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Gisèle Pelicot ha confirmado que tiene la intención de visitar a su exmarido, condenado a 20 años de prisión por haberla ofrecido a medio centenar de personas para que fuera violada mientras estaba drogada entre 2011 y 2020, porque todavía "necesita comprender".
"Tengo preguntas pendientes: ¿por qué nos ha hecho sufrir todo esto? ¿Por qué nos ha traicionado hasta ese punto?", ha cuestionado este domingo en una entrevista en France 2 Gisèle Pelicot, quien publica este martes un libro Et la joie de vivre (traducido como Un himno a la vida en su edición en España).
Esta mujer, convertida en un símbolo feminista mundial por, entre otras cosas, haber decidido que el proceso judicial sobre sus violaciones fuese a puerta abierta, aseveró que verse con Dominique Pelicot es uno de los puntos pendientes que tiene para "seguir con su proceso de reconstrucción".
"Que las heridas cicatricen"
"Tengo aún necesidad de comprender", insistió Gisèle Pelicot, quien reconoció que es "imposible olvidar" lo que le pasó. "Intento que las heridas cicatricen, pero a mi manera", agregó.
Al explicar por qué no se celebraron a puerta cerrada las audiencias de su mediático proceso, Pelicot ha explicado que eso hubiese sido "un regalo" para los 50 individuos que fueron juzgados y condenados por haber participado en las violaciones organizadas por su exmarido.
Gisèle Pelicot también lamentó que Dominique Pelicot tuviese fotos en su ordenador de carácter sexual y no consentidas de su hija Caroline, quien aparece dormida, y de sus dos nueras.
"Son fotos asquerosas, insoportables de ver (...) Para Caroline, hay una duda (sobre lo que pasó) que la condena a un infierno perpetuo".
"Hace falta que ella lleve ese combate como mujer", añadió Gisèle Pelicot, de 73 años.
