Los bombardeos rusos sobre suelo sirio han matado este jueves a tres soldados turcos y herido a otros once durante una operación contra el grupo terrorista Estado Islámico (EI) en el norte de Siria.

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El presidente Vladímir Putin ha telefoneado a su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan, para expresarle sus condolencias y disculparse por haber matado accidentalmente a sus militares. Ambas partes han iniciado sendas investigaciones para esclarecer lo sucedido, pero se ha impuesto el entendimiento.

Los dos mandatarios han acordado incrementar su coordinación en las operaciones militares contra el EI en Siria, además de avanzar en las conversaciones de Ginebra para encontrar una solución política a la guerra civil en ese país.

Hace únicamente medio año que Turquía y Rusia han retomado sus relaciones diplomáticas. Estaban congeladas desde que en noviembre de 2015 Turquía derribara un caza ruso por considerar que había violado su espacio aéreo a su paso hacia acciones militares en Siria.

El pasado diciembre el asesinato del embajador ruso en Ankara sometió la relación ruso-otomana a un test de estrés, pero ambos países acordaron dejar atrás el bache.

El ministro turco de Exteriores, Mevlüt Çavusoglu, había dicho esta misma mañana durante su visita oficial a Madrid que no había sido fácil reestablecer los lazos con Rusia, pero actualmente "estamos estableciendo mecanismos de diálogo", incluidos temas territoriales y con un foco especial en una "solución política" para el conflicto en Siria.