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Las claves

De noche, los bombardeos rusos golpean Kiev sin piedad. De día, la capital de Ucrania sufre una guerra menos ruidosa, pero igual de corrosiva. El choque inédito lo protagonizan los distintos servicios de seguridad del Estado y los grupos paramilitares que operan bajo su control. Sus agentes libran una lucha entre bastidores que recuerda a los típicos ajustes de cuentas.

Son dos los bandos implicados. Por un lado, el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU), la principal agencia de inteligencia y contrainteligencia del país, llamada a garantizar la seguridad interna, cuya sede en Kiev recibió este viernes el impacto de un dron ruso. Por otro, la Dirección Principal de Inteligencia del Ministerio de Defensa (GUR), con un radio de acción centrado en la guerra y el frente exterior.

El incidente que desveló la fractura entre el SBU y el GUR sucedió en la mañana del martes, a plena luz del día. Fue entonces cuando se produjo un tiroteo en la calle Yuri Shumsky, en el distrito kievita de Dniprovskyi, en el que resultaron heridos tres agentes del GUR, uno de ellos de gravedad, según el portal Censor.net, que publicó en exclusiva las imágenes del altercado.

Imágenes del tiroteo en Kiev entre agentes del servicio secreto y militares ucranianos.

Dos semanas antes del extraño intercambio de disparos, el Cuerpo de Voluntarios Rusos (RVC) declaró que Stepan Kaplunov, uno de los subcomandantes de este grupo paramilitar conformado por ciudadanos rusos que combate del lado de Ucrania bajo la tutela del GUR, había sido secuestrado a manos de un grupo de desconocidos en el patio de su casa de Kiev.

Los hechos estaban directamente relacionados, porque al tener conocimiento de la detención de Kaplunov, los mandos de la unidad especial 'Timur' del GUR se desplazaron a la zona donde estaba retenido para exigir su liberación inmediata, cosa que consiguieron. Kaplunov fue testigo del tiroteo desde la ventana.

Este mismo jueves, el SBU difundió un vídeo en el que Kaplunov admite que "personas de los servicios especiales de Rusia", en concreto del FSB, se pusieron en contacto con él para transmitirle la orden de "preparar un atentado contra uno de los líderes del movimiento de oposición ruso, que en ese momento debía llegar a Ucrania".

"En el marco de la comunicación con los representantes de los servicios especiales de la Federación Rusa, este militar recibió la tarea de liquidar a otros militares de las Fuerzas de Defensa de Ucrania a cambio de una recompensa económica", recoge el comunicado del SBU, que publicó en forma de prueba una serie de capturas de conversaciones de Telegram.

Desde el entorno del subcomandante del Cuerpo de Voluntarios Rusos negaron que Kaplunov hubiera mantenido contactos con el FSB, y su abogado, Taras Borovsky, denunció que la confesión "se grabó en cautiverio bajo presión, torturas y amenazas de muerte" con el fin de "justificar moralmente el secuestro ilegal de una persona".

Después del tiroteo, Kaplunov quedó en libertad, como confirmó este martes su abogado, pero no tardó en desaparecer menos de 24 horas después a través de un vídeo publicado en el canal de Telegram del Cuerpo de Voluntarios Rusos para contrarrestar la versión del SBU.

Y dice: "Yo, Stepan Kaplunov, fui secuestrado de forma gangsteril por empleados del SBU el 23 de agosto. Según nuestra información, durante los primeros tres días trabajó directamente conmigo el general Poklad".

Y añade: "Mediante presión física y psicológica, y con mi ayuda, intentaron desacreditar al subcomandante de la unidad especial 'Timur', Dmytro Ivanov, y directamente a Kirilo Budánov, para atribuirles cooperación con el FSB".

El mercenario, que combatió en la guerra civil de Siria con el uniforme de las Fuerzas Armadas de Rusia antes de recalar en Ucrania tras la anexión de Crimea para defender el país, denunció haber sido trasladado a una "instalación secreta", donde permaneció encadenado en una celda.

El presidente ucraniano Volodímir Zelenski. Valentyn Ogirenko Reuters

Volodímir Zelenski prometió este miércoles esclarecer lo ocurrido. "El fiscal general y la Oficina Estatal de Investigaciones aclararán todos los detalles: se verificarán todos los testimonios y declaraciones de los participantes en esta historia, toda la situación paso a paso", aseguró durante su habitual alocución vespertina.

"Debe haber responsabilidad, incluidas decisiones de personal por parte de los jefes de los servicios especiales con respecto a los participantes de lo sucedido, y debe haber investigaciones internas en ambos servicios", insistió el presidente, quien afirmó que en Ucrania sólo se puede disparar a los invasores rusos.

En la misma línea se expresó su mano derecha, Kirilo Budánov, que dirigió durante años el GUR, uno de los bandos implicados en la refriega. "Nadie tiene derecho a secuestrar a militares con impunidad, abrir fuego en las calles de nuestras ciudades, dar ni cumplir órdenes criminales", declaró.

Según Censor.net el origen de la disputa es la desconfianza entre el director en funciones del SBU, Oleksandr Poklad, y el propio Budánov. El portal va mucho más allá y sostiene que los agentes de Poklad "secuestraron" a Kaplunov para obtener información comprometedora sobre el GUR y el vicepresidente de facto de Zelenski, como denunció el afectado.

De momento, la única decisión que adoptó Zelenski fue firmar el cese del jefe del jefe del departamento del SBU para la protección de secretos de estado, Oleg Jramov, un alto mando del servicio de seguridad interior.

La sociedad civil expresó su hartazgo. "La historia del tiroteo en Kiev entre unidades del GUR del Ministerio de Defensa y el SBU es algo muy grave. Y teniendo en cuenta el estado en que se encuentra el país actualmente, el pueblo tiene un 100 % de derecho a saber la verdad", escribió en redes sociales el activista y veterano de guerra ucraniano Oleg Symoroz.

"No hay que ocultar la verdad, no hay que mentir ni dar información escueta sobre una 'operación especial'. Todo el mundo entiende perfectamente lo que está pasando", añadió. "La mejor salida a esta situación es una conversación honesta con la sociedad: quién disparó a quién y por qué razón, y contra quién es realmente el procedimiento".

Un dron ruso golpea la sede del SBU

La semana negra para el Servicio de Seguridad de Ucrania desembocó este viernes con un ataque contra su sede principal en la calle Volodymyrska, frente a la catedral de Santa Sofía, en el corazón de Kiev. Un dron ruso impactó nada menos que contra el despacho del director Poklad y dañó parcialmente la fachada del edificio, que acabó en llamas.

Según el diario Pravda, Poklad no se encontraba en su despacho en el momento del ataque y el incendio provocado por el impacto no causó heridos graves, aunque Zelenski le encomendó que respondiera a los rusos "de manera adecuada, tangible y, a ser posible, simétrica, cuando todo esté preparado".

El ataque al edificio del SBU fue la continuación de una semana de intensos ataques contra la capital de Ucrania. En la noche del 1 de septiembre, un ataque combinado con misiles Zircón, Iskander y drones de propulsión a chorro se cobró la vida de ocho personas, entre ellas tres niños.

La noche siguiente, los rusos lanzaron 174 drones y misiles, y en la mañana del 2 de septiembre, los drones dañaron un edificio residencial, un hospital y una escuela en Kiev. Los ataques tampoco cesaron el 3 de septiembre, cuando un avión no tripulado impactó en un edificio de nueve plantas en el distrito de Holosiivskyi, hacia el sur de la capital.