposa de un tripulante del Lincoln, relató que su marido vio a un compañero a punto de tirarse por la borda. Corrió hacia él y llegó justo a tiempo de sujetarle por los brazos. Con la ayuda de otros tres marineros consiguieron retenerlo.

La Marina cuenta con un equipo de profesionales de apoyo a bordo de sus unidades: consejeros, capellanes y psicólogos. En las reuniones celebradas con las familias, el secretario Cao prometió reforzar las dotaciones de apoyo en el barco, pero no aclaró qué otras medidas tomaría para atender a esta situación.

"Nos aseguraremos de que cada barco, cada tripulación, cada capitán tenga todo lo que podamos proporcionarle en todo momento", declaró Hegseth este jueves en una rueda de prensa en Panamá. "Algunos despliegues son más largos que otros", añadió.

El secretario de Guerra Pete Hegseth firma un convenio de colaboración en Panamá con el ministro de Defensa de Colombia, Jorge Eduardo Mora. Phil Stewart. Reuters.

"Siento más respeto y admiración que nadie por esos marineros", aseguró. "Lo que hacen en altamar, en esas condiciones tan austeras, sin apenas recalar en puerto... Es increíble".

El Lincoln fue objetivo de los ataques iraníes con misiles y drones desde que llegó al teatro de operaciones. De hecho, tuvo que ser reposicionado para alejarlo del alcance de la República Islámica.

El propio Hegseth lo reconoció a primeros de abril. "Irán ha lanzado cientos y cientos de misiles contra el portaaviones", declaró entonces a los periodistas reunidos en el Pentágono. "Todos y cada uno han sido derribados a millas y millas de distancia del Lincoln", aseguró.

Este viernes, el presidente Donald Trump afirmó que no estaba preocupado por el estado del Lincoln y su tripulación. De hecho, aseguró que el buque no había sido desplegado el tiempo suficiente. No obstante, confirmó que el George Washington iba de camino a relevarlo.

La singladura del Lincoln

El grupo de ataque del USS Abraham Lincoln tiene su base en San Diego, California. A finales de noviembre de 2025, el portaaviones zarpó rumbo al Mar de la China Meridional siguiendo sus planes de despliegue rutinarios. En enero de 2026 fue desviado hacia el Golfo Pérsico, donde se encuentra desde entonces.

Desde que el buque dejó San Diego, la marinería sólo ha disfrutado de dos escalas de un día en tierra firme: una en Guam, en diciembre y otra en Omán en julio. El problema no es sólo el número de días a bordo. De los 265 transcurridos hasta hoy, 40 han sido en condiciones de combate.

Tras su llegada al Golfo, se unieron a él los grupos de ataque del USS Gerald Ford y el USS George Bush para participar en las operaciones de ataque a Irán. A primeros de abril se ordenó el despliegue del USS Theodore Roosevelt para relevar al Abraham Lincoln, pero a última hora se cambió su destino debido a la inestabilidad en la región del Mar de la China Meridional.

Cuando comenzaron las conversaciones para el alto el fuego, EEUU decidió retirar el Gerald Ford, el buque insignia de la Marina y el portaaviones más moderno y avanzado del mundo. Desde entonces, sólo el Abraham Lincoln y el George Bush operan en las inmediaciones del Golfo Pérsico.

Aunque la Marina lo niega, oficiales que prefieren mantenerse en el anonimato han comentado a The New York Times que el USS George Washington zarpó del puerto vietnamita de Da Nang a mediados de la pasada semana para relevar al Lincoln. Se ha confirmado su presencia en el estrecho de Malaca y su llegada a la zona se estima hacia el 21 de agosto.

El problema que se plantea es más estratégico que táctico. El dominio naval a escala planetaria exige disponer de un buen número de portaaviones desplegados fuera de sus bases. Estados Unidos cuenta con una flota de 10 grandes superportaaviones de la clase Nimitz, todos ellos de propulsión nuclear, y uno de la clase Gerald Ford, el más poderoso y avanzado.

Los despliegues habituales duran un máximo de seis meses e incluyen algunas escalas en puerto para relevos de tripulación. Hay que tener en cuenta que estas embarcaciones siguen un programa extenso y riguroso de revisiones periódicas que debe mantenerse.

"La Marina tiene mucha flexibilidad para reaccionar ante operaciones de contingencia, pero cuando el despliegue se prolonga, el mantenimiento se resiente", declaró Mike Franken, vicealmirante retirado, en una entrevista a The New York Times. "No tenemos capacidad para recuperarnos de una situación así", añadió.

"Los despliegues tan prolongados de esas naves acabarán limitando su capacidad para participar en operaciones de combate", señaló Franken. "Le aseguro que los dos primeros años de la Administración Trump afectarán definitivamente a los siguientes dos años", dijo.