Destrucción de documentos
En concreto, ha criticado al primer ministro Viktor Orbán, a quien responsabiliza de haber conducido al país durante la última década hacia una deriva autocrática. "Orbán ha traicionado a los húngaros, y el país ha sido devastado hasta convertirse en el país más corrupto de la UE", ha dicho. Por este motivo, ha explicado que creará una nueva oficina anticorrupción en junio.
También ha lanzado una dura acusación contra el ministro de Exteriores saliente de Hungría, Péter Szijjártó, a quien ha señalado por "destruir documentos" relacionados con las sanciones de la Unión Europea y por haber facilitado el acceso de Rusia a información sensible vinculada a la seguridad nacional. La información por el momento no ha sido confirmada.
Sin embargo, durante la campaña electoral, ya se filtraron llamadas telefónicas que mostrarían cómo Szijjártó ofreció a su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, sus servicios para intentar suavizar las sanciones impuestas a Moscú por la invasión de Ucrania.
El primer ministro húngaro saliente, Viktor Orbán, en el Consejo Europeo de marzo
Unión Europea
"No hay tiempo que perder"
Así, quien previsiblemente será el nuevo jefe de Gobierno tras su nombramiento oficial por el presidente ha asegurado que su partido, Tisza, "representará a todos los húngaros, incluso a los que no nos han votado". También ha extendido ese compromiso a quienes viven fuera del país: "Incluso a los que no están en el país. Representaré sus intereses", ha reiterado.
Para llevar a cabo esa misión —la de inaugurar "la era de una Hungría libre y europea"—, ha pedido al presidente Tamas Sulyok (a quien ha exigido su dimisión) que convoque un nuevo Parlamento lo antes posible, una vez los resultados sean definitivos, a más tardar el 4 de mayo, cuando se hayan contado los votos del extranjero.
"No hay tiempo que perder", ha señalado, expresando además su deseo de que "la transición sea rápida y corta".
Con un tono serio, alejado de la efusividad de la campaña electoral, ha señalado que su principal objetivo será desbloquear los 18.000 millones de euros de fondos europeos, actualmente bloqueados por Bruselas por las violaciones al Estado de derecho detectadas durante el denominado orbanismo.
En este sentido, ha subrayado que se trata de una cuestión clave para la economía del país. "Sin ellos, la economía húngara no puede mejorar", ha indicado. Estas tensiones se enmarcan en el legado político del Gobierno de Orbán, bajo el cual se han acumulado los bloqueos por parte de las instituciones europeas.