V.Yusty
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Las claves

El Parlamento de Israel ha oficializado la fecha de las próximas elecciones legislativas: se celebrarán el 27 de octubre, el límite máximo fijado por la ley.

La convocatoria llega después de que la actual Cámara complete, el próximo 17 de julio, su mandato íntegro de cuatro años.

El anuncio fue realizado por el presidente de la Comisión de la Knéset (Parlamento), el diputado del partido derechista Likud Ofir Katz, durante el debate del proyecto de ley de financiación de partidos que incorpora una disposición que fija el inicio del receso electoral el próximo día 17.

De cumplirse el calendario, serán las primeras elecciones convocadas en la fecha establecida por ley en Israel en cerca de 40 años y las primeras en las que un Gobierno completa su mandato en más de medio siglo.

La asesora jurídica de la Knéset, Sagit Afik, señaló que la cámara "completará su mandato íntegro y no será disuelta", por lo que no será necesario aprobar una ley de disolución, ya que los comicios se celebrarán en la fecha prevista por la legislación israelí.



La confirmación llega un mes después de que la oposición fracasara en su intento de impulsar elecciones anticipadas mediante la disolución de la Knéset.

Propuesta de elecciones anticipadas

La iniciativa fue entonces rechazada por 61 votos frente a 53.

Esto ocurrió después de que los partidos ultraortodoxos Shas y Judaísmo Unido de la Torá, socios de la coalición del primer ministro Benjamín Netanyahu, retiraran su apoyo tras alcanzar un principio de acuerdo con el Gobierno sobre la controvertida ley del servicio militar para su comunidad.



En junio de 2024, el Tribunal Supremo de Israel dictaminó que el Ejército debía comenzar a reclutar a los judíos ultraortodoxos después de que expirara la norma temporal que les permitía quedar exentos del servicio militar obligatorio.

La decisión llevó al Gobierno a promover un proyecto de ley para preservar buena parte de esas exenciones, aunque prevé incorporar al servicio a una parte de esta comunidad.



La cuestión del servicio militar de los ultraortodoxos se ha convertido en uno de los principales focos de tensión política en Israel, especialmente desde el inicio de la guerra en la Franja de Gaza.

Este conflicto ha incrementado notablemente las necesidades de personal del Ejército, lo que ha obligado a ampliar el servicio obligatorio y a movilizar a decenas de miles de reservistas.