P. Fava
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Las claves

El primer ministro de Suecia, Ulf Kristersson, ha calificado de "muy mala idea" la regularización masiva de migrantes emprendida por el Gobierno de Pedro Sánchez en España. Medidas de este tipo, afirma, pueden poner en peligro la estabilidad de Europa, mientras compara la entrada masiva en Ceuta con la crisis migratoria de 2015.

Kristersson advierte que las políticas migratorias de España perjudican a Escandinavia "especialmente", ya que "la experiencia muestra que muchas personas que vienen a Europa prefieren ir al norte". Es lo que ocurrió con la entrada masiva de refugiados sirios en 2015, explica en una entrevista para Financial Times publicada este martes.

"Tenemos que ser muy, muy cuidadosos para no actuar de una manera que nos acerque mínimamente a lo que sucedió en 2015", ha advertido Kristersson, quien ha revelado que ya trasladó al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, su descontento con esta medida. Según recuerda, hay 1,2 millones de peticiones de regularización, "más del doble de lo anunciado por Madrid".

Según el mandatario, Suecia terminó siendo el país que más refugiados sirios acogió hace una década. Eso ha provocado problemas de integración a largo plazo, manifiesta, y un auge del crimen organizado.

Durante su mandato, Kristersson ha restringido las concesiones de asilo y ha logrado reducir los tiroteos, pero el bloque de centroderecha que lidera va tercero en las encuestas.

Los socialdemócratas son los favoritos para los próximos comicios de septiembre, mientras que el Partido Demócrata ocupa un incómodo segundo puesto.

Esta formación tiene vínculos históricos con el nazismo en Suecia, pero Kristersson les ha tendido la mano asegurando que la extrema derecha ya ha llegado a los gobiernos en otros estados europeos "sin que haya drama".

Las críticas del primer ministro sueco llegan un día después de que sus homólogas de Italia y Dinamarca, Giorgia Meloni y Mette Frederiksen, publicasen un manifiesto conjunto vinculando la "inmigración descontrolada" con la delincuencia y la saturación de los servicios públicos.

Algunos socios europeos se han mostrado especialmente críticos en las últimas semanas con las políticas migratorias del Gobierno español a raíz del asalto de decenas de miles de personas a Ceuta. España ha contestado a la decisión de Italia de restablecer ciertos controles fronterizos aplicando sus propias restricciones al libre tránsito.

La regularización que ofrece el Gobierno de Sánchez concede permiso de residencia y de trabajo en España, no en el resto de la Unión Europea. Sin embargo, el primer ministro sueco cree que "no es momento de relajarse" y apuesta por proteger las fronteras y "tener políticas lo más armonizadas posible".

"Tomar medidas que puedan poner en peligro una situación estable sería una muy mala idea", ha valorado el dirigente sueco. En ese sentido, confía que España "haya captado el mensaje" tras la crisis de Ceuta.

"El espacio Schengen depende de que todos los miembros actúen de manera unida para proteger nuestras fronteras exteriores y de manera lo más coordenada posible".

En caso de producirse "flujos de inmigración desordenada" a causa de las decisiones unilaterales de un país, no "cabe duda" de que la "solidaridad" del espacio común Schengen "se vería comprometida", concluye.