La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, ya cuenta con el hito de liderar el gobierno de coalición de centroderecha más longevo de la república. Sus últimos anuncios en materia de limitación de alumnos extranjeros por clase y la prohibición de los velos integrales en la escuela responden no obstante a peticiones de la nueva ultraderecha que capitanea Roberto Vannacci.
Las nuevas medidas fueron anunciadas por Meloni en las conferencias de las juventudes de su propio partido, Hermanos de Italia. La primera ministra defendió que se trataba de medidas de urgencia, lo que justificaba que se llevasen a su aprobación en forma de decreto ley en el Consejo de Ministros.
"La igualdad entre hombres y mujeres es innegociable", proclamó para defender la prohibición del burka y el niqab, velos que tapan el rostro. "Al colegio se va con la cara descubierta, y en Italia, nadie en nombre de una tradición real o supuesta puede decidir que una joven deba esconderse".
Las medidas también incluyen que los padres de alumnos extranjeros con "graves problemas de integración" tengan que aprender italiano por norma. La 'medida estrella', no obstante, es el tope a los alumnos de origen extranjero que pueda haber por clase, algo que choca con la realidad demográfica de algunos distritos.
Pero, principalmente, se trata de una victoria de Futuro Nacional, la formación de Vannacci, que había presentado la propuesta a finales de julio. Uno de sus diputados, Rossano Sasso, instaba al Gobierno a "adoptar iniciativas, también de carácter normativo, para garantizar el respeto a la prohibición de los indumentos inapropiados para el reconocimiento de la persona".
La propuesta, además, instaba al Ejecutivo a centrarse específicamente en la educación, "contrastando el adoctrinamiento ideológico, político y religioso en las escuelas italianas y prevenir los fenómenos de marginalidad social y separatismo religioso que puedan perturbar el desarrollo de los jóvenes".
No es de extrañar por tanto que Vannacci en persona haya elogiado la medida, con la que dice estar "absolutamente de acuerdo", lamentando únicamente que "no llegara antes". El militar hace campaña no obstante con planteamientos más radicales, hablando de "recuperar la cultura romano-cristiana" frente a la multiculturalidad y la "ideología woke".
La oposición ha aprovechado el respaldo de Futuro Nacional para tachar la medida de "propaganda". Angelo Bonelli, diputado de Alianza Verde e Izquierda, lamentó que Meloni, "una vez más, en lugar de abordar el tema de las escuelas, sigue la línea de la ultraderecha neofascista de Vannacci, quien propuso clases separadas para alumnos con discapacidad".
El exgeneral italiano Roberto Vannacci al término de la asamblea nacional de Futuro Nazionale, en Roma, el 14 de junio.
"Me parece que Meloni está imitando la cuestión de la remigración que quiere Vannacci", planteó por su parte Elly Schlein, del socialista Partido Demócrata. "Sería mejor saber qué pueden hacer esas familias italianas que ahora mismo tienen que encontrar 545 euros para libros de texto con esta última propuesta propagandística".
La Liga y Forza Italia, en apuros
El auge de Futuro Nacional, con una intención de voto del 7,5 %, según los datos de la encuestadora BiDiMedia, ha dinamitado la política de bloques en el Parlamento de Italia. Meloni todavía lidera al frente de Hermanos de Italia con un 28%, seguida de Schlein en la oposición con un 20% y el Movimiento 5 estrellas como comodín (12,5%).
La formación de Vannacci ya desbanca a los dos partidos que sostienen a Meloni: La Liga de Matteo Salvini y Forza Italia, el antiguo partido de Silvio Berlusconi que ahora lidera el ministro de Asuntos Exteriores, Antonio Tajani. Eso ha llevado a plantear la hipótesis de que la primera ministra podría convocar elecciones anticipadas para asegurarse una nueva mayoría.
En este contexto, los de Futuro Nacional podría 'barrer' al resto de partidos conservadores para ofrecerse a Hermanos de Italia como puntal . La propia Meloni ha descartado la posibilidad de anticipar los comicios y ha apostado por la continuidad de la coalición. "Me enorgullezco de la estabilidad de este Gobierno", manifestó recientemente.
Vannacci tampoco ha confirmado su intención de gobernar en coalición con la primera ministra. Hay puntos que los separan: el militar es un euroescéptico que preferiría apartar a Italia de la órbita de la OTAN y acercarla a Rusia. "Bloquearía activamente las iniciativas de defensa de la UE, vetaría las sanciones y filtraría información sensible sobre coordinación de seguridad", alertaba el think tank ECFR.
Sin embargo, en conversación con EL ESPAÑOL, el investigador Daniel Amicci Mussati restaba importancia a este punto. "Si Vannacci termina sumándose a una coalición, lo más probable es que se quede en el ámbito de lo puramente interno, sin entrometerse en la clásica línea de la política exterior italiana".
Así son los velos islámicos: burka, niqab y hiyab
Más allá de apropiarse de políticas, las nuevas medidas escolares se interpretan en Italia como un acercamiento en el caso de que fuera necesaria una nueva mayoría. La misma encuesta revelaba que el 61% de los votantes de Futuro Nacional y el 53% de los de Hermanos de Italia están a favor de aliarse.
Por el contrario, apenas uno de cada cuatro votantes de La Liga y Forza Italia quiere a los de Vanacci como parte del Ejecutivo. El propio Salvini se ha visto obligado a convocar un congreso extraordinario del partido para reforzar un liderazgo que ya se cuestiona abiertamente en su propia formación.
Las dificultades prácticas
Los directores de los colegios italianos también se han pronunciado, considerando que es "muy complejo" llevar a cabo la limitación al número de alumnos extranjeros en cada clase. "Desde una perspectiva educativa, el objetivo está bien fundamentado y es loable", admite Antonello Giannelli, presidente de la Asociación Nacional de Directores (ANP) en un comunicado difundido este lunes.
Sin embargo, "las escuelas deben, ante todo, acoger a los alumnos locales, especialmente en preescolar y primaria. Si en un barrio la mayoría de las familias son extranjeras, ¿cómo podemos respetar un límite porcentual? Desde luego, no podemos expulsar a los niños", se pregunta.
Según recuerda, una circular ministerial del 2010 aprobada por Maristella Gelmini, ministra de Educación del entonces gobierno de Silvio Berlusconi, ya estableció un límite del 30% de estudiantes extranjeros en clase. No obstante, recordó, fueron incapaces de aplicarla.
"El principio de promover clases equilibradas puede ser aceptable desde una perspectiva educativa, pero necesitamos herramientas concretas y aplicables que sean compatibles con el derecho de los estudiantes a asistir a la escuela en su localidad", expresa Giannelli.
Desde preescolar hasta bachillerato, en las escuelas italianas hay 930.000 alumnos no italianos, lo que representa el 11,6% del total según los datos del último informe del ISMU, Iniciativas y Estudios sobre Movilidad Humana.
De esos 930.000 estudiantes extranjeros, casi dos tercios (65,2%, o más de 607.000) nacieron en Italia -el hecho de nacer en el país no conlleva la ciudadanía- y no tienen a priori problemas con el idioma ni de integración.
