Las fuerzas de drones del Ejército ucraniano han anunciado este miércoles que mataron, en la parte ocupada de la región de Donetsk, al general ruso Antón Grunis el pasado 12 de septiembre. Grunis se convierte así, según el comandante de dichas fuerzas ucranianas, Robert Brovdi, en el séptimo general ruso al que ha matado esta formación del Ejército creada durante esta guerra.
Al frente de la 4.ª Brigada Motorizada de Guardias Independiente, Grunis ha fallecido en circunstancias que todavía no han sido aclaradas oficialmente. Sin embargo, las primeras informaciones sitúan el fallecimiento en el área de Donetsk, aunque no existe por ahora una versión plenamente contrastada sobre el lugar exacto ni sobre el ataque que habría provocado su muerte.
Grunis fue el general que informó personalmente a Putin, a principios de julio, sobre la supuesta toma de Kostiantýnivka por parte de Rusia, lo que provocó que el presidente de Rusia lo elogiara públicamente como alguien que "combate de manera brillante". Asimismo, el 27 de agosto, hace menos de tres semanas, el ministro de Defensa, Belúsov, le concedió la Estrella de Oro de Héroe de Rusia, el más alto honor militar que se entrega en el país.
Grunis tenía 46 años y había nacido en Kazán en 1979. Formado en instituciones militares rusas, desarrolló una carrera marcada por su participación en distintos escenarios de combate, entre ellos Chechenia, Osetia del Sur, Siria y Ucrania. Su perfil respondía al de una generación de oficiales forjada en operaciones exteriores y posteriormente incorporada a la estructura de mando de la invasión rusa.
En 2023 asumió el mando de la 4.ª Brigada Motorizada, una unidad integrada en el 2.º Cuerpo de Ejército ruso después de que su predecesor, el coronel Viacheslav Makárov, muriera en un ataque ucraniano contra el puesto de mando de la brigada, cerca de Bajmut.
Esta brigada ha combatido en varios sectores estratégicos del frente oriental, incluidos los alrededores de Chásiv Yar y Kostiantínivka. En los últimos meses, su comandante se convirtió en una de las figuras militares más visibles de la cadena de mando rusa sobre el terreno.
Su nombre ganó relevancia pública después de que apareciera en comunicaciones dirigidas al presidente Vladímir Putin sobre los avances de las tropas rusas. Entre esos informes figuraba la supuesta conquista de Kostiantínivka, una afirmación que ha sido cuestionada por Ucrania y que se enmarca en la habitual guerra de partes que acompaña a los combates.
Con este fallecimiento se vuelve a poner de relieve el elevado coste que la guerra está teniendo para la cúpula militar rusa. La muerte de un comandante de brigada con rango de general, además de revelar la exposición de los altos mandos en el frente, tiene un evidente valor propagandístico para ambos bandos.
Grunis muere convertido en símbolo de la maquinaria militar rusa: condecorado por el Kremlin, presentado como héroe por Moscú y señalado por Ucrania como uno de los responsables de la ofensiva sobre el este del país.
