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Las claves

Ante la crisis migratoria iniciada el 30 de julio, cuando 72.000 migrantes entraron de forma irregular en Ceuta, la reacción de Estados Unidos e Israel fue crítica con España.

El presidente Donald Trump no tardó en decir que algo parecido pasaría en EEUU si ganaban los demócratas en las próximas elecciones de noviembre y calificó al gobierno de Pedro Sánchez de "extrema izquierda".

Danny Danon, embajador de Israel en la ONU y miembro de Likud, el partido que lidera Benjamin Netanyahu, declaró que España no tenía "nada que reprochar a Israel sobre Palestina" y alegando que "mantiene colonias en África" en referencia a las ciudades autónomas.

Y ya en 2019, Yair Netanyahu, hijo del primer ministro israelí, publicó un mensaje en redes llamando a “liberar” Ceuta y Melilla de España. Esto provocó controversia en X con el líder de VOX, Santiago Abascal y que la embajada israelí tuviese que aclarar que estas declaraciones no representaban un cambio de la posición oficial de Israel.

Esto llevó a varios comentaristas, incluyendo al ministro de Transportes Óscar Puente, a insinuar la implicación de Israel y los Estados Unidos en la organización de esta entrada masiva.

La experta en relaciones internacionales y profesora en la universidad Complutense de Madrid Dolores Rubio afirma que "evidentemente", ambos estados "han aprovechado esta situación" para hacer campaña electoral atacando a España y sus políticas migratorias.

Rubio, no obstante, no cree que haya una intervención deliberada de EEUU e Israel en la crisis. No obstante, matiza "es normal que la gente tenga esta sospecha" dado las buenas relaciones de ambos con Marruecos. Rabat fue uno de los firmantes de los Acuerdos de Abraham, que normalizaron las relaciones con Israel en 2020.

Hace unas semanas, se supo que el rey de Marruecos Mohamed VI, bautizó con el nombre de Donald Trump a una autopista que une el país con el Sáhara Occidental.

"Es nuestro vecino del sur, y tenemos una cuestión geopolítica muy importante en cuanto a Ceuta y Melilla, territorios que él reivindica", explica la experta. Esto permite a Rabat usar esa frontera a conveniencia para presionar a España.

Sin embargo, la teoría de la implicación de Israel en el asalto masivo es considerada por los propios judíos de Ceuta como “bastante conspiranoica”. “Parece muy descabellado que se hayan unido para tocarle las narices a Sánchez", explica Jacob Hachuel, enfermero jubilado y antiguo portavoz del Gobierno de Ceuta.

"A mí es que me parece de risa, aunque me esperaba alguna teoría de este estilo. No hay cosa de la que no nos culpen", coincide Judith, judía ceutí, con una carcajada. José Bentolila, presidente de la Comunidad Israelita en Ceuta, tampoco cree que los EEUU e Israel estén detrás de la crisis en Ceuta.

Indignación ante el colapso

Judith recuerda que "no se enteró" de la entrada masiva. Estaba haciendo la compra en el mercado y se sorprendió mucho al ver "muchos chiquillos, muy jovencitos, mucha gente" por el centro de la ciudad. "Cuando ví lo que estaba pasando, me atrincheré en mi casa y ya no salí más hasta el domingo que me vine para Málaga", cuenta a EL ESPAÑOL.

Hachuel afirma que el 31 de julio lo vivió "con mucha preocupación" dado que era algo "nunca visto antes". "Lo que se veía en la calle era gente en grupos, deambulando por las calles sin rumbo fijo, con bolsas de plástico para ver quién les daba de comer", rememora el enfermero. Él también se encerró en casa, “como todo el mundo".

Jacob Hachuel en su época de portavoz del Gobierno. Gobierno de Ceuta.

Bentolila afirma que aquel día lo vivió "con mucha sorpresa" ya que la entrada masiva "no tiene precedentes" y "supera con creces lo que pasó en 2021", el 17 de mayo, cuando entraron alrededor de 10.000 migrantes de forma irregular en un sólo día.

Actualmente, Save the Children calcula que más de 1.000 menores duermen en la calle en condiciones insalubres. "Todavía se desconoce cuántos niños, niñas y adolescentes permanecen fuera del sistema de protección, aunque las informaciones recabadas por las entidades que están trabajando sobre el terreno apuntan a que podría superar el millar”, ha asegurado la ONG .

La saturación de la ciudad es especialmente peligrosa para las mujeres. Judith asegura que ha prohibido a su hija veinteañera volver a Ceuta "hasta que la cosa se calme" y que tampoco tiene claro cuándo volverá ella misma. "Las mujeres tenemos que andar con mil ojos", cuenta.

"Está claro que los que se han quedado no se van a ir, tengan la edad que tengan. No hay manera de hacerles volver a su país, dicen que prefieren morir en Ceuta", continúa Hachuel. "Sinceramente, esperamos que no se repita, pero Marruecos ha demostrado que puede hacer lo que quiera. Esto lo ha hecho porque puede", concluye.

Manifestación en Ceuta al grito de "¡Basta ya!" Gabriela Sardá Núñez / Europa Press

Los habitantes se sienten “invadidos”. Sin embargo, en lugar de avivar el odio, la división y el sectarismo entre las cuatro culturas que conviven en ella -hindúes, cristianos, hebreos y musulmanes-, ha provocado la cohesión entre sus habitantes para pedir ayuda ante una situación que les desborda.

La multitudinaria manifestación que congregó a más de 15.000 ceutíes en la Plaza de la Constitución el pasado domingo 9 de agosto al grito de "Ceuta no se rinde" es una prueba de ello. Judith afirma que incluso se planteó abandonar su refugio en Málaga sólo para acudir, aunque al final desestimó la idea.

Hachuel y Bentolila, que sí asistieron, la definen como “muy emocionante". Según cuentan, "estábamos todos unidos por una causa común que nos afecta a todos” y para “mostrar el descontento con el PSOE, que es el partido que gobierna el país”.

El presidente de la Comunidad Israelita afirma que la manifestación puso en claro “el deseo de la población de recuperar la seguridad, la libertad y las ganas de disfrutar la ciudad como antes”. La comunidad judía, como el resto de ceutíes, reclama más implicación, ayuda y medidas urgentes por parte del gobierno central.

Acto de Conmemoración por las Víctimas del Holocausto en 2020. Comunidad Israelita de Ceuta.

"Es muy fácil decir: no les deis de comer y ya se irán", cuenta Hachuel. Sin embargo, "es muy difícil cuando te encuentras con un niño pequeño en la calle, que te mira a los ojos y te dice que tiene hambre, negarse a darle un poco de pan. Los que dicen que hacer eso es fácil deberían verse en la situación" .

"Ahora han dicho que van a poner unas boyas en el mar, que te da hasta risa cuando lo oyes", cuenta el enfermero. "Hace unos días, tres personas intentaron entrar con parapente. ¿Qué va a hacer el gobierno entonces, poner un zeppelin?", continúa indignado.

El apoyo a Palestina

Ceuta no es una excepción en cuanto al apoyo a la causa palestina en nuestro país, aunque alguno de los entrevistados consideren que los palestinos gozan de un apoyo "inexplicable". El 16 de febrero de 2024, cientos de ceutíes secundaron una marcha que exigía el corte de relaciones con Israel y boicot a sus productos.

¿El apoyo a la causa palestina ha supuesto el aumento del antisemitismo? Judith admite que ha recibido algún grito de "genocida" en la calle tras los ataques sin precedentes de Hamás el 7 de octubre de 2023 y la respuesta de Israel en Gaza.

Sin embargo, y más allá de eso, nunca ha sentido miedo en la ciudad que es su hogar hasta la última entrada masiva de migrantes. "La gente me conoce, esta es mi casa y llevo aquí toda la vida", afirma.

El resto de entrevistados confirma que no han recibido nunca acoso ni antisemitismo en la ciudad, salvo algún que otro comentario anecdótico tras el inicio de la guerra entre Hamás e Israel.

La sinagoga de Ceuta fue vandalizada en 2021 con pintadas a favor de Palestina, FCJE

La convivencia entre las distintas culturas es muy buena, insisten. Hachuel afirma que jamás ha tenido ningún problema, a pesar de haber trabajado durante décadas en el hospital de un barrio "con muy mala fama, de ser muy conflictivo” y de mayoría musulmana: El Príncipe.

Es más, define a sus vecinos como "gente estupenda, con los que jamás he tenido ningún problema" y que "siempre me han tratado muy bien". Bentolila afirma que la comunidad israelita de la ciudad no ha recibido ningún tipo de ataque, ni siquiera después del inicio de la guerra.

La comunidad judía en Ceuta

Los entrevistados coinciden en su historia familiar: todos nacieron en Ceuta y sus antepasados también tienen sus raíces aquí. En el caso de Hachuel y de Judith, el núcleo familiar se trasladó temporalmente a Marruecos durante los años de la Guerra Civil española, y volvieron a sus hogares cuando terminó.

Aunque la comunidad judía de Melilla es más grande y conocida que la ceutí, ambas comparten historia y origen. Como señala el European Jewish Association (EJA), con sede en Bruselas y la revista especializada Atalayar, las ciudades son hogar de una de las comunidades judías más antiguas e importantes de África.

Con una población combinada entre ambas de 170.000 habitantes, los judíos son aproximadamente unos 2.000, cifra mayor a la de la mayoría de los países del continente africano.

Menores se aglomeran a las puertas de la Jefatura de Policía de Ceuta para ser registrados. Gabriela Sardá Núñez / Europa Press

EJA señala que, en conjunto, las dos ciudades españolas tienen la misma cantidad de judíos que todo Marruecos, un país de casi 39 millones de habitantes. Nuestro país vecino tenía una importante minoría judía, pero muchos emigraron a Israel cuando se fundó.

Debido a su importancia comercial y a su ubicación en el norte de África, las comunidades judías pudieron permanecer en Ceuta tras su expulsión de la península Ibérica en 1492. Estos eran los únicos que podían hacer de intermediarios entre las comunidades cristiana y musulmana que convivían allí.

Hablaban ambas lenguas, el castellano antiguo o ladino y el dialecto árabe que hablaban los musulmanes. Los comerciantes de la zona necesitaban a los judíos, dado que para moros y cristianos era pecado hablar la lengua del otro, considerada impura.

Sin embargo, estos quedaron bajo muchas restricciones: vivían en barrios específicos de los que sólo podían salir acompañados de cristianos viejos y no podían abandonar las juderías ni los días festivos ni por la noche, según rememora Hachuel.

Estas comunidades continuaron en la ciudad por siglos hasta hoy, momento en que entre unas 80 o 100 familias, lo que en la práctica equivale a unas 400 personas según el presidente de la asociación judía de la ciudad. Desde el Holocausto, no hay cifras ni censo oficial de la población judía en Europa, por lo que es imposible conocer la cifra exacta de judíos ceutíes.