P. Fava
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Estudiantes concentrados ante el Lycée Charles Peguy de París. REUTERS/Tom Nicholson

El ministro francés del Interior, Laurent Nuñez, dijo este martes que la situación está "bajo control" ante la movilización de los estudiantes de secundaria, aunque reconoció que la violencia registrada durante las protestas, especialmente contra profesores y fuerzas de seguridad, es "inédita".



Decenas de miles de estudiantes están llamados a manifestarse en distintas ciudades del país para reclamar más recursos para la educación, más profesores y mejores condiciones en los centros escolares.

La jornada combina bloqueos de institutos y manifestaciones convocadas por organizaciones sindicales tras dos semanas de movilizaciones que empezaron en un instituto de las afueras de París.

"Sí, la situación está bajo control", aseguró Nuñez en una entrevista con France Inter, en la que matizó que "eso no significa que no haya actos de violencia o daños graves".



El ministro aseguró que las fuerzas de seguridad mantendrán hoy una presencia discreta en torno a los centros educativos cuando las concentraciones sean pacíficas, pero intervendrán si se producen daños, violencia o intentos de entrada por la fuerza en los institutos.



"Cuando las concentraciones delante de los institutos son pacíficas, no hay ninguna razón para que intervenga la policía", señaló.



Ahora bien, Nuñez dijo que el nivel de violencia registrado durante las protestas actuales distingue a este movimiento de anteriores movilizaciones estudiantiles. "La violencia que estamos encontrando, especialmente contra profesores y fuerzas de seguridad, es inédita", mantuvo.



Según el ministro, en protestas anteriores los bloqueos de centros solían dar paso a conversaciones con la policía y posteriores desbloqueos, mientras que ahora se han producido ataques y daños de mayor gravedad.



La respuesta policial ha generado críticas después de que varios estudiantes resultaran gravemente heridos. La Inspección General de la Policía Nacional (IGPN), encargada de investigar la actuación policial, ha abierto diez investigaciones, confirmó Nuñez.



Entre los casos se encuentra el de un estudiante de 15 años que perdió una mano durante los disturbios frente a un instituto de Lens (norte) la víspera. Otros estudiantes han sufrido lesiones graves, incluida la pérdida o el riesgo de pérdida de visión tras el uso de armas policiales.



"No es normal que haya heridos graves. Evidentemente, son tragedias", dijo Nuñez, aunque insistió en que las investigaciones deberán determinar si las intervenciones policiales fueron proporcionadas.



"La proporcionalidad de una actuación no se juzga por sus consecuencias, sino por el contexto en el que se produjo", explicó.



En esa línea, Nuñez defendió el uso de las denominadas armas intermedias por parte de las fuerzas de seguridad cuando se producen alteraciones graves del orden público.

Dijo que nunca ordenará a la Policía o a la Gendarmería que no intervenga cuando haya violencia, pero subrayó que las actuaciones deben respetar el principio de proporcionalidad. "Cuando hay alteraciones del orden público, tiene que haber intervención policial", insistió.



"Lo que tememos -reconoció- es la infiltración de grupos violentos en las manifestaciones" convocadas hoy por organizaciones sindicales y, en estos casos, Nuñez dijo que la prioridad será impedir que los llamados 'Black Blocs', cuyos integrantes suelen vestir de negro y ocultar el rostro y que son asociados con actos violentos y daños durante las manifestaciones, u otros grupos alteren las protestas.



Nuñez defendió que "la principal misión de las fuerzas de seguridad es permitir que la libertad de manifestación y la libertad de expresión puedan ejercerse".