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Las claves

La reunión inaugural del próximo jueves en Washington de la Junta de Paz creada por Donald Trump como parte de su plan para Gaza y que él mismo presidirá ha vuelto a dejar al descubierto las contradicciones de la Unión Europea a la hora de tratar con el imprevisible inquilino de la Casa Blanca.

Por un lado, los líderes europeos contemplan con profundo escepticismo este nuevo organismo, al que ven como un intento de Estados Unidos de sustituir a Naciones Unidas y de derribar el entramado institucional surgido tras la Segunda Guerra Mundial, un orden multilateral basado en reglas que Trump ha cuestionado abiertamente.

Pero, al mismo tiempo, en Bruselas temen quedar al margen del núcleo de decisiones sobre el futuro de la región, como ya les ha ocurrido en la negociación sobre Ucrania. Y ello pese a que la Unión Europea es el principal donante de ayuda humanitaria y, previsiblemente, quien asumirá buena parte de la factura de la reconstrucción de Gaza.

En este delicado ejercicio de equilibrismo, la solución que ha adoptado la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, ha sido enviar a Washington a una representante de segundo nivel: la comisaria para el Mediterráneo, Dubravka Suica. Además, acudirá con el estatus de "observadora", una fórmula ambigua cuyo alcance nadie ha precisado.

No es una excepción. La misma estrategia la han adoptado otros dirigentes europeos, como la primera ministra italiana Giorgia Meloni, en sintonía ideológica con Donald Trump, o el presidente rumano Nicusor Dan. Estarán presentes, pero no como miembros de pleno derecho de la Junta de Paz, sino como meros observadores, sin que esté claro si tendrán voz o voto.

"Hemos sido invitados como país observador y, en nuestra opinión, se trata de una buena solución frente al problema que tenemos de compatibilidad constitucional con la adhesión a la Junta de Paz", ha dicho Meloni. 

"Rumanía tendrá el estatus de observador y reafirmaré nuestro firme apoyo a los esfuerzos internacionales por la paz y nuestra disposición a participar en el proceso de reconstrucción de la Franja de Gaza", escribe Dan en su cuenta de la red social X. 

La decisión de estar presentes en estas discusiones se basa en nuestro respaldo al proceso diplomático establecido por la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, promovida por EEUU y adoptada en noviembre", se ha justificado el presidente de Rumanía. 

La italiana Giorgia Meloni conversa con el húngaro Viktor Orbán durante una cumbre en Bruselas Unión Europea

En el Ejecutivo comunitario ni siquiera han querido confirmar que su representante acudirá en calidad de observadora. "Puedo confirmar que la comisaria Suica viajará esta semana a Washington. Participará en la reunión de la Junta de Paz en la parte específicamente dedicada a Gaza, pero la Comisión no se convertirá en miembro de la Junta", ha dicho un portavoz.

"Participamos en esta reunión precisamente en coherencia con nuestro compromiso de larga trayectoria en lo relativo a la implementación del alto el fuego en Gaza, así como para contribuir a los esfuerzos internacionales de apoyo a la reconstrucción y la recuperación posbélica en la región", ha alegado. 

La UE es el principal donante de los palestinos. En 2025, Bruselas lanzó un Programa Plurianual de Recuperación y Resiliencia Palestina por un valor de hasta 1.600 millones de euros durante tres años. Además, desde octubre de 2023, ha aportado 500 millones de euros en ayuda humanitaria.

¿Qué significa el estatus de observador?¿Da derecho a voto?¿Permite influir en el trabajo de la Junta? "Lo que importa aquí es lo que la UE puede aportar a las discusiones, y tenemos un papel importante que desempeñar. Contamos con experiencia, ya hemos proporcionado un apoyo financiero relevante, y es en este contexto que queremos participar", ha respondido el portavoz.

¿No implica esta participación una forma de validar este formato? "Todavía tenemos un cierto número de dudas sobre varios elementos de la carta de la Junta de Paz, relacionadas con su alcance, su gobernanza y su compatibilidad con la Carta de la ONU", afirma la Comisión Europea. 

"Dicho esto, estamos dispuestos a colaborar con EEUU en la puesta en práctica del Plan de Paz Global para Gaza (...) Estamos trabajando activamente con EEUU para determinar cómo podemos alcanzar este objetivo de manera conjunta. Así que ambas cosas no son mutuamente excluyentes", sostiene el equipo de Von der Leyen.

De momento, solo dos Estados miembros se han adherido a la Junta de Paz de Trump como miembros de pleno derecho: Bulgaria y Hungría. El primer ministro húngaro, el ultraconservador Viktor Orbán, ha celebrado la invitación durante su rueda de prensa conjunta de este lunes en Budapest con Marco Rubio, que ha apoyado su reelección.

En el extremo contrario, Pedro Sánchez es el líder de la UE que con más firmeza rechaza participar en la Junta de Paz de Trump. "Agradecemos la invitación, pero declinamos el participar en esa Junta propuesta por la administración estadounidense", dijo el presidente del Gobierno tras la cumbre extraordinaria de enero.

"Lo hacemos en coherencia y consistencia con nuestro compromiso con el orden multilateral, con el sistema de Naciones Unidas y con el derecho internacional. Y es evidente que esta Junta está fuera del marco de Naciones Unidas y, por cierto, no ha incluido a la Autoridad Palestina", esgrime Sánchez.