S. de Diego
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Las claves

La Asamblea Nacional francesa ha aprobado este miércoles por unanimidad un proyecto de ley para apuntalar el consentimiento en el Código Civil y eliminar el llamado "deber conyugal", entendida como la obligación de mantener relaciones sexuales en el seno del matrimonio, esgrimida por algunos jueces en las demandas de divorcio.

En la actualidad, el Código Civil francés estipula en su artículo 215 que "los cónyuges se comprometen mutuamente a una vida en común".

Aunque en sentido literal la ley francesa no impone esa premisa dentro del matrimonio desde los años 90, la inercia mantenía su aplicación en muchas sentencias, por una lectura algo ambigua.

Una ley de Napoléon

En su redacción original en tiempos de Napoleón, en 1804, imponía un "derecho de cohabitación", que en sucesivas reformas fue transformado en una "comunidad de vida", interpretada como un "deber conyugal" o la obligación de mantener relaciones sexuales con su cónyuge.

Para enmendarlo, el texto aprobado por la Cámara Baja añade que "esta vida en común no crea ninguna obligación para los cónyuges de mantener relaciones sexuales", una frase que será leída en voz alta en los ayuntamientos por los registradores civiles durante la ceremonia de cada matrimonio, según ha recogido LCP, la cadena estatal francesa para las dos cámaras parlamentarias.

En los años 90, la jurisprudencia dejó claro que toda relación no consentida, incluso dentro del matrimonio, era una violación y en 1992 se estableció como circunstancia agravante que este delito se cometiera entre esposos.

Hasta 2010 no se eliminó del Código Civil una mención que establecía "la presunción de consentimiento entre esposos", pero todavía en la actualidad algunos jueces consideraban que la ausencia de relaciones matrimoniales podía ser un motivo de divorcio.

Uno de los últimos casos llevó a Francia a ser condenada en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo tras una sentencia de 2020 en la que se reconocía la responsabilidad de la esposa en un divorcio por su rechazo a mantener relaciones sexuales durante 10 años.



La mujer había pedido el divorcio por la violencia de género a la que estaba siendo sometida, pero el marido lo negó y adujo ese hecho para obtener todas las ventajas en ese divorcio.



Hace un año, Estrasburgo condenó a Francia por ese caso al considerar que "el matrimonio no puede asimilarse con el consentimiento de las relaciones sexuales".

Ante ese escenario, dos diputados, el centrista Paul Christophe y la ecologista Marie-Charlotte Garin, presentaron una proposición de ley que ha superado el trámite de las comisiones y llegó este miércoles al pleno.

Con esta ley, sus autores persiguen más que una revolución legislativa un cambio de paradigma dentro del matrimonio, como pone de manifiesto una reciente encuesta que revela que la mitad de los franceses reconoce haber mantenido relaciones dentro del matrimonio sin querer.



Además, las mujeres, que con frecuencia son las principales perjudicadas en las demandas de divorcio, son mayoría a la hora de reconocer haber mantenido relaciones con su cónyuge en contra de su voluntad, aunque solo el 14% de ellas lo asimila a una violación.

El matrimonio "no puede ser una burbuja donde el consentimiento para las relaciones sexuales es adquirido, definitivo y para toda la vida", ha manifestado la diputada del Partido Ecologista y Socialista Marie-Charlotte Garin.