Donald Trump reafirmó este martes su intención de escalar la guerra más impopular desde Vietnam. El presidente de Estados Unidos reprodujo una por una sus amenazas habituales contra Irán durante la visita a la Casa Blanca de su homólogo libanés, Joseph Aoun, necesitado del respaldo de Washington para desarmar a Hezbolá y forzar la retirada militar israelí del sur del país.
"Atacaremos absolutamente el nuevo sitio del que están hablando", aseguró Trump, que hacía referencia a la instalación nuclear construida bajo la montaña Pickaxe, conocida en Irán como el monte Kolang, "un objetivo potencial para un buen e importante impacto", como lo definió a mediados de julio durante una entrevista radiofónica con el locutor conservador Hugh Hewitt.
"Están en esto por las armas nucleares, y están intentando reconstituir un sitio nuclear. Golpearemos ese sitio. Cualquier sitio donde tan solo estén pensando en armas nucleares, lo golpearemos muy, muy fuertemente", insistió ante la atenta mirada de Aoun.
Interrogado sobre el presunto traslado por parte de Irán de varias centrifugadoras nucleares a la montaña Pickaxe, una hipótesis difundida por el Mosad, Trump respondió que los suyos estaban "siguiendo el material. Ahí es donde está la acción, y estaremos golpeando esa zona muy pronto y muy duramente".
"No creo que puedan volver a construirlo jamás. Sinceramente, aún no han visto nada. Hemos sido amables", reiteró el inquilino de la Casa Blanca sobre este complejo construido en el centro del país, que a diferencia de las instalaciones nucleares de Fordo, Isfahán o Natanz no ha sufrido los bombardeos de Estados Unidos.
"Nadie sabe, excepto los iraníes, el daño que les hemos causado. Si nos fuéramos mañana, habríamos tenido un gran éxito. Pero no nos vamos a ir mañana", prosiguió Trump. "Si nos fuéramos en este preciso momento, a Irán le llevaría de 20 a 25 años reconstruirse, pero no hemos terminado en absoluto".
El mandatario republicano se acordó de los manifestantes iraníes que salieron a las calles el pasado mes de enero para protestar contra el régimen, los "patriotas" a los que prometió su apoyo. Un apoyo que, aunque llegó a decir que estaba "en camino", nunca llegó.
"Chicos jóvenes: los matan como si fueran caramelos", lamentó Trump. "Es una locura lo que hacen. Simplemente están matando gente al azar —más de 52.000 personas— y nadie habla de ello".
El jefe del Pentágono, Pete Hegseth, durante la recepción al libanés Joseph Aoun.
"A Irán se le ha dado cada oportunidad para negociar y para demostrar que son razonables sobre el estrecho de Ormuz, pero si van a disparar contra la navegación comercial, entonces los vamos a golpear, como ha dicho el presidente, diez veces más fuerte", declaró acto seguido el jefe del Pentágono, Pete Hegseth.
Ninguno de los dos habló sobre las víctimas de la guerra. Al menos tres militares estadounidenses murieron en las represalias iraníes de la última semana, dos en Jordania y uno en Irak, y otros 100 resultaron heridos desde mediados de julio, según el balance de víctimas ofrecido por el Departamento de Defensa, que acusa un déficit presupuestario ocasionado, en buena medida, por la guerra en Irán, según The Washington Post.
"Lograron colar algo en Jordania, y si hubiéramos tenido a otros operadores, ya sabe, no habría ocurrido, porque tenemos el mejor equipamiento del mundo. Hemos detenido casi todo. Pero cuando dejas que otras personas hagan tu trabajo junto a Estados Unidos, a veces las cosas no salen tan bien", declaró Trump, que evitó asumir la responsabilidad de las bajas y culpó al reino hachemita.
En el limbo
A lo largo de la última semana, el Pentágono ha bombardeado el sur de Irán a un ritmo no visto desde las primeras horas de la guerra con el objetivo de "degradar aún más" sus capacidades para bloquear Ormuz. Bombardeos que se han cobrado la vida de 50 personas, incluidos civiles, y que han herido a otras 500, según cifras del Ministerio de Salud.
Los ataques no sólo han dañado infraestructura militar iraní sino también civil, incluidos múltiples puentes y vías férreas. Y, sin embargo, los funcionarios de Inteligencia de Estados Unidos consultados por el Post consideran improbable que el régimen "sienta un impacto significativo o suavice su postura negociadora".
Trump y la plana mayor del régimen iraní permanecen atrapados en un limbo infinito que sólo puede desembocar en una retirada o en una invasión terrestre. "No hay señales de que Irán esté listo para dejar de luchar. Entonces, ¿cuál es el plan?", le preguntó este martes un periodista.
Buque en el estrecho de Ormuz.
"¿Cómo lo sabría usted? ¿Cómo sabría si no hay señales? ¿Por qué? ¿Por qué sabe usted algo que yo no sé?", le respondió Trump. "Usted no sabe qué diálogo está teniendo lugar detrás de escena. Quieren reunirse desesperadamente para intentar ponerle fin porque están siendo diezmados".
El inquilino de la Casa Blanca trató de vender la teoría de que los iraníes estaban interesados en retomar las negociaciones tras enterrar el memorando de entendimiento. "Quieren reunirse desesperadamente; hasta que estén listos para reunirse de una manera significativa, no tenemos ningún interés en reunirnos".
Lo cierto es que el presidente iraní, Masud Pezeshkian, reconoció que su país seguía inmerso "en una guerra a gran escala" con Estados Unidos, y en Teherán han empezado a trabajar sobre la hipótesis de una invasión terrestre.
Tanto, que algunas voces del ala dura del régimen, como la del diputado Ahmad Bakhshayesh Ardestani, miembro del Comité de Seguridad Nacional y Política Exterior del Parlamento, propusieron lanzar "una ofensiva terrestre contra Baréin y Kuwait" en señal de represalia.
Entrevistado por el periodista Javad Mogouyi, el ministro iraní de Asuntos Exteriores, Abás Araqchi, confesó que las negociaciones previas a la operación Furia Épica "eran para cerrar filas, para que nadie, ni a nivel nacional ni internacional, dijera que si hubiéramos negociado no habría habido guerra".
Según el jefe de la diplomacia iraní, la plana mayor del régimen estaba convencida de que habría guerra. "Teníamos planes para cada escenario", declaró en la entrevista, grabada antes de la reanudación del conflicto.
"¿Por qué se cerró el estrecho de Ormuz desde el primer día? Porque, desde el principio, se había acordado que, si el líder supremo fuera un objetivo, el estrecho se cerraría", sentenció Araqchi. Y así fue.
