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¿A quién beneficia la jornada de violencia del sábado 18 de octubre, cuando la acción conjunta de elementos de ultraizquierda y bandas de ladrones quemaron París mientras una manifestación autorizada recorría las calles contra “la carestía de la vida”, una convocatoria de los estudiantes, secundada por los ‘chalecos amarillos’ y apoyada por todas las izquierdas?

Pues, en primer lugar a Marine Le Pen, candidata de Reagrupación Nacional (RN). La líder de la extrema derecha mejora entre uno y dos puntos y sería la más votada en la primera vuelta de las presidenciales de Francia, a celebrar el 18 de abril del próximo año. El primer sondeo publicado tras los disturbios le da ganadora con un respaldo de entre el 34% y el 38%.

Un nivel nunca alcanzado desde la victoria del socialista François Mitterrand en 1988, cuando fue reelegido presidente de la República “Marine le Pen es el único candidato que sale reforzado porque aparece como el partido del orden, de los que no soportan ya el caos", afirma Frédéric Dabi, director general de IFOP, autor de la encuesta para Le Figaro.

El sondeo, cuyo trabajo de campo se llevó a cabo en caliente -desde el sábado a las 20 horas hasta el martes- consolida al candidato de la extrema izquierda, Jean-Luc Mélenchon, en la segunda posición. Eso sí. a gran distancia de la archifavorita, pues obtendría el respaldo de entre el 15,5% y el 20% de los franceses.

El duelo entre los extremistas Le Pen y Mélenchon parece consolidarse también por la bajada del principal candidato centrista, el exprimer ministro Édouard Philippe. Su 15% de respaldo supone una caída de tres puntos sobre el anterior sondeo y de seis sobre el de hace tres semanas. La otra opción centrista, el también ex primer ministro Gabriel Attal, permanece estable en 13%

"El bloque central es percibido como responsable de los acontecimientos del 17 de octubre y sus candidatos representan el canto del cisne del macronismo", completa Dabi.

Izquierda dividida

En la izquierda se dibujan dos bloques. Por un lado, el extremista Mélenchon cuyo apoyo no se debilita pese a las acusaciones de complacencia hacia la violencia. Aunque su respaldo es inferior a su resultados en la primera vuelta de 2022: fue eliminado tras conseguir un 21,95% de los votos, que sin embargo no le dieron acceso a la segunda vuelta disputada entre Emmanuel Macron y Marine Le Pen.

El candidato socialdemócrata, Raphaël Glucksmann, se mantiene estable entre el 12% y el 16% de intenciones de voto. Fortalecido por su victoria en las primarias, llega a discutirle la segunda plaza al radical Mélenchon en una de las siete hipótesis de voto posible.

Un banco vandalizado en París con pintadas de "ladrones" y "el capitalismo mata". REUTERS/Stephane Mahe

En este duelo por la segunda plaza, los partidarios del ensayista subrayan que Mélenchon es demasiado radical para ampliar su base electoral de cara a la segunda vuelta donde sería humillado por Le Pen (68% a 32%). Glucksmann lo haría mejor que el insumiso, aunque también debería inclinarse ante la nacionalista (57% a 43%).

"La violencia en las calles debilita al bloque central porque da la sensación de que hace falta la radicalidad para enfrentarse a la radicalidad", sostiene el director de campaña de Philippe, Christophe Bëchu. En cualquier caso, Philippe continúa siendo el mejor candidato de segunda vuelta aunque perdería frente a Le Pen (56% a 44%).

Todos contra Macron

Quizá por eso, el centrista Philippe ha optado por diferenciarse del actual ejecutivo. De entrada ha criticado al mismísimo presidente Macron. El jefe del Estado francés anunció en su breve y anodina alocución del domingo por la noche que se iba de gira por cuatro países del Golfo. "Para asegurar el abastecimiento de crudo", justificó .

"Pienso que la decisión del presidente de la República de abandonar el territorio nacional en este momento no es oportuna", afirmó Philippe.

El expremier criticó de paso que Macron "no anunciara gran cosa" en su alocución televisada. "Yo hubiera preferido decisiones e iniciativas que permitiera el regreso del orden y el restablecimiento de la autoridad del Estado, la sanción de los ladrones y un método detallado para restablecer el diálogo con los estudiantes y con los sindicatos. El país necesita ser gobernado”.

Las tiendas preparan barricadas en París. REUTERS/Stephane Mahe

Philippe es alcalde de la ciudad portuaria de Le Havre. El martes escribió a su lejano sucesor en el cargo de primer ministro, Sébastien Lecornu, reclamando que acelere la tramitación de la ley que da más poderes a los ayuntamientos y a las policías municipales.

"El alcalde es el primero al que se dirigen los ciudadanos cuando la violencia estalla. Sin embargo, es el que menos medios de actuación tiene. A la vista de los acontecimientos más recientes, esta situación me parece insostenible".

¿Qué alternativas hay?

En la encuesta publicada ayer, el candidato de la derecha clásica, Bruno Retailleau, sigo anclado a un resultado penoso: entre el 5 % y el 7%. Está en el mismo nivel que el alcalde de Cannes, David Lisnard, otro candidato de derechas.

A ellos dos se dirigió ayer Eric Ciotti, líder de la Unión de la Derecha de la República, disidente del mismo partido que fuera la casa de los presidentes Jacques Chirac y Nicolas Sarkozy. Ciotti les pidió a ambos que "abandonasen esas candidaturas testimoniales" y "se sumen a Marine Le Pen que es la única que puede ganar".

A seis meses de la presidenciales, la cosa parece estar hecha. Pero aún queda lo más duro. Seis meses antes de las elecciones de 1995, Édouard Balladur iba en cabeza; finalmente, ganó Chirac. En 2002 el máximo favorito era el socialista Lionel Jospin, pero no pasó a segunda vuelta ganada de nuevo por Chirac.

Finalmente, hace ahora diez años, el primero de las encuestas era Alain Juppé pero no consiguió ni la nominación de su formación. Queda pues mucho partido. Aunque Le Pen parezca ahora mismo la ultra favorita para suceder a Macron en el Elíseo en mayo de 2027.