Una oleada de violencia antiinmigración se ha desatado en Irlanda del Norte después de que una serie de activistas de extrema derecha incitase a salir a la calle a raíz del ataque con un cuchillo de cocina perpetrado por un refugiado de origen sudanés, que intentó decapitar a otro hombre en plena calle.
En Belfast, la capital, grupos de hombres encapuchados han quemado vehículos y casas y bloqueado varias calles durante una tensa madrugada en la que también se han enfrentado a la Policía.
"No hay excusa ni justificación para los ataques de esta noche", ha lamentado Michelle O'Neill, la ministra principal de Irlanda del Norte, en un comunicado. "Que grupos de hombres enmascarados incendien las casas de familias es un acto de cobardía repugnante". En la misma línea se ha manifestado el premier Keir Starmer.
Un coche en llamas en una calle de Belfast.
Los disturbios estallaron horas después de que la Policía acusara a un solicitante de asilo sudanés de 30 años, Hadi Alodid, de intento de asesinato en relación con un ataque ocurrido el lunes por la noche en el norte de Belfast, que dejó a un hombre gravemente herido y provocó una gran conmoción e indignación al difundirse en vídeo. El sospechoso ha sido enviado a prisión provisional tras comparecer ante un tribunal de magistrados de Belfast.
En un incidente ocurrido cerca de Shankill Road, en Belfast, un grupo de violentos irrumpió en una vivienda que parecía estar ocupada por una familia de origen étnico minoritario, alegando que la estaban "liberando". Los ultras han prendido fuego a varios vehículos en toda la ciudad, incluido un autobús.
Según la BBC, los encapuchados han forzado puertas y roto ventanas de distintas viviendas localizadas en el este de Belfast. "Los están expulsando solo por ser negros", ha denunciado en declaraciones a la cadena británica el pastor Jack McKee.
Ryan Henderson, subcomisario jefe de la Policía, ha pedido rebajar la tensión: "Esta noche se han producido disturbios aislados en varios lugares de Irlanda del Norte, incluyendo incidentes en los que se han incendiado varios vehículos. Instamos a todos a mantener la calma, actuar con responsabilidad y evitar cualquier actividad que pueda poner en riesgo su seguridad o la de los demás".
Una calle de Belfast cortada durante las protestas.
Michelle O'Neill también ha reclamado a los norirlandeses que no sigan los llamamientos hechos en las redes por agitadores y personajes como Elon Musk a salir a las calles a causar desorden: "No nos representan. Somos gente buena y no quiero que nadie viva con miedo".
Además de Belfast se han registrado protestas más discretas en localidades como Antrim, Bangor, Ballymena o Newtownabbey, donde dos coches han sido pasto de las llamas. En Londres, un grupo de unos 60 manifestantes se ha congregado en Parliament Square, acusando a la Policía de ser "traidores" e intentando provocar a algunos agentes.
Naomi Long, ministra norirlandesa de Justicia, ha cargado duramente contra los ultras. "Esta es la pura definición de racismo", ha subrayado en la BBC. "Ayer vimos una avalancha en las redes sociales por parte de comentaristas de extrema derecha que claramente intentaban fomentar la tensión racial, apoyándose en la narrativa que promueven sobre la inmigración", ha afirmado la líder del multiconfesional Partido Alianza.
El ataque con cuchillo, que por el momento no se considera terrorismo, se produce en un momento de gran tensión en Reino Unido tras el asesinato de un estudiante que, mientras agonizaba por heridas de arma blanca, fue esposado por la Policía después de que su asesino, un hombre sij, alegara falsamente un ataque racista.