D. Barreira
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Las claves

Vladímir Putin ha dado luz verde a la reanudación de los bombardeos masivos sobre las principales ciudades ucranianas y su sistema energético, dando así por amortizada la breve tregua que le solicitó Donald Trump en una llamada telefónica. Según afirmó el Kremlin la semana pasada, los ataques aéreos sobre estos objetivos se interrumpirían hasta el 1 de febrero.

Las fuerzas rusas bombardearon durante la pasada madrugada Kiev, Járkov y otras localidades con 450 drones y más de 70 misiles, provocando incendios y propiciando nuevos golpes críticos a la infraestructura energética. Ucrania se enfrenta al periodo invernal más frío de los últimos lustros: los termómetros en la capital, donde han resultado heridas cuatro personas, alcanzaron los veinte grados negativos.

"Los ataques van dirigidos a la infraestructura energética. El objetivo es claro: provocar la máxima destrucción posible y dejar a la ciudad sin calefacción en medio del frío extremo", dijo el alcalde de Járkov, Igor Teréjov. Los misiles y drones rusos también impactaron en otras localidades de la región, en Izium, en Balaklia, en Dnipro, en Odesa o en dos edificios residenciales de Sumi.

El nuevo ataque aéreo se registra además en la víspera de la que las delegaciones de Moscú y Kiev, con la mediación de los enviados de la Administración Trump, reanuden este miércoles las negociaciones diplomáticas en Abu Dabi para tratar de acercarse a un acuerdo de paz. Las discrepancias siguen de momento siendo insalvables en la cuestión territorial y el control del Donbás.

"Para Rusia es más importante aprovechar los días más fríos del invierno para aterrorizar a la gente que decantarse por la diplomacia", ha denunciado Volodímir Zelenski, el presidente ucraniano, exigiendo a sus aliados más recursos para las defensas antiáreas ucranianas. "Sin presión sobre Rusia, esta guerra no se acabará. Moscú está eligiendo el terror y la escalada", ha reiterado.

En Kiev, el bombardeo de la pasada madrugada causó daños en cinco distritos, con proyectiles alcanzando tres bloques de apartamentos y un edificio que albergaba una guardería, según informó Tymur Tkachenko, jefe de la administración militar de la ciudad.

El alcalde, Vitali Klichkó, detalló que unos 1.170 inmuebles se quedaron sin calefacción. Vídeos compartidos en las redes sociales muestran un edificio engullido por las llamas. La alerta antiaérea se mantuvo vigente durante más de cinco horas.

La oleada de ataques masivos sobre la capital ucraniana desde el día de Año Nuevo ha dejado sin electricidad ni calefacción a cientos de bloques de apartamentos y a decenas de miles de sus inquilinos. Los equipos de emergencia y los técnicos seguían intentando restablecer los sistemas de calefacción este lunes.