Durante meses, el viento sopló a favor de los Socialdemócratas de la ex primera ministra Magdalena Andersson (Uppsala, 59 años). Recuperar el Gobierno tras las elecciones legislativas que Suecia celebra este domingo parecía un mero trámite. La derecha estaba desahuciada.
Hasta que el bando conservador de Ulf Kristersson (Lund, 62 años) empezó a recortar distancias en las encuestas a velocidad de vértigo. Tanto, que el primer ministro llega a la jornada electoral en condiciones de luchar por su supervivencia, un escenario impensable hace apenas unos meses.
Según el último sondeo de Verian para la televisión pública SVT, los cuatro partidos de izquierdas se sitúan el 51,5 %, mientras que los tres miembros de la coalición de Kristersson y su principal socio parlamentario, el ultraderechista Demócratas de Suecia (SD), rondan el 46 %.
Sweden, Verian poll:
— Europe Elects (@EuropeElects) September 11, 2026
S-S&D: 28% (-1)
SD-ECR: 18% (-1)
M-EPP: 16%
C-RE: 8% (+1)
MP-G/EFA: 8%
V-LEFT: 8%
KD-EPP: 7% (+1)
L-RE: 6% (+3)
+/- vs. 20 August 2026 - 02 September 2026
Fieldwork: 04-10 September 2026
Sample size: 3,063
➤ https://t.co/5XI9Get6LP pic.twitter.com/scsCRkYWyj
Contra todo pronóstico, el gran revitalizador del espacio de la derecha es el Partido Liberal de Simona Mohamsson, socio minoritario de los Moderados (M) de Kristersson y de la Democracia Cristiana (KD) de Ebba Busch en esta última legislatura.
Según los sondeos, los liberales superarán el umbral del 4 % para obtener representación parlamentaria, un dato que aplaca los temores instalados de que pudiera perder sus 16 escaños en el Riksdag, claves para articular una mayoría conservadora.
"Eso cambia la aritmética", explica en conversación con este periódico Niklas Bolin, profesor de Ciencia Política en la Universidad de Suecia Central. "Además, a medida que los Liberales crecían en las encuestas, el Gobierno pudo hacer campaña sobre la base de algunos acontecimientos positivos, en particular la mejora de la economía".
Y es que Kristersson puede presumir de algunas de sus medidas. "Puede señalar, sobre todo, la adhesión de Suecia a la OTAN, una agenda de política criminal mucho más dura, una reducción drástica de la inmigración de asilo y, más recientemente, un claro descenso de los tiroteos", apunta Bolin.
"Kristersson también puede argumentar que ha logrado mantener unidos a los cuatro partidos del acuerdo de Tidö durante una legislatura completa, lo cual es políticamente significativo dada la dificultad que se atribuía en su momento a la cooperación con los Demócratas de Suecia", añade el especialista.
Sin embargo, el primer ministro acusa el inevitable desgaste tras una legislatura convulsa. Sobre él planea el incumplimiento de una promesa personal. Hace ocho años se comprometió con una superviviente del Holocausto a no gobernar jamás con el apoyo de la extrema derecha.
Además de romper el cordón sanitario, Kristersson acumula varios escándalos. Las sombras se ciernen sobre la financiación de la fundación que dirige su esposa, la sacerdotisa luterana Birgitta Ed, y sobre la contratación de un amigo de la infancia como asesor de seguridad nacional, Henrik Landerholm, juzgado por negligencia en el manejo de información clasificada.
Con todo, el futuro de Kristersson dependerá de los Liberales, que crecen a costa de los Demócratas de Suecia. "Para los votantes que quieren que Kristersson siga siendo primer ministro, es fundamental que los Liberales superen el umbral del 4 %", señala Bolin. "Otro voto para los Demócratas de Suecia contribuye mucho menos a las posibilidades de victoria del bloque".
"Eso crea un fuerte incentivo para que algunos votantes de centroderecha, incluidos los que de otro modo apoyarían a los Demócratas de Suecia o a los Moderados de Kristersson, se pasen a los Liberales", añade el especialista. "Por lo tanto, sería cauto a la hora de interpretar esto como un cambio ideológico más profundo que se aleja de los Demócratas de Suecia".
El segundo partido más grande del país confía en entrar por primera vez en el Gobierno. Hasta ahora, los Demócratas de Suecia han servido como muleta de la coalición de Kristersson en el Parlamento, aunque el primer ministro agradece los servicios prestados, por eso les ofrece sentarse en el Consejo de Ministros y, en concreto, llevar la cartera de Migración.
El primer ministro sueco, Ulf Kristersson, candidato del Partido Moderado.
Su líder, Jimmie Åkesson, convirtió en cuestión de dos décadas a una formación de extrema derecha con raíces neonazis en un actor clave para la gobernabilidad de la derecha, y no se pone techo. "Habrá más elecciones en el futuro, así que me gustaría aspirar al puesto de primer ministro en 2030 o más adelante", declaró en agosto.
Mientras, el bloque de izquierdas sigue dividido sobre los partidos que deben formar parte de la coalición encabezada por los Socialdemócratas. Tanto el Partido del Centro como el Partido de la Izquierda coinciden en la necesidad de aumentar el gasto público y las prestaciones sociales, pero descartan entrar en el próximo Gobierno si el otro está dentro.
"El problema principal es que no se trata de un bloque de izquierdas realmente coherente", explica Bolin. "Los Socialdemócratas y los Verdes pueden cooperar con relativa facilidad, pero el Partido del Centro y el Partido de la Izquierda están muy distanciados, principalmente en política económica, fiscalidad, cuestiones del mercado laboral y el papel del Estado".
"El Partido del Centro ha descartado explícitamente apoyar a un gobierno que incluya al Partido de la Izquierda, aunque ambos partidos puedan ser necesarios para convertir a Magdalena Andersson en primera ministra", añade el catedrático de la Universidad de Suecia Central.
"Por lo tanto, el bloque está unido principalmente por su oposición a un gobierno de Kristersson dependiente de los Demócratas de Suecia, más que por un programa político común", sentencia.
Dags för slutdebatt! 🇸🇪☀️
— Jimmie Åkesson (@jimmieakesson) September 11, 2026
Eftersom min SD-buss är trasig så var det en himla tur att jag, Ebba och Simona fick skjuts till debatten i Ulfs buss.
Nu går det blågula laget mot valvinst! pic.twitter.com/1xTSMIH4iu
Los observadores esperan un volumen de participación récord. Según los datos de la comisión electoral, más de tres millones de votantes votaron por adelantado a fecha de viernes, lo que supone un aumento del 21 % en comparación con el número de votos anticipados en el mismo periodo durante las elecciones de 2022.
La inmigración, en segundo plano
La necesidad de preservar el estado de bienestar dominó la agenda de campaña, en la que se colaron otras cuestiones que también preocupan los suecos, como el coste de la vida, la seguridad y el suministro energético. No así la inmigración, que quedó en segundo plano.
"La inmigración ha desempeñado en realidad un papel relativamente limitado en esta campaña, especialmente en comparación con elecciones anteriores. Una razón importante es que las diferencias entre los principales partidos se han reducido mucho", explica Bolin.
La líder de los Socialdemócratas de Suecia, Magdalena Andersson.
El catedrático constata que, en línea con los socialdemócratas daneses de Mette Frederiksen, los de Andersson "se han movido considerablemente hacia una posición más restrictiva y han dejado claro que se mantendrá una política migratoria restrictiva si recuperan el Gobierno. Como resultado, la inmigración ha sido menos un punto de división en estas elecciones".
En 2015, Suecia acogió a 163.000 solicitantes de asilo, la segunda cifra per cápita más alta de Europa. Para 2025, ese número había caído un 96 %. Además, el número de solicitudes de asilo ha caído a su nivel más bajo en 40 años y, aunque Kristersson sostiene que el objetivo será a partir de ahora la integración, los Demócratas de Suecia quieren ir más allá.
La extrema derecha habla de "remigración", un concepto que en los últimos tiempos gana enteros entre los partidos ultras del Viejo Continente. Su propuesta consiste en ofrecer incentivos económicos a los inmigrantes para abandonar el país.
"¿Echas de menos Mogadiscio? La ayuda al retorno te ayudará a volver a casa", se lee en un anuncio colgado de un autobús público que los Demócratas de Suecia dirigieron a los inmigrantes somalíes.
La postura de los Demócratas de Suecia es cristalina. "En Suecia rigen la cultura sueca, la lengua sueca, las leyes suecas, las normas suecas, la moral sueca y las tradiciones suecas. Si no puedes aceptar eso, tienes que buscar otro lugar donde vivir", declaró a la agencia Reuters el diputado ultra Mattias Karlsson, hombre de confianza de Åkesson.
Los Demócratas de Suecia no están solos en este frente. La coalición de Kristersson aceptó ingresar fondos en las cuentas de algunos residentes nacidos en el extranjero para que hicieran las maletas. Desde principios de año, el Gobierno sueco ofrece a las personas que no tienen permiso de residencia de fuera de la Unión Europea hasta 350.000 coronas suecas (unos 31.160 euros) para irse a sus países de origen.
100 000 fler arbetslösa idag i 🇸🇪 än när SD och Tidö regeringen tog över makten.
— Annika Strandhäll (@strandhall) September 11, 2026
Arbetslösheten i Sverige är högre än i Grekland och 25% av Sveriges unga är arbetslösa. Men Åkesson är nöjd och kallar Magdalena Andersson för sur.
Byt ut dem på söndag. pic.twitter.com/ff8fB3pQUR
Andersson pone en duda que la medida tenga la capacidad de provocar una salida masiva de migrantes, pero considera "positivo que aquellas personas que lo deseen y quieran regresar a sus países de origen lo hagan". Por contra, la ex primera ministra se ha mostrado crítica contra la flexibilización aplicada por el Ejecutivo de Kristersson, que fija en los 21 años —en lugar de los 18— el umbral a partir del cual se evalúa al joven como un adulto a efectos de residencia.
Con ello, el Gobierno intentaba frenar las "expulsiones de adolescentes". Bajo el sistema actual, los hijos de extranjeros con residencia temporal pierden el derecho a la reagrupación familiar al cumplir los 18 años; si no acreditan un trabajo formal o medios económicos independientes, la Agencia de Migración tramita su expulsión aunque sus padres sigan residiendo legalmente en el país.
Andersson rechaza la reforma por considerarla un parche improvisado, una "solución de pánico", que sólo prorroga la incertidumbre hasta los 21 años, y exige en su lugar una congelación total de los expedientes para garantizar su permanencia por arraigo.
La líder socialdemócrata prometió este viernes que, en caso de ser primera ministra, pausará de inmediato "todas las deportaciones de estos jóvenes y luego llevaremos a cabo una investigación rápida en la que analizaremos su vínculo con Suecia. Son personas que pertenecen a nuestro país".
Las mafias
Para Andersson, sin embargo, el foco en el retorno voluntario esquiva el núcleo real del problema, y sostiene que la estrategia de ofrecer cheques y promover campañas de salida ignora el hecho de que las bandas armadas no están formadas por solicitantes de asilo recién llegados que buscan ayuda para volver a sus países, sino por mafias asentadas en barrios segregados que reclutan a jóvenes criados o nacidos en Suecia y que ya cuentan con la nacionalidad.
La oposición de izquierdas advierte, además, del riesgo de que estas abultadas sumas públicas en efectivo acaben siendo instrumentalizadas o extorsionadas por las propias redes criminales, que convierten al Estado social sueco en una de sus fuentes de ingresos.
El líder del Partido Moderado, Ulf Kristersson.
Según los informes de la Seguridad Social, unos 4.000 delincuentes vinculados a bandas han llegado a percibir 3.600 millones de coronas en subsidios fraudulentos por bajas médicas o desempleo.
Frente a la estrategia del Gobierno, Andersson sostiene que la verdadera prioridad en materia de seguridad exige cortar el secreto de datos entre la Agencia Tributaria y la policía para asfixiar la economía informal, recuperar la presencia estatal en las zonas de mayor vulnerabilidad y frenar el reclutamiento infantil. Es su alternativa.
