P. Fava
Publicada
LO ESENCIAL
Exclusivo suscriptores

La última tanda de sanciones impuestas a Rusia por la Unión Europea en represalia por la invasión de Ucrania pueden obstaculizar el acuerdo para liberar 300.000 toneladas de diésel alcanzado entre el presidente ruso Vladímir Putin y su homólogo estadounidense, Donald Trump. Así lo han sostenido en las últimas horas tanto el Kremlin como la Casa Blanca.



"Esto puede obstaculizar el cumplimiento del acuerdo", lamentó Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin, durante su rueda de prensa telefónica diaria. Señaló que "el cinismo europeo" ha quedado en evidencia por boca del secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent, algo "ampliamente debatido por los medios internacionales".



Bessent calificó a la UE de "hipócrita" por haber gastado más que EEUU en energía rusa desde el comienzo de la guerra, cargando contra sus "fallidas políticas energéticas". "Los países europeos, naturalmente, al igual que el resto de los países del mundo, son compradores activos del petróleo y los hidrocarburos rusos", sostiene Peskov.

Los ministros de Exteriores de la UE han aprobado formalmente el mayor paquete de sanciones selectivas hasta la fecha, que afecta a cerca de 1.600 personas y entidades vinculadas al complejo militar-industrial ruso.



El Consejo de la UE explicó en un comunicado que la medida responde a "la agresión continuada y cada vez más intensa de Rusia contra Ucrania, y en particular a su reciente y brutal campaña militar dirigida deliberadamente contra infraestructuras civiles, que está causando un grave sufrimiento a la población civil".



Estas nuevas sanciones fueron aprobadas apenas tres días después de que Putin y Trump acordaron que Rusia liberara combustible diésel a los mercados estadounidenses y mundial. El acuerdo ha sido duramente criticado tanto por Kiev como por Bruselas.



Según el mandatario estadounidense, Rusia suministrará de inmediato más de 300.000 toneladas de combustible diésel; otras 500.000 toneladas durante el mes de noviembre y 1.000.000 de toneladas inmediatamente después, según escribió en un post de su red Truth Social.

Restos tras un bombardeo ruso en la localidad ucraniana de Lviv. REUTERS/Stringer

"Además, en función del estado de sus refinerías de diésel, Rusia entregará posteriormente —en un breve plazo— 3.000.000 de toneladas de combustible diésel", añadía Trump.

Un acuerdo que no acerca la paz

Peskov, no obstante, ha desvinculado el acuerdo para el suministro de diésel ruso del proyecto de plan de paz para Ucrania que preparan los emisarios de la Casa Blanca en colaboración con los países europeos.



Según The Washington Post, los emisarios Steve Witkoff y Jared Kushner comunicaron a los negociadores ucranianos desplazados a Florida que el acuerdo sobre diésel puede hacer que Rusia retorne a la mesa de negociaciones.



En cuanto al plan de paz de cuatro puntos, abordado por estadounidenses, ucranianos y enviados del Reino Unido, Francia y Alemania, contempla medidas para detener los combates y gestionar la posguerra.



El primer punto alude a la reconstrucción de Ucrania, en la que participarían tanto el Banco Mundial como la compañía de inversiones BlackRock. Crearían un mecanismo para la reconstrucción de los territorios afectados por la guerra, ayudar a las familias de los caídos en combate y restaurar la economía nacional.

Ataque con drones rusos en la ciudad ucraniana de Járkiv. REUTERS/Sofiia Gatilova

Las garantías de seguridad figuran en el segundo punto. Estados Unidos y los países europeos prometerían a Kiev una respuesta militar en caso de un nuevo ataque ruso, similar al Artículo 5 de la OTAN. Por su parte, Rusia también negociaría acuerdos de seguridad similares con los europeos.



Los negociadores plantean en el tercer punto un acuerdo energético entre Rusia, Ucrania y Europa, que podría incluir un oleoducto y gasoducto. También se beneficiaría el país de tránsito, es decir, los ucranianos. Dicho acuerdo incluiría el levantamiento de sanciones.



El cuarto y último punto incluye un alto el fuego en la actual línea del frente. Esto permitiría a Rusia mantener el control sobre una quinta parte del territorio ucraniano, pero no sobre toda la superficie de las cuatro regiones ucranianas anexionadas en 2022.



Este es el punto más complejo, ya que Ucrania, al igual que la UE, se niega a reconocer la soberanía rusa sobre su territorio, mientras que Putin exige el control total del Donbás.

Para avanzar en las negociaciones, la Casa Blanca exige que Ucrania cese totalmente los bombardeos contra las refinerías rusas en virtud de una tregua que el propio Trump anunció el domingo y que pilló aparentemente desprevenidas a ambas partes.



"Han alcanzado un acuerdo porque yo he dicho que han alcanzado un acuerdo", respondió el lunes Trump a los periodistas, ante su insistencia sobre dicha tregua. Ambos bandos han respetado en las últimas horas ese alto el fuego energético.

Rusia siempre se había negado a esa clase de medidas, más aún cuando la parte rusa considera que "Zelenski no se merece una pausa" después del ataque masivo que lanzó contra Moscú durante las recientes elecciones legislativas rusas.