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Alemania y sus socios 'frugales' habían exigido recortes de "varios cientos de miles de millones de euros" en el proyecto de presupuesto plurianual de la UE para 2028-2034 que presentó hace un año la presidenta Ursula von der Leyen y han logrado imponer, al menos en parte, sus exigencias.

La presidencia irlandesa de la UE ha cedido a las presiones de los contribuyentes netos y aplicado un recorte de 141.000 millones de euros, equivalente al 8% del total, a la propuesta original de Von der Leyen. El nuevo borrador asciende a 1,62 billones de euros para siete años a precios constantes de 2025, frente a los 1,76 billones planteados inicialmente por Bruselas.

"Hemos escuchado las peticiones de muchos Estados miembros para que el presupuesto refleje la realidad fiscal de nuestra Unión Europea y se elabore con responsabilidad", ha justificado el secretario de Estado irlandés de Asuntos Europeos, Thomas Byrne, durante la rueda de prensa celebrada este sábado para presentar el nuevo marco financiero.

El canciller alemán, Friedrich Merz, y los 'frugales' -Países Bajos, Dinamarca, Suecia, Finlandia y Austria- ganan así el primer asalto a los 'amigos de la cohesión', el bloque liderado por Pedro Sánchez, Giorgia Meloni y Donald Tusk, que rechazaba cualquier tijeretazo y reclamaba incluso un aumento sustancial del presupuesto plurianual de la UE.

Pero la victoria de Berlín y sus socios es pírrica: la presidencia irlandesa concentra los recortes precisamente en las partidas que ellos consideran prioritarias. El capítulo de competitividad, seguridad y defensa sufre un tajo del 13%, mientras que los fondos para política exterior y desarrollo se reducen un 17%.

En cambio, Dublín preserva prácticamente intactos (-3%) los fondos de cohesión y las subvenciones de la política agrícola común (PAC), como reclamaban los 'amigos de la cohesión', así como los fondos para migración. Los 'frugales' exigían que las rebajas afectaran por igual a todas las partidas.

El compromiso irlandés amenaza así con dejar insatisfechos a los dos bandos. "Hemos tenido que conciliar las distintas demandas, a menudo contrapuestas, de los Estados miembros", ha reconocido Byrne.

"Nadie va a conseguir todo lo que quiere con ninguna propuesta. Pero creemos que la nuestra contiene algo para todos los Estados miembros y también para todos nuestros ciudadanos europeos", sostiene el secretario de Estado irlandés.

El secretario de Estado irlandés para la UE, Thomas Byrne, durante la rueda de prensa de este sábado en Bruselas Unión Europea

Los primeros en protestar han sido Merz y los 'frugales', que han salido en tromba a pedir que el tijeretazo sea aún mayor. "El volumen de la nueva propuesta no constituye una base para el acuerdo. El presupuesto de la UE debe ser asumible para quienes soportan la mayor parte de su financiación", ha dicho el canciller en un comunicado.

"Países Bajos no puede aceptar esta propuesta. A este ritmo, no habrá acuerdo antes de final de año. Junto con otros Estados miembros, Países Bajos quiere ir mucho más allá para reducir la propuesta a un tamaño moderno, realista y aceptable", asegura el ministro holandés de Finanzas, Eelco Heinen.

"El volumen total debe reducirse considerablemente. Las cifras que se han puesto sobre la mesa siguen suponiendo un aumento absolutamente inasumible, por lo que estamos muy lejos de alcanzar un acuerdo. Suecia seguirá luchando por un presupuesto mejor, no por uno más grande", ha escrito en su cuenta de X la secretaria de Estado para la UE de Suecia, Jessica Rosencratz.

"Es necesario aplicar nuevos recortes de varios cientos de miles de millones de euros para avanzar hacia un compromiso asumible, equilibrado y realista", reclama la representante de Austria, Claudia Bauer.

Frente a esta ofensiva claramente coordinada de los 'frugales', los 'amigos de la cohesión' han optado una postura de máxima cautela, conscientes de que Dublín ha salvado de los recortes las líneas presupuestarias que para ellos son claves: agricultura y fondos de cohesión.

Sin embargo, el Parlamento Europeo, que suele estar alineado con las tesis de España, Italia o Polonia, sí ha sido muy duro contra el borrador presupuestario irlandés. "Recorta el gasto en defensa cuando se multiplican las amenazas, reduce la inversión en competitividad mientras Europa pierde terreno en el mundo y deja sin financiación suficiente a los agricultores y las regiones", ha dicho el negociador de la Eurocámara, el popular rumano Siegfried Muresan.

"Tras tres meses, la presidencia irlandesa ha logrado escasos avances, no ha aportado ninguna solución nueva de calado y ha presentado un presupuesto más débil. Europa no puede asumir mayores responsabilidades con menos recursos", denuncia Muresan.

Los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete examinarán por primera vez la propuesta irlandesa durante el Consejo Europeo del próximo jueves y viernes en Bruselas. Nadie espera, sin embargo, que la cumbre desbloquee la negociación presupuestaria.

Los dos bandos siguen atrincherados y, en los días previos a la reunión, volvieron a cruzarse un duelo de cartas. "Casi todos los Estados miembros de la UE están realizando dolorosos esfuerzos para sanear sus finanzas públicas. No habrá soberanía europea sin unas finanzas públicas saneadas", alegaron Alemania, Países Bajos, Austria, Suecia, Finlandia y Dinamarca en una misiva conjunta.

"En última instancia, el presupuesto de la UE lo pagan los ciudadanos europeos. Y eso seguirá siendo así, independientemente del mecanismo de financiación o de los nuevos recursos propios que inventemos. La deuda común tampoco puede ser la solución. Por tanto, no podemos eludir la difícil cuestión del volumen total del presupuesto", defienden los 'frugales'.

"No es el momento de que Europa rebaje sus ambiciones", replicaron los 'amigos de la cohesión' en su propia carta. Además de España, Italia y Polonia, la misiva lleva la firma de Portugal, Bulgaria, Croacia, Estonia, Hungría, Lituania, Eslovenia, Chipre, República Checa, Grecia, Letonia, Malta y Eslovaquia.

"Las nuevas prioridades de Europa requieren recursos suficientes, al tiempo que debe preservarse la financiación de la agricultura y la cohesión", alegan. Para cuadrar las cuentas sin sacrificar estas partidas, estos 17 países proponen retrasar la devolución de la deuda de Next Generation y crear «instrumentos europeos de deuda limitados y específicos».

También se muestran dispuestos a estudiar nuevos impuestos europeos, siempre que "se basen en fuentes de ingresos sólidas y sean justos, sencillos y no regresivos".

La principal novedad de la última semana es que Von der Leyen ha plantado cara por primera vez a Alemania y los 'frugales' y se ha acercado a las posiciones de los 'amigos de la cohesión'.

"Soy consciente de la difícil situación presupuestaria de los Estados miembros. Pero quisiera advertir contra los grandes recortes. Se correría el riesgo de afectar de lleno a partidas prioritarias y críticas que todos hemos acordado conjuntamente", advirtió la presidenta de la Comisión durante un debate ante el pleno de la Eurocámara en Estrasburgo.

En todo caso, el intercambio de cartas -y el rechazo radical de Alemania y los 'frugales' a la propuesta irlandesa- pone de relieve la distancia que todavía separa a los dos bandos y las dificultades para cerrar un acuerdo, que requiere la unanimidad de los 27 Estados miembros. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, aspira a cerrar un pacto en la cumbre del 17 y 18 de diciembre. Las elecciones anticipadas convocadas por Sánchez en España complican todavía más ese objetivo.