Jara Atienza
Publicada

Las claves

La escalada bélica en Oriente Próximo ha provocado ya un desplazamiento masivo de la población en la región. Desde que Israel y EEUU lanzaron una ofensiva en Irán el pasado 28 de febrero, en total más de cuatro millones de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares en busca de lugares más seguros. 

Según los últimos datos de ACNUR, la agencia de la ONU para los refugiados, la mayoría de estos desplazamientos han sido dentro de Irán. Solo en los dos primeros días de bombardeos, en los que murieron al menos 175 personas —la mayoría niñas que asistían a la escuela de Minab, en el sur, cuando fue bombardeada—, unas 100.000 personas huyeron de la capital. 

Ahora, dos semanas después, ya son 3,2 millones de habitantes los que han abandonado Teherán y otras grandes ciudades, desplazándose hacia el norte y las zonas rurales en busca de protección.

Una cifra equivalente a la población de Madrid capital y que, advierten desde la organización, podría seguir aumentando en los próximos días, agravando la crisis humanitaria. Y es que antes del conflicto, el país ya era uno de los destinos de acogida de un mayor número de refugiados, en su mayoría afganos. 

En una guerra que cada día se extiende a más países —el último Irak, donde drones iraníes han destruido petroleros apostados enfrente a sus costas— Líbano es el segundo que registra mayores movimientos de población. 

En total, se calcula que 800.000 personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares como consecuencia de la campaña de bombardeos que Israel inició después de que la milicia Hezbolá, ligada al régimen iraní, atacase suelo israelí en respuesta a la muerte del ayatolá Alí Jamenei durante la primera jornada de guerra. 

Desde entonces, el Ejército israelí ha atacado de manera continua diversos lugares en Líbano que asegura están vinculados al grupo, y que han dejado ya más de 600 muertos en el sur del territorio y en la capital, Beirut, y sus suburbios.