Las claves
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El socioliberal Rob Jetten confirmó este viernes que pretende formar un gobierno en minoría, una declaración de intenciones que rompe con la tradición política neerlandesa. "Todavía tenemos que concretar exactamente cómo queremos hacerlo", reconoció una de sus socias de coalición, Dilan Yeşilgöz, la heredera del ex primer ministro Mark Rutte a la cabeza del Partido Popular por la Libertad y la Democracia (VVD).
El ganador de las elecciones del pasado mes de octubre bajo las siglas de Demócratas 66 (D66) aseguró haber alcanzado un acuerdo de gobierno con dos partidos conservadores, según adelantó la radiotelevisión pública NOS. Además de los liberales de Yeşilgöz, en el próximo Gabinete tendrá un asiento reservado la Llamada Demócrata Cristiana (CDA) de Henri Bontenbal.
No obstante, para sacar adelante su agenda legislativa la coalición necesitará contar con el apoyo externo de los nueve diputados del partido de derecha radical JA21, dado que las tres formaciones están lejos, muy lejos de la cifra mágica. En la Cámara de Representantes sólo suman 66 de los 150 escaños. En el Senado, la distancia con respecto de la mayoría es incluso mayor.
La fragilidad parlamentaria inquieta —y mucho— en las filas del liberal VVD. Tanto, que Yeşilgöz intentó hasta el último minuto de las negociaciones incorporar al Gabinete a la formación euroescéptica de Joost Eerdmans, miembro de la familia de los Conservadores y Reformistas Europeos (ECR) en Bruselas, como baza para garantizar su apoyo.
Jetten, un europeísta convencido que se perfila como próximo primer ministro, abortó esta opción. Su partido difiere de JA21 en materia de clima, asilo y cooperación con las instituciones comunitarias. Cuestiones clave para los intereses de D66.
Eerdmans se reconoce decepcionado porque nadie había hablado con él sobre cuestiones programáticas. El conocido expresentador de radio y televisión habla de "oportunidad perdida" y advierte de que "JA21 seguirá esto desde la oposición con una mirada crítica y constructiva". Se venderá caro.
A su salida este jueves de De Zwaluwenberg, la finca de la localidad de Hilversum que acogió las negociaciones tripartitas, Jetten declaró que los Países Bajos necesitan un Gobierno que esté dispuesto a trabajar "tanto con la izquierda como con la derecha". "El Gabinete siempre tendrá que querer tender la mano", remarcó el inminente sucesor del interino Dick Schoof, que seguirá en funciones.
Más de dos meses después de las elecciones legislativas que certificaron la sorprendente victoria del partido socioliberal, que obtuvo 30.000 votos más que el ultraderechista Partido por la Libertad (PVV) de Geert Wilders, los Países Bajos empiezan a definir los colores de su próximo Ejecutivo. Los próximos días prometen ser cruciales.
Existen pocos precedentes de gobiernos en minoría en los Países Bajos. El último caso lo protagonizó el propio Rutte, que formó su primer Gabinete sin disponer de mayorías en el Parlamento, aunque contando desde el primer momento con el apoyo externo del PVV de Wilders. Aquella experiencia duró poco más de dos años. No acabó bien.
