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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se ha visto acorralado en un "duro debate" sobre migración y la crisis de Ceuta durante el Consejo Europeo que ha concluido este viernes en Bruselas. Numerosos líderes le han reprochado de nuevo el "efecto llamada" de la regularización masiva de inmigrantes aprobada a principios de año, que, sostienen, propició el ataque híbrido contra la ciudad autónoma y cuyas consecuencias afectan a toda la UE.

"Sánchez estaba aislado; solo Macron le ha echado una mano", ha relatado a EL ESPAÑOL un alto funcionario de la UE.

Las críticas no se han limitado a las conversaciones a puerta cerrada, sino que varios líderes han cargado públicamente contra el presidente del Gobierno. La más dura ha sido, una vez más, la danesa Mette Frederiksen, compañera de Sánchez en el Partido Socialista Europeo, pero frontalmente contraria a su política migratoria de puertas abiertas.

Frederiksen ha pedido a la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, que investigue si la regularización masiva vulnera la normativa comunitaria. La primera ministra danesa considera que la medida contradice, cuando menos, el espíritu de la política migratoria europea, basada en reforzar las fronteras exteriores y acelerar la expulsión de quienes residen irregularmente en la UE.

"He pedido a la Comisión que examine qué ocurre cuando un país hace prácticamente todo lo contrario que los demás: alguien entra ilegalmente en un país y, de repente, se le permite quedarse legalmente. Considero que esto va en contra de la política migratoria que hoy defiende una amplia mayoría en Europa", ha denunciado Frederiksen.

El canciller austriaco, Christian Stocker, también ha señalado la regularización masiva como uno de los factores que contribuyeron al ataque migratorio contra Ceuta. "España envió una señal al regularizar a un gran número de migrantes que se encontraban ilegalmente en el país. Y no fue una buena señal, porque en Europa estamos intentando combatir la migración irregular, proteger nuestras fronteras y convencer a terceros países para que acepten centros de retorno".

"Lo que hizo España no fue, desde luego, una buena señal en esa dirección. Y ya hemos visto que toda señal tiene consecuencias. No sé si existe una relación directa entre ambas cosas, pero tampoco sé si lo de Ceuta habría ocurrido sin esa señal. Desde esa perspectiva, es comprensible que los países que soportan una presión migratoria especialmente intensa expresen sus críticas", ha añadido Stocker.

El primer ministro checo, Andrej Babis, uno de los fundadores del grupo de derecha radical Patriotas por Europa, en el que también se integra Vox, ha ido más allá y ha acusado a Sánchez de querer "sustituir a la población por migrantes con tal de mantenerse en sus puestos y seguir en el Gobierno".

La danesa Mette Frederiksen y la italiana Giorgia Meloni, durante el Consejo Europeo de este viernes en Bruselas Unión Europea

Durante el Consejo Europeo, Dinamarca, Italia y Polonia han presentado una enmienda conjunta que exige acabar con todos los factores que contribuyen al "efecto llamada" y que los Gobiernos se coordinen mejor antes de adoptar medidas con repercusiones para los demás. Dos reproches implícitos a Sánchez, que tampoco informó a sus socios europeos de la regularización.

La enmienda se ha presentado en nombre de los 18 países partidarios de endurecer aún más la política migratoria de la UE que han participado este viernes en un desayuno previo al Consejo Europeo: Italia, Dinamarca, Países Bajos, Alemania, Austria, Bélgica, Bulgaria, Chipre, Croacia, Finlandia, Grecia, Letonia, Lituania, Malta, Polonia, Eslovaquia, Eslovenia y Suecia.

Al final, la enmienda no ha salido adelante porque requería la unanimidad de los 27 Estados miembros. Las conclusiones sobre migración han quedado descafeinadas. Sánchez se ha opuesto al texto, con el apoyo de países como Francia, Portugal o Luxemburgo.

"Efectivamente, la migración es un elemento de discrepancia», ha admitido el presidente del Gobierno en la rueda de prensa final de la cumbre, en la que ha evitado profundizar en el enfrentamiento con sus socios europeos.

"Una cosa es el discurso, si me permiten el bla, bla, bla, y otra cosa es la realidad. Y la realidad, los datos, lo que demuestran es que España está teniendo una política muy responsable en la lucha contra la migración irregular, en la gestión de los flujos de migración regular y en la cooperación con los países de tránsito y de origen", ha defendido Sánchez.

Pero la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, ha reclamado "coordinación" en las amnistías migratorias como la aprobada por Sánchez, por sus posibles repercusiones en el resto de países del espacio Schengen. "La migración es un desafío europeo que requiere soluciones europeas", ha advertido.

"Las decisiones de regularizar a inmigrantes en situación irregular son competencia nacional, pero, como otras decisiones nacionales, pueden tener repercusiones transfronterizas. Por eso, la coordinación y la estrecha cooperación en el espacio Schengen son fundamentales", ha señalado Von der Leyen.

El único que ha salido en defensa de Sánchez, al menos públicamente, ha sido el presidente francés, Emmanuel Macron. "Hemos tenido un mal debate sobre unos buenos resultados migratorios. Un mal debate porque ha estado muy politizado y ha generado una división extrema en torno a la mesa, algo que nunca es positivo", ha lamentado.

El aislamiento de Sánchez ya había quedado patente el jueves, en la reunión previa al Consejo Europeo de los líderes del Partido Popular Europeo -entre ellos Merz, Von der Leyen, Tusk, Stocker o el griego Kyriakos Mitsotakis- en la que se aprobó una dura declaración contra la gestión del Gobierno español en Ceuta.

Pedro Sánchez conversa con varios líderes europeos durante la cumbre celebrada este viernes en Bruselas Moncloa

"La crisis de Ceuta demostró que las imágenes pesan más que las mejores estadísticas. Impedir que se desborde la frontera exterior es una tarea fundamental de cualquier Gobierno, y el actual Gobierno español fracasó en ella. Consideramos que esto es inaceptable", afirma el texto.

"Ceuta y Melilla son ciudades españolas y fronteras exteriores de la Unión Europea. La soberanía y la integridad territorial de España deben respetarse sin reservas. En Grecia, Polonia y Finlandia, los Gobiernos del PPE frenaron las entradas masivas en situaciones en las que la migración fue instrumentalizada y utilizada como arma. El próximo Gobierno español, liderado por el Partido Popular, hará lo mismo", concluye la declaración.

Sánchez se ha felicitado, pese a todo, de que las conclusiones de la cumbre incluyan un párrafo específico sobre las dos ciudades autónomas. "El Consejo Europeo subraya la situación particular de Ceuta y Melilla, que cuentan con las únicas fronteras terrestres de la UE en el continente africano".

El texto expresa además su "solidaridad y apoyo a España" por la llegada "masiva y repentina" de migrantes a Ceuta los días 30 y 31 de julio y "acoge favorablemente el apoyo financiero y operativo de la UE", habida cuenta de la "situación específica" de ambas ciudades autónomas.