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Las claves

Los socios europeos, liderados por Alemania, han cargado este martes contra la amenaza velada del Gobierno de Pedro Sánchez de bloquear la entrada de nuevos Estados miembros al club -empezando por Montenegro y Albania- si la UE no acepta antes reconocer el catalán como lengua oficial.

Es la octava ocasión en la que España lleva el reconocimiento del catalán, el euskera y el gallego a una reunión ministerial del Consejo de Asuntos Generales de la UE, aunque el encuentro ha concluido de nuevo sin ningún resultado concreto.

"Para Lituania esa vinculación (entre la ampliación y el catalán) es inaceptable", ha criticado el viceministro de Asuntos Exteriores de Lituania, Sigitas Mitkus, a su llegada a la reunión.

"Quiero dejar muy claro que una cosa es la ampliación y otra distinta es el debate sobre otras lenguas", ha coincidido la ministra sueca de Asuntos Europeos, Jessica Rosencrantz.

"En lo que respecta a la ampliación, Suecia es una firme defensora de avanzar con Montenegro y con muchos de los otros países que están progresando. Y no creo que estas cuestiones deban vincularse de esa manera", ha añadido.

Rosencrantz ha insistido además en que España sigue sin responder a las dudas financieras, jurídicas y operativas planteadas por el resto de Estados miembros.

"Ya hemos dicho en anteriores debates sobre esta cuestión que, al igual que ocurre con otros asuntos, necesitamos un proceso serio. Me refiero a debatir a nivel de grupo de trabajo para analizar qué significa realmente esta propuesta cuando se trata de introducir más lenguas", ha dicho.

"Lamentablemente, en la UE existe la mala costumbre de que los Estados miembros planteen exigencias a sus vecinos que aspiran a ingresar en la Unión, creyendo que así pueden imponer sus posiciones utilizando esa baza como presión. No comparto en absoluto este enfoque", ha declarado el secretario de Estado alemán para la UE, Gunther Krichbaum.

Por su parte, la representante de Croacia, Andreja Metelko-Zgombic, ha resaltado que la petición del Gobierno de Sánchez sobre el catalán ya ha sido objeto de una "discusión exhaustiva" en el Consejo de Asuntos Generales en anteriores ocasiones, sin resultado alguno.

"Sería muy útil que los servicios jurídicos pudieran también respaldar las propuestas concretas sobre esta cuestión", ha indicado. Hasta ahora, los servicios jurídicos del Consejo han sostenido que convertir el catalán, el gallego y el euskera en lenguas oficiales de la UE requeriría una reforma de los Tratados, algo que ningún Estado miembro quiere.

Liquidado en 15 minutos

El debate a puerta cerrada -que el Gobierno pidió incluir en el capítulo de puntos varios, sin votación ni decisión, consciente de que el bloqueo persiste- apenas ha durado 15 minutos, según han confirmado a EL ESPAÑOL fuentes diplomáticas.

El secretario de Estado para la UE, Fernando Sampedro, ha abierto la breve ronda de intervenciones con un discurso de 10 minutos en el que ha repetido sus "argumentos habituales".

A continuación, sólo han tomado la palabra tres Estados miembros (Alemania, Suecia y Lituania), pero para lanzar el mismo mensaje: rechazar cualquier vínculo entre el reconocimiento del catalán y la ampliación, en particular la adhesión de Montenegro.

A su llegada al Consejo de Asuntos Europeos, Sampedro aseguraba que el Gobierno de Sánchez "es un gran defensor de la ampliación", pero ha mantenido su amenaza implícita de veto.

"Esperamos que ese reconocimiento pueda producirse antes que otras lenguas se puedan incorporar al listado de lenguas oficiales de la UE", alega Sampedro.

"Simplemente porque es hora ya, 40 años después de la adhesión de España a la UE, de acabar con esa discriminación que sufren 20 millones de españoles: 20 millones de europeos, que viven en territorios con más de una lengua oficial, en comparación a otros europeos que tienen más de una lengua oficial", sostiene el secretario de Estado.

En contra de la posición mayoritaria del resto de socios, Sampedro ha defendido que "no existen motivos, ni en materia de coste, ni en materia legal, ni en materia técnica, ni en materia de precedentes que puedan justificar no reconocer los derechos lingüísticos de 20 millones de europeos".

Pago a Puigdemont

Se trata de la octava vez desde el inicio de la legislatura que el Gobierno de Sánchez plantea el reconocimiento del catalán a nivel ministerial en un Consejo de Asuntos Generales, después de más de un año en el cajón. Es el "pago adelantado" que le exigió Carles Puigdemont a cambio de la elección de Francina Armengol como presidenta del Congreso y de su propia investidura.

Cada vez que necesita amarrarse el apoyo de Junts -en este caso para los Presupuestos de 2027-, Sánchez vuelve a plantear el reconocimiento del catalán en la UE, pese a ser consciente de que un gran número de Estados miembros (entre ellos Alemania, Italia, Francia o Polonia) están en contra y de que se requiere el apoyo unánime de los 27.

Sin embargo, el resto de Estados miembros ya ni se creen el "chantaje" de Sánchez: mantienen su rechazo al catalán y le dan por amortizado. "Todo el mundo sabe que Sánchez necesita volver sobre el catalán para mantener los apoyos a su Gobierno de coalición. No va a ser muy bien recibido que ligue la ampliación al reconocimiento del catalán", aseguró a EL ESPAÑOL un diplomático comunitario.

La decisión sobre Montenegro no llegará, como mínimo, hasta finales de 2027 y para entonces ya se habrán celebrado las elecciones en España, por lo que es probable que haya cambiado el Gobierno. Puesto que Puigdemont le ignora, lo único que ha ganado Sánchez en el debate de este martes es seguir alienando a sus socios europeos.