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Las claves

El excomandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Ucrania, Valeri Zaluzhni, no confía en que Kiev vaya a incorporarse en algún momento a la OTAN. "Durante 12 años, me dediqué a garantizar que adoptáramos los estándares de la OTAN, y cada año escuchaba cuentos de hadas sobre nuestra inminente adhesión. Por desgracia, nunca ingresaremos", declaró.

El actual embajador de Ucrania en el Reino Unido vaticinó, en cambio, que su país se unirá a otras alianzas militares en gestación. "Lo más probable es que estemos hablando de un bloque de seguridad político-militar europeo", apuntó Zaluzhni durante un debate entre embajadores sobre la integración euroatlántica celebrado en Kiev.

Zaluzhni reconoció que su país "necesita tecnologías que actualmente poseen los países de la OTAN", y lamentó que Kiev no estuviera trabajando para unirse a la Fuerza Expedicionaria Conjunta (JEF, por sus siglas en inglés), una coalición militar liderada por Londres que, a diferencia de la OTAN, no contempla obligaciones de defensa mutua para sus miembros.

Zaluzhni comandó las Fuerzas Armadas de Ucrania entre 2021 y 2024. Dejó el cargo con un alto índice de confianza pública, y planeaba presentarse a las próximas elecciones presidenciales, una cita electoral todavía sin fecha. El 16% de los ucranianos votarían por el general, en comparación con el 32% que lo haría por el presidente Volodímir Zelenski.

Valeri Zaluzhni, actual embajador de Ucrania en el Reino Unido Scottish Government Wikimedia Commons

La OTAN, una quimera para Ucrania

En la reunión general de embajadores ucranianos, el excomandante en jefe de las Fuerzas Armadas también expresó una valoración sumamente negativa de las capacidades militares de la alianza. Todo ello pese a estar liderado por Estados Unidos, que presume de tener el ejército más poderoso del mundo.

Zaluzhni explicó que las capacidades de la OTAN son muy limitadas y no se pueden comparar con las del Ejército ruso. En su opinión, a la Alianza Atlántica le llevará muchos años alcanzar siquiera la mitad de lo que pueden lograr las Fuerzas Armadas rusas.

Para el embajador, lo más probable es que la OTAN se mantenga en su forma actual y que, al igual que Ucrania, tarde unos 12 años en adaptarse a los estándares necesarios para alcanzar al menos la mitad del nivel de la Federación Rusa.

Donald Trump con Volodímir Zelenski en el marco de la cumbre OTAN en Ankara. Jonathan Ernst Reuters

Zaluzhni afirmó, además, que era "imposible, con el nivel de desarrollo de las Fuerzas Armadas de Ucrania, unirse a una organización regida por doctrinas de la Segunda Guerra Mundial". El país, apuntó, necesitaba la tecnología "que ya se utiliza en los Estados miembros de la OTAN, incluyendo la defensa antimisiles, las capacidades espaciales, etcétera".

Rusia ha rechazado de plano cualquier posibilidad de que Ucrania se adhiera a la OTAN, pero Ucrania ha consagrado en su constitución el objetivo estratégico de ser miembro de la OTAN y la Unión Europea.

Zaluzhni fue destituido como comandante supremo de Ucrania en 2024 por diferencias con Zelenski sobre la conducción de la guerra con Rusia. En el mismo año fue nombrado embajador de Ucrania en el Reino Unido.

Las encuestas de opinión sobre la confianza de los votantes lo sitúan prácticamente al mismo nivel que el propio Zelenski y que su exministro de Defensa, Mijaílo Fédorov, cuya destitución en julio desató una oleada de protestas multitudinarias contra el presidente.

El propio Fédorov cargó contra Oleksandr Sirski, el sucesor de Zaluzhni a la cabeza de las Fuerzas Armadas, durante una rueda de prensa que organizó tras conocer su destitución. La precisión de las críticas contra Sirski, señalado por su falta de preparación para el cargo y su poco respeto por la vida de los soldados, forzaron a Zelenski a destituirle.

¿Quién es Zaluzhni?

Valeri Zaluzhni (Zviáhel, Ucrania, 1973) es un militar con una carrera brillante: con sólo 44 años alcanzó el grado de general. En 2020 se graduó en Relaciones Internacionales por la Academia Ostroh, en el óblast de Zhitómir, al noroeste de Ucrania.

El excomandante jefe de las Fuerzas Armadas de Ucrania Valeri Zaluzhni en 2022 Fuerzas Armadas de Ucrania Wikimedia Commons

Fue él quien diseñó la estrategia de contención en los alrededores de Kiev, frenando el avance de las tropas rusas a solo 30 kilómetros de la capital. El desgaste de esta operación fue decisivo para el éxito de la contraofensiva de Járkov y en dos semanas expulsó a los rusos de buena parte del óblast. Los analistas militares lo consideraron un "golpe maestro táctico".

Sin embargo, la relación entre el presidente de Ucrania y su jefe de las Fuerzas Armadas se tensó a raíz de un incidente que no se ha conocido hasta ahora. Después de una intensa discusión con Zelenski y su gabinete sobre el plan de defensa, el general se encontró al regresar a su domicilio con un registro por parte del SBU, el servicio de seguridad de Ucrania.

Según oficiales de inteligencia, el registro se había producido por un error en la comunicación interna de la dirección que debía ser investigada. El incidente se cerró sin más consecuencias, pero la relación de confianza entre Zelenski y Zaluzhni quedó deteriorada para siempre. El punto de ruptura principal fue el fracaso de la contraofensiva en 2023.

Entrevistado en febrero por Associated Press, el general reconoció que su plan había sido concentrar las tropas en "un puño único" para romper el frente en Zaporiyia, pero fracasó porque Zelenski y su Gabinete, siempre según la agencia, no quisieron comprometer los recursos que requería el general.

En una columna que firmó en noviembre pasado en el medio ucraniano Liga.net, Zaluzhni dejó claro que "no importa que el mando militar trate de crear una estrategia si luego no existe la voluntad política de ponerla en marcha". "Fue un año muy duro. Mi gabinete y yo no comprendíamos por qué las cosas iban de mal en peor", añadió.

En ese mismo medio, el actual embajador en el Reino Unido sostuvo que el desenlace más probable es un "congelamiento" de las líneas del frente y que la guerra puede derivar en una forma de "conflicto congelado prolongado".

Esa misma sensación parece alcanzar a la población. En una encuesta reciente del Instituto Internacional de Sociología de Kiev (KIIS), se muestra la deriva pesimista de la opinión pública: en octubre de 2025, un tercio de la población creía que la guerra terminaría pronto, como muy tarde en el primer trimestre de 2026. Tres meses más tarde, solo un 20% lo creía así.